En una carta abierta también destacó la "tarea esencial" de la OCOA en la represión

El coronel (r) Gilberto Vázquez reconoce el accionar del "Plan Cóndor" en la región

El coronel (r) Gilberto Vázquez, quien aguarda en una celda de la Cárcel Central la resolución judicial sobre su extradición a Argentina para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad, reconoció ayer en una carta abierta su responsabilidad en la represión desatada por el llamado Plan Cóndor.

«El Plan Cóndor se dedicaba al intercambio de información respecto a la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) que se constituye con sede en Argentina entre el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) de Chile y el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de Uruguay», explica Gilberto Vázquez.

Vázquez, cuya extradición fue solicitada por el juez federal Guillermo Montenegro, quien atiende precisamente la causa sobre el Plan Cóndor en Argentina, no nombra al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), cuya represión en Argentina dejó un saldo de más de treinta desapariciones forzadas.

En su declaración, tampoco hace mención al tema central de su requisitoria por parte de la justicia del vecino país: el traslado ilegal a Uruguay, asesinato y desaparición de la joven argentina María Claudia García de Gelman, cuya hija nacida en cautiverio fue luego entregada a un policía.

 

OCOA: «Tarea esencial»

En la nota pública, Vázquez -quien se fugó brevemente de su prisión administrativa y fue capturado por la Policía- también admite que a la OCOA «le cupo una tarea esencial, puesto que actuaba en las únicas operaciones de guerra en que nuestro Ejército participó en el siglo pasado».

El Organo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), del que Vázquez fue uno de los principales mandos en los años de la represión, fue el responsable de las desapariciones forzadas de presos políticos durante la dictadura, según el informe oficial que el propio Ejército hizo sobre el tema.

Ese informe militar, en cuya elaboración participó el actual comandante del Ejército, teniente general Carlos Díaz, incluía datos -ahora confirmados falsos- respecto a dónde se enterraron los restos de María Claudia y de un grupo de militantes del PVP que también fue desaparecido en Uruguay en 1976.

El propio Gilberto Vázquez habría sido una de las fuentes de información que proporcionó los datos erróneos al Ejército uruguayo, cuyo anterior comandante en jefe, Angel Bertolotti, llegó a señalar, ante la recuperada hija de María Claudia, un área del Batallón 14 como lugar de su tumba.

 

«Necesidades cambiantes»

La misiva, publicada en la sección «Cartas al Director» del semanario Búsqueda, es una respuesta a otra carta del capitán en actividad Eduardo Rama, cuyo padre, el coronel (r) Ernesto Rama, también espera la extradición en el Hospital Militar, donde está internado por una afección cardíaca.

En su carta abierta al capitán Eduardo Rama, Gilberto Vázquez le pide que no se desvincule del Centro Militar y del Círculo Militar, como el joven oficial del Ejército había anunciado a través de una declaración pública en la que acusó a las dos instituciones del funcionariado castrense de no defender a su padre.

«Su padre sigue siendo un hombre fuerte. Sus arterias están debilitadas, el páncreas produce poca insulina, el corazón se contrae con menos fuerza, los músculos están más fláccidos, pero todo eso es envase. Su espíritu sigue siendo el de siempre y compensa todo lo demás», describe Vázquez.

Al referirse a los clubes militares, el coronel (r) Vázquez explica que «la organización está sufriendo dificultades para cubrir las necesidades cambiantes de sus asociados», pero opina que como «institución está intacta manteniendo con firmeza valores fundamentales de la familia militar». *

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