Ante un auditorio de 2.500 delegados de todo el país reafirmó que no renuncia

Mujica en el Congreso del MPP: "Estoy presionado por todos lados"

En ese sentido, el histórico dirigente tupamaro indicó que anduvo «rayado», y que se «desrayó desafiante» porque «me mojaron la oreja».

El hecho pasó cuando anunció, la semana pasada, que iba a renunciar: «Hubo varios compañeros que estaban contentos y me di cuenta que no eran tan compañeros».

Antes de retirarse del Congreso puntualizó: «Estoy presionado por todos lados» y adelantó: «A mitad de esta semana me reuniré con el Presidente y el ministro Astori para hablar de estos temas».

Ironizó en sus primeras palabras al decir: «Hacemos cada cosa, que parece cuento de gallegos» al referirse a que la única manera que se busca para generar empleo es conseguir inversiones extranjeras, lo que considera que no es así, al punto de criticar las acciones del «Banco país» (BROU), el cual tiene mil millones de dólares invertidos en EEUU.

Apeló a que se promueva el ahorro interno por lo que «los orientales, hasta el último vintén que tengamos, debemos ponerlo en nuestro país», porque sólo de esa forma surgirá «laburo».

Sobre este tema, también dijo que espera que ese ahorro comience por el propio Estado y que esos dineros se coloquen en la generación de bioenergía, entre otros lados.

El ministro de Ganadería tuvo autocrítica para no cuestionar las decisiones del Congreso, pero afirmó que a veces las mayorías de equivocan.

En ese sentido, no compartió lo resuelto en ese ámbito, de oponerse a la creación de un frente universitario, porque «la instalación de una Universidad debe apuntalarse en cualquier lado», ya que el conocimiento «debe derramarse en todos lados».

Y agregó que hay varios puntos que deben cambiarse a la interna de la Universidad de la República para mejorarla, como ser la burocracia, para acceder a ella, «porque no hay batalla de mayor trascendencia que hacer una Universidad para todos. Sin educación somos un país de esclavos y más vale privarnos de cualquier cosa que de ella. Pero no sólo pasa por presupuesto, sino por una decisión política».

 

Libertad en la cabeza y no en las patas

Los cambios propuestos, y otros que deben ser discutidos, deben arrojar, según Mujica, que la Universidad se transforme claramente en una «organización de la libertad, de la verdadera libertad (de pensamiento), que está en la cabeza y no en las patas».

Estas ideas las ató con la batalla que debe dar el MPP, fuerza que la considera y en efecto lo es, parte sustantiva del Frente Amplio, ante los problemas generados, donde la «mayor amenaza» es que se «pierdan los valores», porque «la verdadera pobreza» está en «no poder seguir las ideas», en «no poder comprometerse con esos valores que no son cualquiera».

Mujica señaló también que la coyuntura de la vida electoral les hizo un regalito al MPP, el cual se puede perder si no se sabe utilizar ese capital, creándose «una iglesia» alrededor de ellos mismos. «Lo que hay que hacer es convertirse en una herramienta para ayudar a la gente», enfatizó.

Además dijo que en varios lados «nos roban las banderas», como el caso del primer indígena que llegó a la presidencia de un país, Evo Morales en Bolivia, «lo que es un orgullo», o Alan García en Perú, los que han «topeado» los ingresos de los burócratas.

«En la próxima elección norteamericana no sé si no toman algo de lo nuestro», planteó.

En otro orden, contó que un militante le preguntó si en la izquierda estaban «perdiendo la rebeldía», a lo que Mujica respondió: «No sé, lo que sí tengo claro es que esa oportunidad de ser gobierno no es para tirarla a la basura. Es hora de la crítica, pero es mucho más la hora de la construcción, pero entendiendo que si no cambiamos nosotros no cambia nada, y eso no podemos dejarlo en manos de la derecha, porque sería terrible. La izquierda lo debe hacer a pesar de los riesgos».

Y fue más allá asegurando: «El Estado deber servirle a la gente y no a la inversa. Estado para todos, organizador, servidor, expresión máxima de los más desposeídos, que funda cosas, que tiene el aliento de la propia sociedad. Este país es hijo del Estado y eso costó mucha sangre, muchas revoluciones. Pero la historia nos ha sedimentado y nos tapó un sentido burocrático. No cobro responsabilidades. Además esto no se arregla con utopías de afuera, TLCs y esas cosas. El Uruguay tiene que hacer transformaciones él mismo o no las hace nadie».

«Somos apenas un burro de arranque, porque la fuerza principal está en las calles. Hay que transformarla en corriente, en esfuerzo, pero eso no es para nosotros. Ese esfuerzo es para mejorar la realidad», enfatizó.

Concluyó diciendo: «Con todos los pesares, me siento orgulloso de llamarles queridos compañeros». *

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