De presidentes y dictadores
Se ha dicho que los diarios, en sus secciones informativas, no opinan. Pero veamos que la realidad dice otra cosa, por ejemplo en una reciente nota de Búsqueda, en su pasada edición (Pág. 6), cuando se refiere a la cumbre del Mercosur y a Fidel Castro.
El periodista y colega comienza y termina presentando a Castro como «presidente cubano». Pero por la mitad de su nota opta por otra expresión y lo presenta como «el dictador cubano», a pesar de que «dictador» no es sinónimo de «presidente». Bien puedo haber escrito «primer mandatario», «jefe de Estado», «líder», que funcionan como sinónimos, por lo menos en el lenguaje común uruguayo.
Estamos, entonces, ante una «ideologización» de la información que se filtra como tonteando en medio de la nota, casi sin darnos cuenta, aunque en este caso da la impresión que lo de «dictador» fue como injertado.
Esta constatación no es más que eso, no hay ninguna violación ética de los textos sagrados del nuevo periodismo, sino que es una demostración más de que es imposible informar sin ningún tipo de connotación ideológica, política o cultural.
Otra cosa, por cierto, es el debate sobre si Fidel es un dictador o no. Pero queda para más adelante. *
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