En la casa Rosada creen que "los conflictos externos no afectan las encuestas"

Kirchner no negociará con Uruguay por pasteras hasta después de las elecciones

El gesto del uruguayo se interpretó como un «puente de plata» para Kirchner tras el fracaso del pedido de una resolución cautelar en el Tribunal Internacional de La Haya. El mismo Presidente habría dicho a sus íntimos después de conocida esa posición, que «no puedo ir con los brazos en alto» (señal de rendición) para hablar con Tabaré. Las palabras del uruguayo en Córdoba buscaban evitar cualquier agravio a su colega argentino.

Kirchner pasó en poco tiempo de una posición de aceptar el derecho uruguayo a levantar los emprendimientos, con las garantías de la no contaminación. Así se escribía en el borrador de la frustrado encuentro de los presidentes en Anchorena. Ahora el discurso es «no a las papeleras» con que tronó ante un puñado de asambleístas de Gualeguaychú el canciller Jorge Taiana. El funcionario pensaba que era más decoroso que los asambleístas bajaran a Buenos Aires, pero el Presidente ordenó lo contrario. Así no podían escucharse sino palabras casi irreparables por parte del ministro de asuntos exteriores.

Se oye en las cercanías del Presidente opiniones temerarias, como que las diferencias que Argentina mantiene hoy además con Chile, Cuba, Perú, sólo por mencionar países latinoamericanos, no mueven las encuestas. Una alta voz del oficialismo contó que «antes que escuchar, Kirchner, que es un «traidor» de parte de los asambleístas, prefiere mantener la tensión con los uruguayos»

Kirchner sigue manteniendo un alto índice de respaldo y no solamente por los buenos tiempos macro económicos. La sensación en amplios sectores es que, con retaceos que no comparten líneas más avanzadas, hay mejoras en el empleo, acaba de decidirse un incremento del salario mínimo, aunque debajo de otras posibilidades, avanzan los juicios contra los represores de la dictadura y que el sesgo en política externa con acento en este nuevo eje que va del Caribe a Tierra del Fuego que imprime el ingreso de Venezuela al Mercosur, cuenta con respaldos más allá del espacio justicialista.

Pero siempre hay un pero: «al menos que nada perturbe los planes electorales» del año que viene, se comenta en varias embajadas.

Entonces si no hay negociación bilateral, habrá hostilidad. No puede entenderse de otro modo que se acepte de hecho que bloquear los puentes con Uruguay es un derecho legítimo de libertad de expresión. Aclaremos cosas: una, que Taiana dijo «no compartir con esa metodología» pero la deglute. Dos: que efectivamente los cortes de caminos que desde mediados de los 90 son instrumentos de presión para los desamparados del sistema, los desocupados, deberían ser reconocidos a todos como un arma legítima. Pero el gobierno nacional no ha hecho nada para que se paralicen los miles de procesos judiciales incoados contra «piqueteros» y también trabajadores activos que apelaron a ese método.

 

«Los conflictos externos no afectan las encuestas», creen en la Rosada

Puede ser la carabina de Ambrosio. Ya Néstor Pitrola del Partido Obrero (trosquista) anunció que la argumentación oficial presentada al Tribunal del Mercosur será la que utilizarán para defender a los «piqueteros» procesados.

En esa línea agresiva debe computarse, y aquí se lee efectivamente así, la presión sobre bancos e instituciones financieras para que nieguen (o posterguen) todo crédito destinado a la construcción de las pasteras. En el Palacio San Martín se defienden con un no harán nada que este fuera de los legítimos derechos de defensa de la posición argentina basada en la violación del Estatuto del Río Uruguay, según la interpretación local. Y que dentro de este criterio, se descartaron exigencias de asambleístas a favor que los argentinos retiren sus depósitos en bancos del Uruguay o que se corte el suministro de energía y gas, entre otras medidas. Bueno sería que se hiciera todo eso.

Una versión de ayer de «La Nación» consignando que la española ENCE analiza seriamente archivar definitivamente su proyecto para Fray Bentos, es dada por cierta desde hace días en la jefatura de Gabinete cuyo titular, Alberto Fernández, presionó en ese sentido ante los directivos de la empresa en Madrid. La versión fue desvirtuada ayer por el gobierno uuguayo (ver página 3).

Hay algo adicional que manejan por estos lados: la «pésima relación» entre ENCE y Botnia, porque los españoles están seguros que los finlandeses, que llegaron más tarde a Fray Bentos, contaron con el apoyo discutible de la anterior administración colorada. La construcción cercana de las dos empresas, puede ser dañina, murmuran los ibéricos.

¿Es, el de las papeleras una causa nacional? No es lo que responden las encuestas. Y la provincia de Entre Ríos, donde hay sembrado extensivo de eucaliptos para hacer pasta, desde hace rato espera una radicación de fuste que los procese. Ya se sabe que antes de ir a Uruguay, las dos pasteras estudiaron esa provincia que los recibió con pedidos inaceptables.

La relación personal entre Kirchner y su colega Michelle Bachelet, ha quedado dañada. La chilena envió una «carta personal», no difundida como el argentino hizo hace pocos días con la que le obligó entregar en mano a Fidel Castro por una médica. Pero se sabe por su embajador que dice haber oído de Kirchner la seguridad que el gas que entrega Argentina a su vecino no llegaría a 4 dólares el millón de BTU. Pero más tarde se fijó en cerca de 4,80 dólares. Si ese número hubiera sido el escuchado por Bachelet, nada habría ocurrido. Al modificárselo, sin consulta, colocó a la chilena a tiro de la oposición que siente que es posible relevar a la Concertación cuando llegue el momento electoral.

Ahora se conoce que la Cumbre de Córdoba estuvo a punto de desbarrancarse cuando Kirchner ordenó a Taiana que entregara en mano a su par cubano la carta a Fidel por la médica que reclama salir de Cuba y ver a sus nietos argentinos. «Yo no firmo entonces el acuerdo con Cuba», le dijo. Un canciller atribulado salió de la habitación del Presidente ese viernes. Se sentó en un taburete con las manos tomándose la testa, en signo de desorientación. Así lo vieron varios. Hasta que oyó en el celular la voz del cubano Pérez Roque aceptando recibir la misiva y eso salvó el encuentro. *

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