Fue el corolario de una serie de cruces que ambos habían mantenido a lo largo de los últimos tiempos

El diputado Casaretto y el empresario Valentidebatieron dos horas en FM Gente de Maldonado

El debate se desarrolló dentro de un marco de normalidad, amén de las profundas diferencias ideológicas y hasta de conceptos de uno y otro debatiente. Pero fue justamente alguna alusión de Esteban Valenti a las anteriores administraciones nacionalistas de Maldonado, que irritaron al senador Antía, quien solo, estuvo por más de media hora esperando en su coche la finalización del evento.

El debate se desarrolló en dos grandes bloques en los que cada una de las partes contó con diversos lapsos de tiempo cronometrados para dar a conocer su punto de vista, sobre una serie de cuestionamientos que desde hace largo tiempo, el diputado Casaretto hace respecto a la figura de Valenti, y su injerencia en algunos temas nacionales y departamentales. Por supuesto que no faltaron esporádicos ataques verbales que, en ningún momento salieron de los parámetros propios de un encuentro de estas características.

 

Valenti es un gigante

El debate fue iniciado por el joven legislador blanco quien aclaró que no estaba discutiendo con un empresario, sino con el responsable de la campaña política y del mensaje del actual gobierno nacional y del departamento de Maldonado, caratulándolo de hombre «tremendamente poderoso», pero al que él no le tiene miedo. Casaretto subrayó además que él no siembra dudas sino que «cumple con su deber, que no solo es votar leyes, sino que el parlamentario tiene como función controlar». Insistió en que «no tengo miedo ni a los poderosos económicos, ni a los empresarios brillantes, ni a los montevideanos que vienen aquí a usar lenguajes a los que no estamos acostumbrados, porque aquí en el departamento de Maldonado la política es dura, y nos damos como quien lava y no plancha, pero tenemos códigos», y que «un gigante como Valenti se vea atacado, como David y Goliat, por el diputadito Casaretto», que busca «desenmascarar determinadas cosas; yo no me la agarro con Valenti, yo a quien controlo es al Estado; lo que pasa es que sistemáticamente cuando meto el dedo en algún ventilador me aparece la figura de Valenti», momento en el que lo involucró en las negociaciones entre Pluna y Varig; en las incursiones del Grupo Clarín en Uruguay; en la publicidad para la campaña contra el tabaquismo realizada por la agencia Perfil, cuya titular es la esposa de Valenti, Selva Andreoli; y en la década del 90 en la concesión de casinos en Montevideo. Fue allí que Casaretto explicó que su reciente pedido de informes estuvo inspirado en la reunión celebrada hace muy pocos días donde se analizó la situación del puerto de Piriápolis y la posibilidad de incorporar nuevamente servicios de ferry entre Buenos Aires y el balneario de los cerros. «Yo hago preguntas al Estado y se enoja Valenti», afirmó el legislador que aclaró no estar contra el progreso del balneario de Piriápolis.

«Yo no estoy en contra de los empresarios, quiero que a mi departamento le vaya bien. Yo lo que quiero demostrar es que hay gente muy bien intencionada, que puede estar siendo llevada por empresarios con intereses, a recorrer determinados caminos. El empresario Valenti está casado con la señora Selva Andreoli que es la titular de la empresa Perfil, que es una empresa de comunicaciones, y la empresa Perfil es la que tiene encargada la comunicación de los barcos (de Buquebus). Para que se vaya viendo que aquí no es un empresario que cayó como un angelito a ayudar a la gente, es un empresario que tiene compromisos con una empresa en particular y eso le hace muy mal al Estado».

 

«Soy un ciudadano corriente»

En su primer intervención Esteban Valenti aclaró que el es «un ciudadano común y silvestre», que además no cuenta con fueros para debatir con un legislador y dijo que no se puede hablar de estafa, «sobre todo viniendo de alguien que estuvo participando y votando todas las medidas de una de las intendencias más corruptas, más infamantes de la república». Agregó que Casaretto procura adjudicarle la responsabilidad del triunfo del Frente Amplio y el mensaje del Presidente, «lo que demuestra el poco respeto que le tiene a los uruguayos, la misma falta de respeto que tiene cuando atribuye el triunfo de la izquierda en el departamento de Maldonado a Buquebus o a Valenti»; y le dijo a Casaretto, «respete más a la gente, la gente no se deja llevar por eslogan o por letras pintadas, la gente votó en contra de los gobiernos en los que ustedes estuvieron, porque fundieron al país, lo llevaron a la ruina, porque este departamento era un carnaval innoble, y lo único que hice yo fue transmitir un mensaje publicitario, que en el departamento de Maldonado ni siquiera tuvo directa participación, pero que además proporcionalmente a lo que ustedes hicieron (refiriéndose al Partido Nacional), en gasto, en esfuerzo, es minúsculo». Le recordó además, que «ustedes dejaron a esta Intendencia con 28 millones (de dólares) de déficit, y en un año con un temporal que dio vuelta el departamento, hay cambios radicales y profundos».

Afirmó Valenti que él no es del tipo de empresarios que generó el PN, «clientelismo que ustedes desarrollaron durante décadas a partir de los préstamos nunca pagados en los bancos estatales. Ustedes fomentaron la peor deformación del empresario nacional». Respecto a las comunicaciones, recordó Valenti que el PN las transformó «en el peor monopolio de América Latina, ¿Por qué durante todo este tiempo no se preocuparon de que a tres canales, ustedes le dieron los tres canales cable, los mejores canales cable del Interior? Y el grupo Clarín, de lo que usted me acusó, se lo dieron ustedes, el actual gobierno progresista no dio nada; no dio ninguna concesión».

Aseguró asimismo, que nunca estuvo en esa reunión de Pluna que mencionó Casaretto y respecto a los casinos montevideanos aclaró que cuando el Casino Carrasco se cayó, «ninguno de los que me acusaron en ese momento, tuvo la decencia de salir a decir, no, Valenti no tiene nada que ver».

Luego Casaretto disparó duras acusaciones contra Valenti, señalando que «usted fue un hombre que se sirvió del Partido Comunista para enriquecerse; usted es un hombre que sigue entendiendo que la forma civilizada de obtener respuesta a las diferencias personales, es el duelo, lo dijo hace poco», y que «de golpe y porrazo aparece millonario en el exilio; entonces Valenti, no se venga a disminuir hoy aquí, usted es un poderoso empresario y que obviamente no integra el gobierno, y hay cosas mucho peor que eso, y es tener intereses con los gobiernos». Pero además, lo acusó de violar y traicionar sus propios ideales, por su alejamiento del Partido Comunista.

En ese momento, Valenti replicó diciendo que no es millonario y que comenzó a trabajar a los 12 años en «Codarvi», y que fue dirigente estudiantil en una época que se creía «que se podía cambiar el mundo atropellándolo, no reniego de eso. Yo fui integrante del Partido Comunista y amigo de Rodney Arismendi y lo reivindico».

 

La reunión de Piriápolis

Respecto a la polémica reunión celebrada en Piriápolis para analizar el tema puerto, Esteban Valenti explicó que operadores de esa ciudad le pidieron que les «diera una mano» en el armado de una reunión, preocupados por la futura temporada de verano, «si los podía ayudar con algunos contactos con el gobierno, y yo les dije que si armaban una delegación representativa, yo podía conseguir perfectamente las entrevistas, cosa que hice con el ministro de Transporte y con el de Turismo. Me pidieron si yo los podía acompañar y estuvieron en esa entrevista nada menos que los presidentes de todas las entidades representativas de Piriápolis», y le ofreció a Casaretto involucrarse en el tema que preocupa a los piriapolenses ya que él no tiene problemas en dejar su lugar. «Usted no tuvo ni el pudo
r de diputado de concurrir a las dos invitaciones que hicieron a los legisladores la gente de Piriápolis para discutir el tema de la promoción y del puerto», remarcó Valenti, al tiempo que le recordó que muchas veces ha apoyado a distintos intendentes, como los de Río Negro, Colonia o Durazno, que no son jefes comunales de izquierda. Casaretto replicó entonces que el problema es que Valenti «no es cualquier empresario, es el esposo de la dueña de la agencia que lleva adelante la comunicación de una de las empresas que puede ser beneficiada», refiriéndose a Buquebus. Allí nuevamente Casaretto le preguntó de qué vive, «le sobra el tiempo, es un gran loobysta, ayuda a los empresarios sin cobrar, participa en tal reunión sin cobrar», lo que Valenti calificó como un pedido de rendición de cuentas que no tenía nada que ver con el debate planteado. Sin embargo le aclaró al diputado blanco, que «es falso que me enriquecí, porque si me hubiera enriquecido, no estaría trabajando como trabajo diez horas por día», y le detalló sus innumerables labores periodísticas tanto en Uruguay como en medios y empresas extranjeras. «Yo no necesito ocultar mi cuenta corriente ni traer su carpeta como sus correligionarios aquí en la Intendencia de Maldonado, que no quieren que se les abran las cuentas corrientes, porque tienen miedo de mostrar de dónde llegaron los fondos de las empresas que usted protegió y defendió como edil», y desafió a Casaretto a que «traiga una persona que diga en todas las gestiones que yo puedo haber hecho, que yo le planteé algún elemento de carácter comercial». «Usted estuvo en un gobierno (el del hoy senador Enrique Antía) donde los directores no quieren mostrar sus cuentas corrientes a la Justicia porque no saben cómo justificar sus ingresos», desafió.

Posteriormente, el debate ingresó en áreas no directamente vinculadas al eje de las discusiones, y más bien relacionadas con las actividades personales de cada uno de los protagonistas, que con los temas políticos de fondo. Allí surgió, por ejemplo, cuando Casaretto trabajaba embolsando alimentos en un supermercado de Maldonado, cuando Valenti estuvo en Angola, Italia y otros países, además de reproches  por el lado de Casaretto- relacionados con múltiples obras realizadas en Maldonado durante anteriores administraciones a las que la izquierda se opuso oportunamente, lo que fue contrarrestado por Valenti solamente con una pregunta: «¿Por qué será entonces que no ganaron en las últimas elecciones?». Al finalizar el debate, ambos se estrecharon la mano, del mismo modo que lo hicieron dos horas antes, en el comienzo cuando por primera vez estuvieron cara a cara. *

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