Testimonios de ex funcionarios señalan a Signorelli en gestiones ante prestamistas
Ellos actuaron como «mandaderos» del ex intendente con los prestamistas de Salto y Bella Unión. Queda por saberse aún quiénes eran lo mandaderos con el prestamista de Artigas (con quien se manejaron volúmenes superiores), o si actuaba directamente el jerarca.
LA REPUBLICA accedió a los testimonios judiciales de Manzzoncini (quien declaró como testigo), el escribano Ricardo Sanchís (ex secretario de la Junta De Bella Unión, actualmente recluido por fraude, por su responsabilidad en este caso) y del contador Camilo Lemos (actuaba como delegado del Tribunal de Cuentas y también está en la cárcel, procesado por fraude)
Tanto Manzzoncini como Sanchís coincidieron en señalar que actuaron a pedido del ex jefe comunal en lo que fue el inicio de las operaciones con los prestamistas.
Ambos fueron gráficos: mientras que Manzzoncini le dijo al juez: «Mi contacto era directo con Signorelli, sin otro intermediario», Sanchís reveló otro aspecto clave del motivo principal de la decisión de recurrir a los prestamistas.
Dijo en la sede penal que «Signorelli estaba preocupado por mantener la imagen de su gobierno», por lo que decidió recurrir a esta modalidad.
El ex edil de la Junta Local bellaunionense explicó que fue él quien contactó al prestamista Guillermo Capurro para pedirle dinero para la comuna.
Narró que Signorelli «me decía la cifra y me hacía llegar el cheque y la fotocopia, a través de un chofer, en sobre cerrado, a mi casa».
Los cheques venían firmados por él «y otro», que cree que serían el secretario general o el director de Hacienda. Incluso reveló que en una oportunidad hubo que cambiar un cheque por otro, ya que no tenían dinero para pagarlo. Aseguró que el prestamista le devolvió el cheque vencido «y yo lo rompí».
Más adelante asegura que «no ganaba nada» y que lo hacía para ayudar a resolver un problema. La primera vez que Signorelli le planteó el tema fue «en la puerta del Hotel Alvear, dentro del auto de la IMA «. Contó que el ex intendente le planteó el problema del atraso de los sueldos y le preguntó si no conocía a un prestamista. Describió que Signorelli «estaba desesperado» y cree que lo eligió a él porque «yo estaba muy cerca del tema político».
Con respecto a la tasa de interés que cobraba el prestamista dijo que creía que era el 2,5 % mensual.
Manzzoncini reveló que algunos de los montos fueron por un millón y medio de pesos, dos millones y algo en otra oportunidad y 800.000 «y algo». Generalmente hacía un depósito a la cuenta de la Intendencia pero en una oportunidad lo envió por un chofer, en una caja. Al ser interrogado acerca de si después que hacía los envíos se pagaban los sueldos, respondió: «Tengo entendido que se pagaban».
En otro pasaje de sus declaraciones reveló que en otra oportunidad le estaban debiendo más de dos millones de pesos a Capurro y por su intermedio «pactó una reunión con Capurro, Soria (ex intendente al final del pasado período, también procesado por el caso, aunque ya en libertad) y Ayala (ex director de Cultura, ex secretario general y ex suegro de uno de los principales prestamistas). Ellos «fueron y le dieron» cuatro cheques.
El escribano Sanchís comenzó explicando que el ex intendente quería mantener la buena imagen de su gobierno y le preguntó si conocía a alguien que prestara plata, por lo que contactó al prestamista de apellido Pradella. Manejó préstamos de dos o tres millones de pesos y dijo que a la plata no le daba ingreso sino que se depositaba. Además de señalar que en alguna oportunidad le entregó dinero en mano, mencionando a Signorelli, Soria, García y Silva (ex secretario general).
Por qué Bella Unión
Otras revelaciones importantes realizó el contador Camilo Lemos, quien señaló que la orden de cómo justificar los préstamos «vino de Hacienda» (la dirección). Luego de señalar que colaboró en las maniobras porque pensaba que era legal y que había visto cómo alguna gente que fue contra la administración fue reprimida hizo una de las revelaciones más importantes en torno a por qué se habría elegido a Bella Unión para las maniobras: «Porque el Tribunal «de Cuentas) no iba a Bella Unión». También aportó elementos de cómo se documentaban algunas salidas de dinero, mencionándose facturas de un molino arrocero, el Grupo Pichón, Calagua y Calnu, aunque dijo haber hecho observaciones a algunas facturas, sumando más de 1.500, por lo que incluso tuvo una presión extra de los ediles de la 1530, aunque no dio nombres. Agregó que cuando le pidieron que justificara los préstamos lo hizo porque «ya estaba metido y debía aguantar».
En un reciente artículo, a través del diario local Propuesta Independiente, se analizaba que «muchos creen que el problema de la principal irregularidad en la administración pasada fueron los préstamos con particulares, cuando en realidad los préstamos fueron la consecuencia de una forma de administrar que sembró mucho más dudas que certezas. Basta comparar con lo que ocurre hoy para darse cuenta que por lo menos no era un «gran misterio» llevar adelante la intendencia, «, teniendo en cuenta que en poco tiempo la actual administración quedó al día con sueldos, proveedores y va pagando deudas de indisponibles. Asegura además que se inflaron los costos de obras hechas con fondos provenientes del gobierno nacional.
Aún se están investigando una serie de facturas que por sus montos y características, poco tendrían que ver con la realidad.
El ex intendente de Artigas, que fue electo diputado «por restos» en las pasadas elecciones, fue interrogado por escrito por la justicia que actúa en el tema, debido a su condición de legislador. Se estaba aguardando las respuestas a las mismas aunque los cheques por él firmados que pasaron a manos de prestamistas y los testimonios de sus propios hombres de confianza, han hecho que en el medio local se especule con un posible pedido de desafuero. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad