Llamadas al Director

¿Se animan, Mujica y Fernández Huidobro, a vivir con nueve mil pesos por mes?

Señor Director:

Me gustaría recordarle al señor Mujica y al señor Huidobro cuando ellos agarraron, con otros tupamaros más, al señor aquel que se llamada Pereira Reverbel, que era bastante degeneradito y le dieron la plata que ganaba un funcionario de UTE, y este señor cuando llegaba el fin de semana ya no tenía un solo peso. Bueno, ahora me gustaría que la misma lección se la dieran a un jubilado o a un laburante, de los que laburamos hoy día. Y le diéramos un sueldo al señor Mujica o al señor Huidobro, y ver si pueden llegar a fin de mes pagando alquiler, luz, agua, y mandando los botijas a la escuela. Sería lindo darle lo que gana quien habla, y dicen que los mejor pagos son los municipales. Yo le daría 9.000 pesos al señor Mujica y le diría que viva con eso hasta fin de mes, y al señor Huidobro lo mismo. Del mismo palo vamos a hacer las astillas. Yo le voy a dar el sueldo mío y usted tiene que llegar a fin de mes. Porque parece que la gente se olvida en este país, desgraciadamente. Le lavan la cabeza con un clásico, con un problema que hay en la AUF, siendo que acá hay un millón de problemas que interesan más que el fútbol y que la AUF, entonces decirle tranquilamente: «Dígame, señor Huidobro, le doy 9.000 pesos, ¿usted se anima a llegar a fin de mes?». «Señor Mujica, le doy 9.000 pesos ¿usted se anima a llegar a fin de mes?».

Teléfono: 3116…

El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Como comprenderá, no me corresponde a mí hacer comentario alguno por cuanto ignoro a cuánto asciende el presupuesto mensual de ambos dirigentes. Por tanto, traslado a ellos su inquietud.

 

Una lanza por la Comuna Canaria

Señor director:

Leí una llamada de un vecino de Solymar que hace mención a la calle Zamer. Me parece necesaria, como vecina del mismo lugar, hacer algunas observaciones. La Intendencia de Canelones, es decir la actual administración, ha hecho una labor tremenda para tratar de convertir el desastre brutal en que se encontraba esta zona, en un lugar donde se puede transitar sin mayores dificultades. Poco a poco lo está logrando, pero hay gente de memoria flaca y de mala intención. Es obvio que le mensaje es irónico y maledicente. Cuando hace un año vimos transitar máquinas que estaban arreglando calle, nos sentimos como en otro planeta, porque hasta ese momento y por años no habíamos visto más que calles inundadas, cavernas en lugar de pozos. Nos sentíamos como si estuviéramos en medio del desierto donde la naturaleza trabaja a su antojo. Hoy vemos gente trabajando con seriedad y sobre todo con mucho empeño para reparar en algo el desastre con que se encontraron. Hemos visto trabajar hasta los domingos de tarde ¿qué le parece? Claro está que falta mucho, son miles de quilómetros para meramente emprolijar. Ya se ha hecho mucho, y hoy podemos transitar medianamente bien. Yo pienso: ¿hay gente que no lo ve? Es ciega o mal intencionada. La calle Zamer fue reparada más de una vez. Pero ocurre que la semana pasada le hicieron una repasada y eso ocasiona el malestar y la última llamada que usted recibió. Parece que algunos de vecinos de ese lugar no lo merecían, pero esta administración no solo trabaja para sus «amigos», sino para la comunidad. La gente está muy contenta, por lo menos la que trata de ser objetiva.

Teléfono: 9657…

El Director: Con mucho gusto publico esta puntualización suya, estimada lectora. Su aporte es muy valioso y me consta que ese punto de vista es compartido por la mayoría de la población canaria.

 

¿Por qué no me publicaron una llamada?

Señor Director:

Hoy hace dos semanas que hice una llamada con motivo de la polvareda levantada tras las manifestaciones de Tabaré, sobre algunas instituciones, personalidades políticas, medios de prensa, entre ellos El Espectador, cuyo director salió a justificar y enalteció la acción de dicha radio, lo que me hizo recordar el día en que fueron repatriados los restos de Dan Mitrione, que vino contratado a Uruguay como asesor y maestro de la tortura.

Y que luego de un editorial de exaltación al personaje, lo despedía con un patriótico: «Adiós, señor Mitrione, adiós, señor Mitrione». Ignoro los motivos para no publicar este modesto aporte.

Teléfono: 7088…

El Director: Estimada lectora, le ruego que no vea ninguna razón aviesa en la no publicación de su mensaje anterior. Probablemente, el captor no registró su llamada (esos manes de la electrónica) o la misma se traspapeló. En cuanto al contenido de su mensaje, ¿cómo no recordar aquel ridículo panegírico a un torturador emitido por los medios obsecuentes y genuflexos? Le agradezco su participación y le ofrezco mis excusas por el extravío de su primera llamada.

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