Andrea Hernández Hobbas recuperó su identidad
Con una mezcla de dolor y de firmeza, Esteban confiesa que no tiene expectativas falsas, que se prepara para algo que no sabe definir pero que avizora como un momento «difícil». En definitiva, agrega, «lo importante es llegar a la verdad y terminar con más de 20 años de incertidumbre».
Esteban habla con franqueza. Dice que percibe en «Batlle y en quienes están trabajando con él en este tema, seriedad, eso me dio confianza».
Lo que sigue es un resumen de una larga entrevista de LA REPUBLICA con Esteban Hernández Hobbas. Es una historia de vida y una señal de «esperanza» hacia «una puerta que se abre luego de tantos años de luchar».
–¿Cómo surge su decisión de hablar con Batlle?
–El tema surge principalmente por un diario que leo y saca una información sobre mis hermanos y la saca muy mal. Me sentí muy molesto porque me pareció poco responsable que publicaran una cosa sin informarse antes, están hablando de mi familia, lo que corresponde es que me pregunten a mí. Digo a mí porque Andrea recién está informándose de las cosas.
Me pongo en contacto con amigos que tienen acceso directo al presidente Jorge Batlle y les pido que me consigan una entrevista personal porque quiero explicar desde mi punto de vista cómo son las cosas. Pido la entrevista personal porque, hoy por hoy, me represento solo, está todo bien con Familiares (por la Asociación de Familiares de Desaparecidos), está todo bien con Abuelas de Plaza de Mayo, pero quiero manejar yo personalmente las cosas. En este momento me siento capacitado para manejar el tema yo solo.
Estos amigos realizan la gestión y me llama por teléfono el general Ricardo González con el que quedo de sostener un encuentro en el Edificio Libertad.
La reunión se produce una tarde, en su oficina, charlamos un poco de la situación de mi familia y en particular de mis hermanos. El general González me explicó lo que se quería lograr, lo que se podía lograr y me destacó que la voluntad para hacer las cosas estaba. En un principio me enojé mucho y no quería investigar más nada.
Después pasaron unos cuantos días y empecé a plantearme, si en este momento tenemos una brecha, una puerta abierta, para, por lo menos, hacer el intento de buscar una verdad y me pareció que valía la pena.
Además, jugó mucho la posibilidad de cerrar una etapa de mi vida. No digo que me vaya a olvidar, ni que las cosas van a desaparecer, eso no. Pero se me abre la posibilidad de cerrar una etapa y empezar otra un poco más tranquilo.
La otra opción para mí es seguir revolviendo la misma herida, darle vuelta a la cosa. Hoy tenemos una posibilidad de lograr que esto se termine de una vez, para mí por lo menos.
–¿Cuál es la diferencia que percibió en esta iniciativa de la Comisión para la Paz con respecto a todos los escenarios anteriores?
–En primer lugar porque tanto el Presidente como el resto de las personas que están trabajando con él lo están haciendo con seriedad. Están poniendo muy buena voluntad, para mí eso es muy importante; me da confianza. Tengo fe en que se pueda lograr algo, sé que va a ser feo, pero será la verdad, se completará el círculo que en todos estos años no he podido completar.
Las dos entrevistas con Batlle
En el proceso de diálogo y trabajo que culminó con la presentación del informe tuvieron una incidencia decisiva las dos entrevistas personales que Esteban mantuvo con Batlle. Una fue en Suárez y otra en el Edificio Libertad. En la preparación de ambas tuvo una participación destacada el general Ricardo González, jefe de la Casa Militar.
«En la primera entrevista –cuenta Esteban– con el general González estuvimos charlando sobre mis hermanos, aunque muy por arriba. Manejé algunos datos, él me escuchó atentamente, hablamos de muchas otras cosas y él en determinado momento se levantó y llamó por teléfono al presidente (Jorge) Batlle. Cuando colgó me dijo que íbamos a verlo a la residencia de Suárez.
Al principio yo estaba muy tenso, Batlle no habló del tema de entrada, me mostró cuadros, habló de otras cosas y cuando ya la cosa estaba más tranquila me empezó a preguntar. Le conté todo lo que sabía y le dije que había datos, fechas y otras cosas que no me acordaba, pero, que si podía viajar a Buenos Aires a hablar con testigos se podían refrescar. Le dije que podía hablar con gente que había estado cuando la desaparición de mi hermana y de mi hermano, gente que vio lo que pasó y que por suerte pudo escaparse. En una actitud que me sorpendió, Batlle se encargó de facilitarme todos los medios para que viajara a Buenos Aires, para que estuviera varios días allá e hiciera todo lo que tenía que hacer».
Según la narración de Esteban la segunda reunión fue mucho más concreta y también menos personal, por el lugar, se realizó en el Edificio Libertad y porque fue colectiva. También participaron el general González y el asesor presidencial y miembro de la Comisión para la Paz, Carlos Ramella.
El relato del joven es el siguiente: «Como resultado de todo esto y resumiendo 23 años de búsqueda yo hago un informe (ver nota aparte). En realidad tengo que agradecerle a una amiga haber terminado ese informe. Me costó mucho escribirlo, poder redactar una carilla me costó más de una semana. Siempre tenía un pretexto para zafarle a ese informe. Cuando terminé me puse en contacto nuevamente con el general González y quedamos en tener una entrevista en el Edificio Libertad.
En la reunión esta vez participan Batlle, el general González y Ramella. Me preguntaron cómo me fue, si precisaba algo más y hablamos de muchas cosas. Batlle me preguntó si podía entregar el informe a la Comisión para la Paz y le contesté que sí, que estaba a disposición de la Comisión. Para eso había hecho el informe y todas esas entrevistas. Ramella se llevó una copia. Quedamos en que se iba a trabajar sobre el tema y bueno, eso es lo que está ocurriendo». Sobre el futuro, la actitud principal parece ser de espera: «No tengo previsto ningún contacto nuevo, ahora la Comisión manejará los datos y veremos. Estoy expectante de los resultados y esperanzado».
Las expectativas ¿Por qué es importante una respuesta oficial sobre la situación de sus hermanos?
–Que oficialmente se informe lo que pasó con mis hermanos es muy importante.
De repente yo puedo saber lo que pueden llegar a decirme, pero es distinto que yo lo sepa o que lo tenga asumido internamente a que me lo digan de alguna manera oficialmente y me lo confirmen. Yo investigué como pude durante 23 años, me pidieron ahora que hiciera un informe y lo hice, ahora no puedo ir más lejos, no puedo hacer más nada. Es muy importante que haya un ámbito oficial que lleve adelante las cosas y que con muchas más posibilidades llegue adonde yo no puedo llegar.
–¿Piensa dar a publicidad los resultados de la investigación una vez que se los entreguen?
–Voy a compartir cómo fue la desaparición de mis hermanos, eso no es nada privado, porque es algo público.
Pero en el momento que salga un informe, eso sí no lo voy a compartir, porque considero que eso es parte de mi pasado, de mi historia, es muy personal y es para mí y para mi familia. Esteban deja claro que no «tiene falsas expectativas» y que asume claramente que la verdad no le deparará sorpresas agradables.
«En mi caso –afirma– si se consiguen datos no van a ser muy agradables. A mí me va a doler un montón, trato de asumirlo de a poco, de irme preparando.
Sé que esto va a demorar, que el proceso es complicado.
Sé que me va a costar mucho, me voy adaptando a la ide
a de que me van a plantear una realidad confirmando algo que yo imagino y que no es nada lindo. Pero creo que ese dolor vale la pena por saber la verdad, por terminar con todos estos años de creer, pensar, pero no saber».
—¿Cómo es la situación de su hermana Andrea, transcurridos dos años del reencuentro?
–Andrea en estos momentos está procesando todas estas cosas, está bastante preocupada porque a su hijo mayor lo sigue teniendo la persona que la tenía a ella. Toda esta situación está a cargo de la abogada Alcira Ríos de «Abuelas de Plaza de Mayo». Fernando tiene 10 años y sigue todo el papeleo y entrevero entre jueces y abogados. Supuestamente mi sobrino ya tendría que estar con Andrea, pero hace un año y medio que estamos en vueltas. Entiendo que todo es lento y lleva su tiempo pero ¿un año y medio para que se vuelva a juntar con su hijo?
Lo que pasa que todo fue muy complicado, por ejemplo, Andrea recién ahora y gracias a Batlle, lo tengo que decir porque es así, tiene documento uruguayo. Recuerdo que cuando vino a sacarse la cédula, me llamó a Casa de Gobierno, yo estaba reunido con Batlle y me dijo «ahora sí soy uruguaya». Estaba muy contenta, tenía documentos con su nombre verdadero, era como la recuperación oficial de su identidad.
Andrea tiene que hacer todo el cambio de nombre y es un relajo, es una cosa complicada. Andrea está casada con un nombre, lo tiene que cambiar, tiene que cambiar el nombre de sus hijos.
–¿Andrea también se reunió con Batlle?
—No, se reunió con el general González que fue el que le hizo todos los trámites, hace apenas tres semanas atrás. También tuvo mucho que ver el consejero Villar, de la embajada uruguaya en Argentina que también se ha portado muy bien.
–¿Cómo quedó la situación de la familia que tuvo durante todos estos años a Andrea?
–La señora que se quedó con Andrea sigue detenida, debe estar por salir. Fue procesada por el delito de apropiación, fue citada por el juez y la procesaron.
En realidad no se iba a hacer nada, se iba a dejar todo tranquilo, pero terminó en eso. En este caso desconozco bastante cómo fue el procedimiento, lo llevaron adelante las «Abuelas de Plaza de Mayo».
En mi caso tengo muy claras las cosas. No quiero venganza de ningún tipo, pido lo que corresponde, nada más. A mi parecer que lo que corresponde es que mi sobrino esté con mi hermana.
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