Escasa presencia de figuras del gobierno en acto de solidaridad con Israel

Comunidad judía en Uruguay justificó guerra desatada en contra de Hezbolá

El embajador israelí en nuestro país, Yoel Barnea, justificó ayer la guerra entre su país y el movimiento chiíta radical Hezbolá, que se desarrolla en el Líbano, y señaló que "Israel prefiere vivir y ser condenado (internacionalmente) a morir y ser lamentado".

Martes 25 de julio de 2006 | 6:50
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 Acto en solidaridad con Israel se celebr

Por su parte, el presidente del Comité Central Israelita del Uruguay, Ernesto Kreimerman, dijo que “ojalá que el dolor que causa la guerra y la conciencia democrática del mundo, permita parir un tiempo nuevo sin terroristas”.

El Comité Central Israelita del Uruguay, la Organización Sionista del Uruguay y la Federación Sionista del Uruguay celebraron ayer un acto en solidaridad con el pueblo judío, a raíz de la guerra que el ejército israelí y el movimiento radical chiíta Hezbolá están llevando a cabo en el Líbano.

En el acto, que se realizó en la sede del Comité Central Israelita en medio de un fuerte dispositivo de seguridad ­interno y externo­ el embajador israelí en nuestro país, Yoel Barnea, dijo que la de su gobierno “es una lucha justificada porque se está defendiendo el derecho de nuestros hijos a poder dormir en paz, sin que los misiles de Hamas y Hezbolá sobrevuelen sus cabezas”.

Barnea señaló que “en los últimos 12 días, Israel sufrió más de 2.200 ataques con misiles y Hezbolá tiene 13 mil misiles de corto, mediano y largo alcance apuntando al pueblo judío”.

En este contexto, el embajador israelí condenó a la “comunidad internacional” por la forma en que analiza y juzga el conflicto que se desarrolla en el Líbano.

En tal sentido se preguntó “donde estaba el secretario de Derechos Humanos de la ONU cuando los niños judíos morían en los ómnibus”, producto de ataques kamikazes musulmanes, puesto que, a su juicio, nunca se lo escuchó decir nada al respecto.

Acto seguido, Barnea dijo que “Israel prefiere vivir y ser condenado (internacionalmente) a morir y ser lamentado” dado que “la segunda opción, la de morir y ser lamentado, ya fue aplicada y no nos dio resultado porque más de 6 millones de judíos murieron en el Holocausto”, remarcó el diplomático.

“Esta es una guerra justa, pero lamentable” pues “Israel no puede pagar el precio de la ineptitud de los dirigentes de el Líbano”, señaló Barnea.

El embajador israelí dijo que “la conciencia internacional estaba de vacaciones cuando dejó montar a Hezbolá la infraestructura que hoy tiene” al sur del Líbano, tras la retirada de las tropas israelíes de ese lugar en el año 2000.

Barnea sostuvo que el gobierno israelí se ha preocupado para que se produzca la menor cantidad de muertos civiles en el Líbano y como ejemplo dijo que “el ejército israelí lanza panfletos para avisar que va a atacar, incluso perdiendo el factor sorpresa, con el objetivo de que la población civil libanesa abandone ese lugar”.

El diplomático señaló en su discurso que “las casas y mezquitas son objetivos civiles, pero éstos se convierten en objetivos militares cuando albergan a terroristas o material bélico”.

 

Un llamado a la paz

Por su parte, el presidente del Comité Central Israelita del Uruguay, Ernesto Kreimerman, tuvo un discurso más “conciliador” y señaló que “ojalá que el dolor que causa la guerra y la conciencia democrática del mundo permita parir un tiempo nuevo sin terroristas”.

Kreimerman dijo que “desde Montevideo se puede aportar mucho o poco, pero cualquier contribución a la paz, por pequeña que sea, es mucho”.

Kreimerman dijo en su discurso que los judíos uruguayos deben hablar con su compatriotas y comentar cuál es la realidad del pueblo israelí. “Hay que dialogar, hay que debatir, pero sin enojos, sin culpas, serenos, firmes, como uruguayos, como judíos, iguales pero distintos”, exhortó el presidente del Comité Central Israelita del Uruguay. “Hay que hablar con la razón y expresarlo con los mejores sentimientos”, abandonando las declaraciones altisonantes por “algo más comprometido con el futuro de paz que se merecen los israelíes y los libaneses”.

En tal sentido, Kreimerman dijo ser partidario de “apoyar las iniciativas internacionales que procuren estabilizar la zona, garantizando fronteras seguras para Israel y democracia para el Líbano”.

En ese contexto, dijo que “si prospera la iniciativa de integrar una fuerza multinacional, con la condición fundamental de desplazar al Hezbolá del sur del Líbano, entonces habremos hecho una contribución a una nueva era de paz asentada sobre nuevas bases”.

En el acto también hablaron el presidente de la Federación Sonista del Uruguay, Gerardo Stuchansky, y un representante de la juventud de la Organización Sionista del Uruguay, quien afirmó que “si se agrava el conflicto, no dudaríamos los jóvenes judíos uruguayos en ir a ayudar al gobierno y pueblo israelí”.

El acto se celebró ante la presencia de los ex presidentes de la República, Jorge Batlle y Luis A. Lacalle; además de diversos legisladores del Partido Nacional y del Partido Colorado. No hubo integrantes del gobierno de extracción frenteamplista en el acto. Solamente, y silla por medio de Batlle, estuvo presente el director de la DGI, Eduardo Zaidensztat.

Cabe recordar que el embajador israelí, Yoel Barnea, hace pocos días criticó a la administración de Tabaré Vázquez por condenar la utilización de la fuerza militar en el Líbano. *

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