ENTREVISTA: MAESTRA NORA CASTRO (DIPUTADA POR EL MOVIMIENTO DE PARTICIPACION POPULAR)

"Finalmente, con todo lo que ha costado, en este país Montesquieu vive y lucha"

Prioridades del Parlamento

–Trascendió que el presidente Vázquez habría acordado con la bancada parlamentaria oficialista una agenda prioritaria. Si esto es así, ¿a qué proyectos de ley nos estaríamos refiriendo?

–El día de la reunión de la bancada con el presidente y el Consejo de Ministros quedaron instaladas dos comisiones para trabajar, respectivamente, el tema comunicaciones y el tema agenda política legislativa. Esto implica, a mi juicio, el trabajo de varias áreas: por un lado la coordinación Ejecutivo-Legislativo y por otro el modo de relación con las organizaciones sociales. Planteo esto porque, a mi juicio, enriquece el trabajo legislativo y de alguna manera lo democratiza. ¿Por qué? Bueno, está claro que a nivel legislativo, por décadas en la historia de este país, por más que han existido las comisiones adonde se invita a distintas organizaciones, los problemas que se enfrentaban para darles solución legislativa eran los que planteaban los propios legisladores. O sea, visiones de un solo sector de la sociedad. Trabajar con las organizaciones sociales nos dará la posibilidad de ver no sólo distintos ángulos de un mismo problema, sino distintos problemas. Y, se sabe, a nadie se le va a ocurrir una solución para un problema que no ve. Ahora, volviendo a la pregunta, nosotros tuvimos una reunión de bancada y hemos priorizado algunos temas para este segundo semestre de 2006, que deben quedar encaminados para 2007. Hay que destacar, por ejemplo, el proyecto que está para decidir si entra por Diputados o el Senado, destinado a la reparación de ex presos políticos exiliados y perseguidos por la dictadura; el proyecto llamado entre comillas «radios comunitarias»; la reforma imprescindible del Código de la Niñez y la Adolescencia, porque hay que recordar que en el período pasado hicimos una reforma en Diputados y cuando llegó al Senado un sector muy importante del Partido Nacional inició el desmantelamiento de lo aprobado y quedó para atrás; vinculado a esto, como tema social importante, tenemos un país con una franja muy grande de niños en situación de abandono y familias uniparentales o biparentales que quieren adoptar y, bueno, algo de esto viene pero hay que retomarlo; la prima por edad avanzada en jubilaciones y pensiones; la primera parte, que algo viene en la Rendición de Cuentas, del Sistema Integrado de Salud; y un proyecto de ley muy importante desde el punto de vista laboral, social y económico, que tiene que ver con las tercerizaciones y los complejos económicos. Y hay otras cosas avanzadas: la Rendición de Cuentas, la Reforma Tributaria, el tema de la trazabilidad, la rebaja impositiva a la carne y varias más.

 

–Bueno, son unas cuantas…

–…ah, y está el tema energético. Para nosotros es un asunto central, teniendo en cuenta las condiciones del país, que es petróleo dependiente. No hay proyecto de desarrollo posible sin fuentes de energía alternativas. Hoy tenemos este asunto del biodiesel, que nosotros preferimos llamarlo agrocombustible…

 

…sí, y permítame interrumpirla. Economía anunció exoneraciones tributarias para el agrocombustible…

–…es cierto. Pero hay también otro proyecto a considerar, que tiene que ver con el desarrollo local. Es la habilitación a la existencia de empresas mixtas municipales, que trataremos de sacarla antes de fin de año. Nos parece muy importante. Hay interés de capitales que vienen a hacer inversiones directas y se trata de habilitar la correcta forma jurídica para que participen las intendencias y se utilice mano de obra local.

 

–Yendo a otro tema, usted dijo que sobre el Sistema Integrado de Salud «algo venía en la Rendición de Cuentas», obviamente referido a su financiamiento. En una entrevista al senador Couriel, él transmitió la idea de que la Reforma Tributaria debía financiar la reforma de la salud. ¿Usted comparte esa idea?

–Estoy totalmente de acuerdo. Es posición de la bancada del Espacio 609, pero no sólo de ella: es sabido que dentro del Frente Amplio somos muchos los grupos, la mayoría, que pensamos eso. Hemos tenido también  hay que hablar de las verdes y las maduras– algunas dificultades para concretar algunos aspectos que creíamos centrales en la Reforma Tributaria. Y al día de hoy, después de que se suspendieron por veinte días las actuaciones de la Comisión de Hacienda de Diputados, justamente porque se estaba en un proceso de negociación hacia la interna del gobierno, no tenemos avances, no hay novedades sobre los más de veinte puntos que hemos planteado. Seguimos conversando, no puede ser de otra manera entre compañeros, pero no hay concreciones.

 

La Reforma Tributaria

–Vamos a una pregunta basada en una hipótesis. Desde su punto de vista, dadas las dificultades para avanzar en este tema, ¿debería quedar para que lo laude el presidente Vázquez o debe ser resuelto por mayoría parlamentaria?

–Desde el punto de vista formal, no hay duda de que quienes levantamos la mano somos los legisladores. Ahora, en materia política, lo formal está, en realidad, en el marco de las correlaciones de fuerzas y de las orientaciones y de los estilos de la práctica política. Nosotros, como sector, compartiendo este criterio con otros sectores del Frente, entendemos que es una decisión parlamentaria. Esa responsabilidad la estamos asumiendo, porque ante la gente, la ciudadanía en general, somos nosotros los que damos la palabra para llevar adelante las cosas. ¿Esto quiere decir desconocer totalmente el accionar de la propia fuerza política, o las instancias que deben transcurrir dentro de ella? De ninguna manera. Y hemos dado prueba de esto. Siempre hemos estado con propuestas, intentando aunar puntos de vista, porque esto es un frente, no un partido único…

 

–…pero al principio de la charla, recuerdo ahora, usted mencionó el problema de las comunicaciones. Tomo ese concepto y me refiero a algo que pudo haber pasado. La consulto, es otra hipótesis. ¿Pudo haber ocurrido que la comunicación, entre quien va elaborando el texto de la reforma y el resto de la fuerza política, no haya sido fluida o suficiente como para disolver antes, al menos amortiguar, algunos disensos que se están dando ahora?

–Estar sentados alrededor de una mesa, e informarnos mutuamente lo que piensa uno y otro, no alcanza para estar comunicados y menos en materia política para amasar juntos un proyecto de ley. Es necesario pero no suficiente. Creo que sí, hubo claramente algunas oportunidades buscadas en principio, desde el parlamento, y nos sentamos con cabezas de lista, con compañeros de Economía, etcétera. Pero, «al árbol lo conoceréis por sus frutos». Evidentemente no fueron las modalidades, diría yo, suficientes como para hallar los acuerdos. Y en esto también pesa el estilo. Pero en lo personal soy una mujer políticamente optimista, a pesar del tiempo que llevo sobre la tierra, y pienso no ser optimista de forma tonta. Y creo y apuesto al diálogo, al intercambio y a que todos podamos entrar en razones para llevar adelante las mejores soluciones. Descarto una cosa: todos los que estamos dentro del Frente Amplio queremos las mejores soluciones para la gente. Y bueno, unos las quieren de una manera y otros de otra.

 

–¿Sabe qué pasa? Mucha gente tiene la sensación de que hay cierta incomunicación entre el sector del ministro Astori, con su forma de trabajar, y otros sectores que, a fin de cuenta, son mayoría. Entonces, la dicotomía, además de los estilos, podría estar radicada en una comunicación inadecuada.

–A pincel grueso, ¿no? Como fuerza política y como gobierno tenemos problemas porque no hemos sabido construir colectiva
mente una política de comunicación. Y eso tanto pasa entre el Ejecutivo y el Legislativo y, como fuerza política, entre la base y las estructuras superiores. Y me atrevería a decir que pasa incluso en varias de las organizaciones políticas integrantes de la fuerza. No sé exactamente cuáles son las causas, pero salta a la vista que a la tecla no le dimos. Y es una materia pendiente muy importante. Ahora bien, como el Frente es eso, un frente, tenemos acuerdos centrales, una ética muy fuerte en común y una manera distinta de pararnos en esto de cómo –para decirlo simplemente, pero para la interna implica mucha cosa– reactivar este país para que todos vivamos mejor. Y en la manera de modificar la cancha, tenemos matices. Y ahí pueden entrar también, como una variable, los estilos personales. Pero son maneras de ver las cosas, que a lo mejor a veces obstaculizan un poco el camino. Ahora, si yo estuviese convencida de que no se puede hacer nada, ah, mire, se lo digo clarito: a mi casa no me voy, porque lo primero que me va a pasar es que la cabeza se me va a echar a perder. Y bueno, buscaré otro camino para seguir cambiando la vida. Pero creo que no tenemos la cabeza en el freezer y se puede ir cambiando de opinión y acordando.

 

Aborto y veto presidencial

–Hay otros dos proyectos acerca de los cuales me interesa su opinión. Uno de ellos supongo que es muy caro a la bancada femenina del Parlamento: el proyecto de salud reproductiva, también llamado de despenalización del aborto. ¿Qué pasa con este asunto, que aparece trabado sobre todo después de que el presidente Vázquez expresara su total oposición y dijera estar dispuesto a vetarlo?

–Las leyes son una parte de la solución a los problemas existentes. Son el aporte jurídico. Pero los problemas no se solucionan sólo con leyes. En este caso, es superevidente. Y si alguien tiene dudas, tomemos el caso de la violencia doméstica. Los delitos no se solucionan porque el Código Penal esté al día. Se necesitan campañas educativas, sociales, políticas. ¿Qué pasó con este proyecto en la legislatura pasada? Se aprobó en Diputados y se trabó en el Senado. ¿Cuál era la composición y el posicionamiento de los partidos políticos? Salvo el Partido Nacional, que en aquel entonces se manifestó unánimemente en contra, los otros dejaron en libertad de acción a los legisladores. Y hubo cortes transversales. En 2005 hubo una amplia renovación en las dos Cámaras. Si uno supone, como parece ser, que se va a dejar nuevamente en libertad de acción, tiene que darse un proceso de conversación entre todos.

Junto a un proceso aún inacabado  bueno, esto nunca acaba totalmente– de discusión a nivel social. Porque esto también corta transversalmente a la sociedad y acá hay mucho dinero en juego, muchísimo dinero en juego. Desde las clínicas clandestinas que ven perjudicado su negocio, hasta otro tipo de instituciones que, en la legislatura pasada, regalaban videos y empapelaban con afiches a tres colores en papel satinado todo el Uruguay, y pagaban a jóvenes para que vinieran a las barras…

…eso que está diciendo es muy fuerte.

–…es que acá se mueven intereses muy fuertes. Creo que hay que seguir con el proyecto, pero hay que buscar el momento propicio, a la interna del parlamento, en que estén las condiciones dadas. Porque si un proyecto de este tipo no es aprobado, hasta la próxima legislatura no se puede retomar. Y se está muriendo gente. Y sobre todo gente pobre. Ahora, el planteo del compañero Tabaré para mí no es nuevo. Ya lo conocíamos. Y así como él ha manifestado su apoyo general al proyecto y su desacuerdo concreto con los artículos que plantean la habilitación para interrumpir el embarazo antes de las doce semanas, felizmente, con todo lo que nos ha costado en este país, Montesquieu vive y lucha. O sea que, interpuesto un veto, siempre existe la posibilidad de que la Asamblea General lo levante.

 

Caducidad y derechos humanos

El otro proyecto, o más bien habría que decir campaña, tiene que ver con la anulación de la Ley de Caducidad, empeño en el que está el Pit Cnt, sobre todo movilizándose en el interior. Usted debe saber que si bien algunos dicen que constitucionalmente la anulación no es posible, yo escuché afirmar al doctor Gervasio Guillot lo contrario y que el proceso debe comenzar en el Parlamento. El asunto es: ¿esta anulación, en caso de ser posible, arregla algo o no arregla nada? Y le recuerdo que aquí también parece haber habido cortes transversales, porque he escuchado a un senador de su sector, Fernández Huidobro, oponerse a esta posibilidad, a diferencia de otros.

–El criterio que sigo en estos casos es que primero doy el paso de discutir el asunto en la interna de mi organización. Creo que eso fortalece a las organizaciones políticas. Nosotros, como quizás muchos lectores conozcan, tenemos el tema en el orden del día de la segunda parte del Congreso del Movimiento de Participación Popular. Esto no quiere decir que yo, si bien no voy a dar mi posición, no mencione tres posibilidades que están planteadas. Más allá de lo que diga Guillot, a quien respeto mucho por su trayectoria, es evidente que hay otros juristas que opinan lo contrario. O que hay más de una posición. Se ha dicho que es viable, también se ha fundamentado como inviable por plantearse a tantos años de las grandes decisiones, incluido el plebiscito. Por otro lado, lo que puede hacer la Suprema Corte es declarar la inconstitucionalidad de un acto, pero no declarar la nulidad de toda una ley…

 

–…no, no, mire que Guillot no hablaba de la Suprema Corte…

–…no estoy hablando por el doctor Guillot, estoy tratando de dejar claro todos los aspectos para el que lee esto. Para mí hay muchas dificultades desde el punto de vista jurídico, obstáculos grandes para la anulación. ¿Cuál es la otra alternativa? La derogación. Pero tiene la desventaja de que no tiene efectos retroactivos.

 

–Sí, a esta altura sería prácticamente inútil. Pero usted había hablado de tres posibilidades…

–…y la tercera es seguir profundizando la actual política que desde el Ejecutivo y desde el Poder Judicial se está llevando adelante, con todos los apoyos legislativos que en cada caso haya que dar. Uno se podría preguntar: ¿hay más de dónde sacar información para que efectivamente no pase lo que sufrieron Tota y Luz, que se quedaron sin saber cosas fundamentales, sino que además la sociedad sepa y se pueda someter a la Justicia a esta gente? Ah, yo creo que sí, que hay mucho para sacar. Y que hay, en sectores importantes de la sociedad, una disposición a continuar con estos trabajos. Creo que hay que evaluar políticamente la realidad. Si se continúa con la política que nos permitió entrar a los cuarteles, remover y que se consiga… ¡para ser claros!, no seamos eufemistas, que se consiga la autorización y se entre hasta el fondo en Pando. López Mazz está trabado con su equipo porque no puede seguir más adelante. Y de tantos datos y lugares, y de tantos archivos que andan en la vuelta, puede salir mucho. Y hay que profundizar la información existente. A mí me parece que pudiera ser ésa la política a seguir adelante.

 

–Al momento de esta entrevista se ha publicado una larga carta de un militar retirado, el general Pereyra, que contiene conceptos, elementos, hasta diría sugerencias para hacer algunas cosas que irían en la misma dirección de lo que usted plantea. Está claro que hay un proceso, un movimiento…

–…sí, a mí, en términos generales, desde el punto de vista de las coincidencias no me importa con quien se coincida. Pero me importa sÃ
­ dejar claro que todavía no leí esa carta, para evitar cualquier enfoque capcioso. Vamos a ver. Yo quiero decir algo más sobre la política de derechos humanos. Se le ha dado mucha importancia a algo en lo que este gobierno avanzó, que es en la enseñanza de la historia reciente: la segunda mitad del siglo XX, a nivel de la educación obligatoria. Me parece que, sin ser exclusivamente el único elemento, es una pata que va a contribuir mucho. ¿Sabe qué? Los resultados se van a ver dentro de quince o veinte años. Pero hay dos cosas básicas y fundamentales. Estoy convencida de que, en cualquier orden de la vida, nadie elige lo que no conoce. Si yo no conozco y no construí conocimiento sobre lo que pasó, no tengo elementos para, críticamente, pararme y decir adhiero a esto o no. Lo otro es algo que a mi me preocupa y me ocupa. Soy de la gente que cree que todos llevamos una mochila, algunos a la espalda, otros al pecho, otros en bandolera. La mochila puede tener de todo, incluso los contenidos cambian a lo largo de la vida. En general uno lleva herramientas, conceptos, emociones, afectos por supuesto, porque afortunadamente no somos de acero inoxidable. Ahora bien, yo siempre he trabajado con jóvenes y más allá de que uno es analfabeto en muchas cosas, porque ser alfabeto no es sólo aprender a leer y escribir, y sobre todo en los códigos que maneja la juventud, me he encontrado con muchos de ellos a los que es difícil hacerlos participar. Y uno de los temas que los muchachos plantean es que… un día me dijo uno: «¿sabés lo que pasa? Ustedes hablan mucho de las mochilas, pero nosotros tenemos una mochila». ¿Ah, sí?, dije yo. «Sí  me contestó– cargamos la mochila de la resignación». Y ese muchacho para mí era portavoz de una cantidad de cosas. Cuando nosotros no encontramos los canales, no de la resignación, sino de la «re –guión– signación», de volver a dar colectivamente un significado, hay que buscarlos. Entre ellos, la política de derechos humanos y del conocimiento de las cosas es una materia muy importante para entender las cosas. Porque lo que para usted y para mí han sido vivencias directas, para esta gurisada puede ser historia tan lejana como el artiguismo. Está bien, les afectó, les hipotecó proyectos de vida, pero tienen y quieren otras cosas. La política de derechos humanos no sólo la tenemos que ver restringida a qué pasó con nuestros desaparecidos, nuestros fusilados, presos, torturados, exiliados y gente de la resistencia. Esa política debe tener que ver con los proyectos de vida. Ahí hay que asumir el compromiso colectivo y no ponerse el balde en la cabeza. *

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