Casi mil jinetes gauchos protagonizaron un emotivo homenaje al héroe

La Asamblea General, mermada, sesionó en la Meseta de Artigas

Marcelo Márquez  – Enviado

Las inclemencias del tiempo amenazaron con empañar una fiesta que, finalmente, congregó a un buen número de sociedades nativistas que en las próximas horas recrearán en sentido contrario –hacia Montevideo–, el Exodo del Pueblo Oriental de 1811, encabezado por el prócer nacional, José Artigas.

Un jalón importante del evento de la víspera lo constituyó la realización de una sesión solemne de la Asamblea General, un hecho totalmente atípico, aunque solamente asistió un tercio de sus componentes (ver recuadro aparte).

La propuesta había sido planteada en el Parlamento por el senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) y la fecha del 10 de setiembre recuerda que en 1815 se dictó el Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados.

También merecieron un destaque especial el ensillado del (caballo) moro a cargo del oficial principal del Cuerpo de Blandengues, acompañado de un perro cimarrón, la asistencia de uno de los descendientes del prócer Artigas, de nombre José Gervasio Dalmao, la entrega de parte del intendente de Paysandú, Alvaro Lamas, al presidente Batlle, de un busto de Artigas en cerámica, y de la réplica de la espada de Artigas.

Asimismo, el presidente de la Cámara de Diputados, Washington Abdala, entregó una placa recordatoria a la escuela rural Nº 86 «Meseta de Artigas», y el breve mensaje de una escolar pero con un alto contenido sobre las responsabilidades de los gobernantes, el cual es tomado por un joven chasque, quien lo entregará en forma simbólica ante el Mausoleo de Artigas en Montevideo.

Asamblea General

En un hecho atípico, la Asamblea General sesionó al pie de la Meseta de Artigas, ocasión en que un representante por cada uno de los lemas pronunció un discurso homenajeando a José Artigas. El encuentrista José Bayardi expresó que el pensamiento de Artigas no fue solamente político, sino que fue «social y económico». Bayardi consideró que fue clara la opción de Artigas «por los pobres y los más necesitados» reflejado también en la frase «Los más infelices serán los más privilegiados».

Por su parte, el nacionalista Larrañaga, vestido con su atuendo gauchesco, botas, bombacha, camisa, sombrero, pañuelo, rebenque y facón, que integra la columna de paisanos montado en un matungo «gateao», afirmó que «que los pueblos no se construyen al expresar que todo está mal sino que los pueblos se construyen con la voluntad inclaudicable de su gente, resueltos a construir su futuro por encima de las adversidades».

El senador colorado Juan Adolfo Singer reconoció las dificultades que estamos viviendo y abogó por que todos los orientales concreten «un tiempo de coincidencias».

En nombre del NE, el diputado Posada hizo hincapié en la vigencia del pensamiento artiguista. «Aquí, aunque a veces nos cueste reencontrarlo … y encontrarnos. Aunque a veces nos neguemos a escucharlo. Está hoy aquí, hecho un nudo en nuestras gargantas, reflejado en el rostro emocionado de la gente que nos rodea, anidando por siempre en el corazón de los infelices, de los humildes que lo supieron su escudo».

Sobre la figura de Artigas, el presidente Batlle sostuvo que «la geografía de la región para él no estaba en la costa del Plata, estaba en el corazón de América».

«Es muy importante observar la edad que tenía Artigas cuando se incorpora a todo el movimiento revolucionario. Era un hombre hecho y no era como todos aquellos jóvenes que, impulsados por un gran espíritu de libertad, con natural ademán se lanzaba a la batalla por sus ideales», indicó.

Batlle agregó que Artigas «era un hombre reflexivo, que tenía un contacto íntimo con los pueblos indígenas de la tierra, y que conocía la frontera de lo que era el Imperio portugués, conocía la gente del otro lado, y de acá.

Esa fue la razón por la cual, aquellos que no sabían ni escribir ni leer ni tenían conocimiento de que existía la Revolución Francesa o la revolución americana, que no sabían nada más de la vida, de la caza y de la pesca, del frío o del calor, de las alegrías y las tristezas de los seres humanos, que cualquiera sea su nivel cultural, es lo que llevan en la vida hasta la muerte, le siguieron con fidelidad y devoción».

En tanto el ministro de Educación, Antonio Mercader, reivindicó la figura de Artigas que pudo superar todas las épocas e incluso «la leyenda negra» tejida en su contra.

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