La eventual integración a un mecanismo de defensa regional implica "pérdida de soberanía"
En el marco de los debates que realizan en las Mesas Temáticas de Defensa, con las que el gobierno busca producir insumos para redactar la futura Ley de Defensa Nacional, los militares presentaron un documento con aportes para las discusiones que mantienen militares y civiles, en el Instituto Militar de Estudios Superiores.
Según el documento que presentó el Ejército Nacional para el análisis y al que tuvo acceso LA REPUBLICA, «en caso de mantener una posición neutral con respecto a la formación de un sistema de defensa corporativo también provocará que se le exija a nuestro país un pago en retribución a una situación que usufructúa. Es decir, se podrá no participar con medios, pero los costos del ‘paraguas’ de seguridad deberán compartirse».
Para los militares la eventual integración a un mecanismo de defensa regional, a partir de la asociación comercial existente, implica estudiar en qué calidad nos integraríamos junto a los demás miembros del bloque, y en particular con respecto a Brasil y Argentina. «Se deberá tener en cuenta en qué proporción ellos estarán dispuestos a considerar nuestras posibilidades en recursos humanos y materiales, o nuestras limitaciones económicas», afirma el Ejército de nuestro país en el pormenorizado trabajo.
Para los militares, «deberá quedar visiblemente establecida si la integración tendrá como objetivo la participación en fuerzas de paz, tal como se viene realizando en Haití, o si abarcará también la participación en cuestiones de seguridad interior de los países miembros del bloque, con lo cual nuestro país podría verse obligado a participar en la lucha contra el narcoterrorismo, la delincuencia organizada o la insurgencia dentro del territorio de uno de los países del bloque y viceversa».
En el estudio del tema, «deberán considerarse aspectos tales como la definición de una agenda común de asuntos de seguridad y defensa, el desarrollo de capacidades y la interoperabilidad de los encargados de desarrollar las políticas de defensa, las que no deberán limitarse a los asuntos militares».
El ejemplo de la OTAN
El aporte del Ejército recuerda que «la Unión Europea es el ejemplo más patente de las ventajas resultantes de una integración regional. Nacida a partir de una necesidad de defensa -la OTAN continuó evolucionando por lo económico Mercado Común Europeo- para finalmente culminar con la unión política actual».
«No obstante esa unión manifiesta, agrega el documento, el escenario mundial nos muestra que el Estado ‘nación’ continúa siendo el actor principal en la mayoría de los asuntos de carácter económico, aún cuando los estados van cediendo roles y protagonismo con respecto al tratamiento de los asuntos de seguridad y defensa hacia los ‘mecanismos o sistemas’ de seguridad colectiva tales como las Naciones Unidas».
«Ello obedece a que los Estados, por diversas razones, han tomado conciencia que la unión con sus vecinos, formando bloques regionales, les permite no solo complementarse o suplir, sino también potenciar sus capacidades de defensa y lograr así aumentar su participación en el contexto internacional, sin que ello signifique un incremento o gasto excesivo en el sector de la defensa», sostiene el documento presentado para su discusión.
Los militares opinan que «tal sería el caso de la mayoría de los países de América del Sur, los que, salvo contadas excepciones adolecen de carencias presupuestales y no poseen la tecnología necesaria para alcanzar el status requerido para ser considerados como estratégicamente activos
La formación de sistemas de seguridad regionales, o llegado el caso continental, permitiría a los países de América del Sur una participación en el sistema global en otras condiciones, se afirma en el trabajo del Ejército.
Reducción de los presupuestos de defensa pautan accionar de gobiernos
Para los militares, existen otras razones que dirigen el proceso hacia la integración de un mecanismo regional de defensa. «La mayoría de los países de América del Sur y en particular los de la región, debido a reales necesidades, o por exigencia de organismos internacionales de financiamiento, se encuentran en pleno proceso de reforma del Estado, y por lo tanto los aspectos vinculados a la reducción de los presupuestos de defensa pautan el accionar de sus gobiernos», explican.
Según el Ejército «la Defensa Nacional en general y las Instituciones militares en particular, se verán así afectadas por las medidas de reducción, de reestructura o sometidas a grandes cambios tendientes a acompañar las medidas presupuestales».
«En lo que respecta al Mercosur, la integración se ha consolidado en el plano económico. Es posible visualizar por los antecedentes enunciados con respecto a la Comunidad Europea, y por la coyuntura política existente en la región, además de ciertos hechos tales como la participación de los países integrantes del bloque en el Operación Minustah, las reuniones en que han participado los ministros de Defensa y los Comandantes de los Ejércitos, que se está transitando en el camino de una integración más amplia y profunda. Estas iniciativas continúan, aún cuando hechos aislados como los que actualmente protagonizan Uruguay y Argentina por la instalación de las plantas de celulosa en nuestro territorio, dificulten las relaciones y los procesos entre los países», afirma el documento del Ejército. También se sostiene que se hace necesario, en primer término, definir aquellos aspectos que deberán ser considerados previamente a la decisión de transitar por el camino de la defensa regional.
De acuerdo al documento puesto a consideración se «deberá definirse el alcance de la participación la que podrá cubrir desde el envío de unidades para el desarrollo de operaciones convencionales, como para integrar contingentes en misiones de paz bajo mandato de las Naciones Unidas, pasando por el campo gris de la participación en los asuntos internos de otros estados afectados por situaciones de insurgencia, narcoterrorismo, narcotráfico, aspectos vinculados a la preservación del medio ambiente».
«Seguramente todos los países integrantes de la región compartan la visión actual de las «nuevas amenazas» (narcoterrorismo, narcotráfico, crimen organizado, corrupción, marginación y pobreza extrema, etc,). No obstante esto, por diversas razones de orden geográfico, político o económico, no todos los países se verán afectados por éstas, de la misma forma o con la misma intensidad, lo que puede llevar a que nuestro país «importe» amenazas (Ej. Internacionalización de la Amazonia). Ello provocará concepciones diferentes en lo que respecta a la definición de seguridad o a la formulación de las políticas de defensa», agrega el exhaustivo trabajo de los militares.
Aún cuando los países de la región compartan situaciones similares, existen diferencias en cuanto a equipamiento, manejo de tecnología, desarrollo de la industria militar y fundamentalmente en la asignación de rubros para los gastos de defensa, afectando sensiblemente las capacidades operativas de sus fuerzas militares.
«Más allá de la proporcionalidad existente entre la República Oriental del Uruguay y sus vecinos deberá definirse de antemano el papel o rol que cada uno de los países integrantes del sistema cumple. Las desventajas comparativas de nuestro país deberán suplirse de alguna forma, a fin de no quedar relegados a una mínima participación o en roles secundarios», expresa el minucioso documento del Ejército. *
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