"Un acuerdo como el que firmó Ancap con Pdvsa es hoy legalmente imposible"
La situación política
-Usted es esencialmente un hombre político. Y antes que otros temas, que sé le interesa abordar porque se ha especializado en ellos, quiero preguntarle sobre el comportamiento de la oposición. Ahora se ha endurecido, sobre todo por parte del Partido Nacional. Pero se han advertido algunos matices. ¿Podría verse como falta de coherencia política?
-Mire, yo soy herrerista y al herrerismo lo veo firme y seguro como siempre. A mí me parece que el herrerismo, que no es la mayoría partidaria, representa desde el punto de vista de las ideas y desde el punto de vista programático la alternativa a la actual conducción política del país. Eso no significa que, por encarnar esas ideas, necesariamente estemos llamados a liderar la interna. Pero tengo la impresión de que, en muy buena medida, en esta última etapa y a mi juicio, el Partido Nacional ha vivido un proceso de «herrerización». El pensamiento tradicional del herrerismo, liberal en lo político en términos dogmáticos y liberal en lo económico en términos menos dogmáticos, y con una actitud más abierta, más pragmática, son patrones que uno puede advertir hoy en las definiciones partidarias de carácter general. Y esto tiene que ver también con la unidad. Hoy tenemos un partido unido, no fragmentado ni enfrentado. El hecho de que en el marco del próximo homenaje, al doctor Luis Alberto de Herrera, el orador principal sea el presidente del Directorio, a propuesta del líder del herrerismo, es un ejemplo claro.
-Está bien. Pero a fin de hacer una suerte de anticipación, porque el tiempo avanza rápido, podemos pensar en la definición de los liderazgos. Usted sabe que los liderazgos terminan decidiendo las cuestiones electorales. Y hay gente que dice que quien genera ideas y propuestas y se ajusta mejor a circunstancias cambiantes es Lacalle. No obstante, está el hecho concreto de que el líder del partido, hoy por hoy, es Larrañaga.
-El sistema es muy claro. El proceso electoral comienza con una elección interna, a partir de la cual se marcan las preferencias. El herrerismo va a ir a esa interna. Y el herrerismo aún tiene pendiente un proceso de definición interna. El liderazgo de Lacalle está fuera de discusión, pero sin perjuicio de que, llegado el momento, tengamos que ver si liderazgo y candidatura coinciden o, en todo caso, es preferible preservar el liderazgo e ir con un candidato que, en función de la coyuntura, sea más adecuado para llegar a la competencia electoral…
–Perdone una interrupción. En torno a eso, en realidad, ya ha habido algunas alusiones bastante claras, como por ejemplo de parte de Luis Alberto Heber.
-Es notorio que Heber, por su trayectoria de político que ha venido creciendo y desarrollando un liderazgo, sin ninguna duda está en ese proceso de definición. Sin perjuicio de otros compañeros que también han adelantado su propósito de ir en ese sentido. Todo esto supone al mismo tiempo una oportunidad y un desafío. Por algo ya hemos resuelto no abordar este tema hasta el año 2008, porque este tiempo es de trabajo político para hacer crecer al sector y al partido. La visión nuestra es la de un partido grande, no sólo de un sector fuerte.
Con el gobierno, no
-Déjeme insistir en algo que pregunté al comienzo. ¿Para usted hay suficiente cohesión interna en los blancos para hacer una oposición sin fisuras, que evite en algunas circunstancias, ciertos excesos o descoordinaciones que se han visto en algunos episodios parlamentarios?
-Por supuesto que en un partido como el nuestro los matices existen y los entusiasmos nos conducen a veces a que se produzcan recelos. Pero le diría que sin perjuicio de lo episódico, el partido atraviesa un momento histórico en términos de unidad e integración partidaria. Esto se debe a la experiencia que nos sazonó durante los últimos años y a la interpretación de la historia, porque el Partido Nacional sufrió a partir de la década del 40 una fractura que pesa aún hoy sobre nuestro ánimo y nuestra conciencia, y es un llamado a la responsabilidad para que no se repita. Al mismo tiempo creo que la unidad se facilita hoy por la existencia de liderazgos nítidos pero no excluyentes, que aportan cosas diferentes.
-Hace poco, en un reportaje como éste, el doctor Alem García interpretaba que la demora del presidente Vázquez en llenar los cargos en los entes, que fueron en su momento ofrecidos al Partido Nacional, era un gesto nuevo que a su vez, dejaba espacio para un acercamiento de los blancos al gobierno pese a las diferencias ocurridas.
-Mire, ya ha transcurrido un año y medio de gobierno y si bien en materia política nunca está nada definitivamente cerrado, parecería que el tiempo para eso ya pasó. Y sobre todo a poco que uno analiza las circunstancias que de alguna manera, tiñen ese proceso que fue traumático y significó la no participación del Partido Nacional en la minoría de los entes autónomos, advierte que es difícil que se pueda volver atrás. Tengo la íntima convicción de que, más allá de las manifestaciones públicas del propio presidente de la República desde el día que visitó nuestra casa, no había en el fondo demasiada voluntad en el gobierno de que el Partido Nacional se integrara.
La historia de Ancap
-Vamos a otra área sobre la cual usted tiene conocimientos e interés. Ancap ha firmado con Pdvsa un acuerdo para potenciar la refinería de La Teja, a fin de procesar crudo pesado venezolano. Esto posibilitaría que Uruguay dispusiese de mayor cantidad de combustible, probablemente a un precio mucho más accesible. ¿Comparte esto?
-Tan actual es todo eso, que cuando terminemos esta entrevista voy a redactar un pedido de informes dirigido a Ancap y al Ministerio de Industria y Energía. Y además le anticipo que me propongo convocar al directorio de Ancap a la Comisión de Industria de Diputados en los próximos días, porque entiendo que estos anuncios son de una importancia grave, en el sentido de su magnitud. Un acuerdo de estas características con Venezuela, implicando una inversión tan importante en la refinería, a nuestro juicio condiciona el destino del país en materia petrolera y en materia de abastecimiento de combustibles líquidos. Y yo creo que los términos precisos de ese acuerdo deben ser informados a la oposición. El gobierno debe aclarar, además, en qué marco jurídico va a procesar el mismo. Hoy, un acuerdo de esas características es legalmente imposible, porque pesa sobre la actividad un monopolio que la propia izquierda defendió históricamente a capa y espada, y juntó firmas, y eliminó una ley que precisamente, entre otras cosas, habilitaba la desmonopolización. Ese monopolio impide cualquier tipo de asociación en la refinación, con Pdvsa o con cualquier operador externo…
-¿…público y privado?
-…claro, público y privado, nacional o extranjero. Yo le cursé un pedido de informes en este sentido hace varios meses al Poder Ejecutivo, que fue contestado con evasivas, y me preocupa sobre todo que, una vez más, la contraparte sea Chávez y sea Venezuela. Yo quiero ver hasta dónde esto es un negocio conveniente para Uruguay o para Venezuela, que tiene necesidad de volcar sus excedentes de crudo, y tiene además la necesidad de ingresar al mercado del Río de la Plata y encuentra una vía a través nuestro. Quiero ver en qué medida esto es más conveniente para ellos que para nosotros, o al revés. En el caso específico de Ancap y los combustibles creo que hay un exceso de ideologización de las definiciones de política energética. El convenio que ya se fir
mó de abastecimiento de crudo con Pdvsa, según el cual nos venden el combustible al precio internacional, contrariamente a lo que alguna vez se dijo que iba a ser más barato…
-…más bien se hablaba de las ventajas de la financiación propuesta, me parece.
-…bueno, yo creo que hay una condición muy grave, muy riesgosa para el Uruguay, porque postergar a 15 años el 25% de lo que uno compra es, simplemente, tirar deuda para adelante, generar un pasivo que a esta altura, según la propia Ancap, es de más de 100 millones de dólares, y con un solo proveedor que además es el señor Chávez, no cualquier proveedor.
¿Negocio para quién?
-Precisamente sobre eso: yo le pregunté al presidente de Ancap acerca del condicionamiento que generaría un solo proveedor, pero él me respondió que no, que ninguno de estos acuerdos supone que no se pueda comprarle a Petrobras o cambiar arroz por petróleo con Irán.
-Eso es verdad. Y Ancap históricamente le compró a Pdvsa. Ocurre que le compraba en función de las necesidades de la refinería cuando se necesitaba, de acuerdo a la programación, combustible más pesado como asfalto o fueloil. Pero estamos hablando de una carga o dos a lo largo del año. Ahora han aumentado, sin ninguna duda, los negocios en este sentido. Y estamos incorporando un crudo más pesado que no es el más indicado lo dicen los técnicos, yo no lo soy- para las características técnicas de nuestra refinería, que está más bien pensada para crudos más livianos. Y bueno, el hecho de que ahora se nos hable de un gran negocio, de invertir 400 o 500 millones de dólares en adaptar nuestra refinería, en ampliar la escala y adecuarla a los crudos más pesados, a mí me hace pensar que esto está armado a la medida de Venezuela y no a la de Uruguay. Entonces me pregunto, aunque tal vez sea prematuro, si en esto no corremos el riesgo que antes tanto se advertía; es decir, entregar nuestra refinería, enajenar el patrimonio nacional y si esto no termina siendo, en términos más encubiertos, que venga Venezuela a manejar nuestros negocios.
-Me permito preguntarle si lo que ocurre es que la oposición no se siente debidamente informada. Porque también recuerdo haberle oído decir al presidente de Ancap que lo que está en elaboración es un proyecto para diez años, y por tanto todavía sujeto a muchas variantes.
-Eso se vincula, indudablemente con la condición de gobierno de partido, un camino que legítimamente el gobierno ha decidido, porque tienen los votos para sustentarlo, pero que yo creo que entraña riesgos. Está gobernando con la mitad del país. Y la otra mitad, muchas veces, se entera por los diarios de las grandes cosas. Y más allá de las decisiones cotidianas que la administración pueda adoptar, hay orientaciones centrales, de carácter estructural, que afectan al destino del país de las próximas décadas como la incorporación de Venezuela al Mercosur, el propio conflicto con Argentina, o estas decisiones en materia energética-, que creo deberían no sólo ser informadas mejor sino motivar la convocatoria de los partidos de oposición, de todos los líderes, a fin de construir políticas de consenso que al primero que le van a servir es al propio gobierno.
-Siguiendo con Ancap, admitirá usted que ha habido un relativo éxito con la definición del tema de Sol Petróleo, la cadena de estaciones en la Argentina que estaba generando pérdidas millonarias a nuestro país.
-No tengo detalles al respecto. Le debo decir que las inversiones en la Argentina fueron un mal negocio, eso a esta altura no escapa a nadie.
Nosotros fuimos muy críticos de esas inversiones, que también las heredamos. Yo postulé varias veces en el directorio de Ancap la necesidad de salirnos del negocio, porque cuando uno advierte que perdió mucho dinero, no puede recuperarlo y va a seguir perdiendo, más vale imputar a pérdidas lo que se fue y enfrentar después la relación con el sistema financiero y el tratamiento de los pasivos. Obvio, allí había una sangría que este gobierno parecería, en alguna medida, viene mitigando. Y digo mitigando, porque no está resuelto del todo; es decir, Pdvsa aparentemente compró el 50% de las acciones de las estaciones de servicio, pero no compró los pasivos, que siguen encima de Ancap.
Lo favorable y no tengo dudas en reconocerlo- sería que Pdvsa, ahí sí, nos estaría proveyendo de combustible en condiciones competitivas en un mercado como el argentino, muy complejo, donde se manejan con un anclaje: hay un precio ficticio del crudo, de transferencia, de alrededor de 30 dólares el barril, cuando el precio internacional está en 75 dólares. Esa diferencia era la que determinaba las pérdidas que Ancap estaba teniendo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad