Grupo de tareas encabezado por Buratti liquidó a María Claudia en el Batallón 14
Fueron los últimos que la vieron con vida. Uno de los tres, al menos, fue quien empuñó el arma que acabó con la joven.
Los tres conocen de primera mano el final de esta trágica historia que terminará por laudarse en la República Argentina. La versión, según relató a LA REPUBLICA una alta fuente militar, es la misma que condujo al ex comandante en jefe Angel Bertolotti a suscribir, con su puño y letra, el informe «estrictamente secreto» sobre el destino final de 33 ciudadanos detenidos entre el 27 de junio de 1973 y el 1º de marzo de 1985.
Según la fuente, el «grupo de tareas» estaba integrado por el teniente coronel Juan Antonio Rodríguez Buratti, entonces jefe del Departamento II del Comando y jefe del operativo, el ex capitán José Arab, su enlace en el Servicio de Información de Defensa (SID), y el ahora coronel (r) Jorge Silveira. El policía era el coracero Ricardo Medina. Estos tres últimos están presos en Cárcel Central en espera de su extradición a Argentina para responder por éste y otros crímenes.
María Claudia fue trasladada al Batallón Nº 14 por estos cuatro hombres a bordo de un vehículo particular. Estaba con vida y hacía pocos días que había dado a luz a una niña en el Hospital Militar.
Desde allí, la habían devuelto al SID donde estaba detenida y «pocos días antes de Navidad» fue vista salir acompañada de Rodríguez Buratti y Arab con la bebé recién nacida en un canasto.
Una vez separada de su madre, la bebé fue entregada, el 14 de enero de 1977, a la familia del comisario Angel Tauriño en San José. Precisamente, Silveira y Medina fueron quienes se encargaron de la entrega.
Pero María Claudia fue derivada a la «Base Valparaíso» ubicada en Villa Dolores, para su «disposición final» y de ahí al Batallón Nº 14.
El traslado se habría efectuado probablemente a bordo de uno de los ocho taxis que operaban en la Base Valparaíso. Pocos sabían que esa vivienda de la calle Félix de Medina, utilizada como base de taxímetros y una inmobiliaria, funcionaba en realidad como centro de detención clandestino y de espionaje. Hasta allí comúnmente llevaban a los detenidos que iban a desaparecer.
La semana pasada, a través de uno de sus agentes, el coronel (r) Gilberto Vázquez también detenido en Cárcel Central en espera de su extradición a Argentina- se supo lo que LA REPUBLICA ya sabía: que la «Base Valparaíso» también manejó dinero sucio incautado al PVP en Argentina, así como los vínculos que éste y otros oficiales mantenían con el represor argentino Aníbal Gordon.
Al llegar al Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14, los esperaba su comandante, el entonces teniente coronel Regino Burgueño. Por algún motivo que se desconoce, según la fuente, Rodríguez Buratti se bajó del vehículo, que siguió viaje hacia el interior del extenso predio. Según algunas fuentes, Buratti no habría «soportado la situación» y prefirió no asistir a la ejecución. El lugar exacto del enterramiento, así como el hallazgo del cuerpo, es hoy objeto de intensa búsqueda por parte del equipo a cargo del antropólogo José López Mazz.
La versión oficial del Ejército sobre María Claudia confirma su secuestro y traslado desde la República Argentina en avanzado estado de gravidez y su detención en la sede del Servicio de Información de Defensa (SID) a cuyo cargo estaba el general Amaury Prantl. También confirma su traslado al Hospital Militar, la separación de su hija y su posterior traslado al predio del Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14, donde se le dio muerte y sus restos fueron enterrados en el lugar.
La versión de Gelman es coincidente. El poeta argentino supo que María Claudia había sido secuestrada en Buenos Aires el 24 de agosto de 1976 por un grupo de tareas argentino y llevada al campo clandestino de detención Automotores Orletti. Pero en la segunda semana de octubre de ese año fue trasladada por militares uruguayos -junto con los niños Anatole Julien Grisonas de 4 años y su hermana Victoria de 18 meses, hijos de uruguayos desaparecidos en la Argentina- al local del Servicio de Información de Defensa (SID), en bulevar Artigas y Palmar (Montevideo). Allí, estuvo prisionera en la planta baja de ese local, fue llevada al Hospital Militar de Montevideo para dar a luz, la devolvieron al SID y de allí salió a fines de diciembre de 1976 con su bebé en un moisés y rumbo desconocido (ahora se sabe que fue trasladada hasta la Base Valparaíso y de ahí al Batallón Nº 14). *
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