La Justicia Penal comenzó a interrogar a los protagonistas del "incidente" que según la Policía no fue motín

Cinco internos y un policía heridos es el saldo de refriega en Las Rosas

La Policía aclaró ayer que el resto de la población carcelaria se mantuvo al margen de lo sucedido y que tampoco hubo ningún intento de fuga, destrozos o quema de elementos del penal.

El gran despliegue policial desarrollado, que implicó la presencia de decenas de efectivos de distintas reparticiones, fue más que nada preventivo ante la precaria situación tanto de la estructura de la propia cárcel como de su tejido perimetral, y además para salvaguardar la subestación de Ute que está dentro, y que fue justamente saboteada meses atrás para permitir la fuga de cuatro rapiñeros. «En ningún momento hubo motín en la cárcel, simplemente fue un incidente en el recuento de los reclusos con los guardias», subrayó el subjefe de Policía de Maldonado.

El hecho, del que diéramos cuenta en la víspera en base a datos fragmentarios en la medida que ninguna autoridad policial ni del penal aportó datos precisos sobre lo ocurrido, se desató concretamente en el Sector 0 al anochecer del viernes, cuando por causas que se investigan -porque hay dos versiones- los reclusos se trabaron en una feroz lucha con los guardiacárceles que efectuaban el «recuento» habitual.

«Semanalmente se hace un recuento de todos los reclusos», aclaró el subjefe de Policía de Maldonado, inspector Julio César Rodríguez al ser consultado ayer por LA REPUBLICA. En el Sector 0, donde se produjo el incidente, hay 33 reclusos, pero ante el llamado de los policías a salir al patio, «salieron 15, se quedaron 18 adentro, entonces entraron (los policías) a tratar de contarlos y hubo un incidente con los efectivos que fueron a hacer el recuento. Incluso tomaron al oficial por el cuello y a uno de los Geo lo tiraron al piso, y ahí las fuerzas policiales al ver que iban a ser agredidos por los que estaban adentro y otros sectores que se iban a plegar, se retiraron a efectos de evitar males mayores», narró el jerarca, al explicar la forma en que estalló la revuelta que hasta la medianoche prácticamente tuvo en vilo a toda la población del departamento de Maldonado y tuvo ecos a nivel nacional.

Julio César Rodríguez explicó que la orden de usar las armas y disparar proyectiles de goma fue dada en el preciso momento en que los reclusos revelados tomaron al oficial mencionado, » en el momento que son agredidos los policías».

«El que sufrió lesiones fue el oficial al mando del equipo, además cinco reclusos resultaron lesionados de poca entidad «, confirmó el subjefe de Policía de Maldonado. El oficial herido, cuya identidad quedó reservada presentó «estigmas» en el cuello producto del forcejeo y de haber sido severamente apretado por algunos reclusos. En tanto los cinco internos presentan heridas y hematomas por el impacto de balas de goma y golpes de cachiporra.

Según el jerarca policial, la situación en el Sector 0 se normalizó incluso antes que se constituyera en el lugar la jueza penal de feria, doctora Mexigo, en la medida en que finalmente no hubo problemas con otros sectores de la cárcel, y los «indisciplinados» depusieron su actitud. Sin embargo, confirmó que fue recién allí que los reclusos abrieron su celda y permitieron ser asistidos por los médicos, acción a la que se negaban rotundamente ante el temor de ser severamente reprimidos.

Respecto a una serie de reclamos formulados por los reclusos, el inspector Rodríguez aseguró que «van a ser atendidos en medida que nosotros podamos ir solucionando las cosas que estén a nuestro alcance. Todo lo que se pueda, se va a ir mejorando, inclusive estamos esperando la licitación para arreglar todos los pabellones y para que cada sector esté dividido».

 

La intervención judicial

Ayer se sustanciaban distintas instancias a nivel judicial, a partir de los testimonios recogidos y de los informes forenses respecto a todos los heridos. Uno de los aspectos, al margen de la situación planteada, pero que desnudó el alto grado de vulnerabilidad del penal, tiene que ver con la serie de comunicaciones telefónicas realizadas a través de celulares, que los «indisciplinados» utilizaron para comunicarse en el preciso momento en que se daban los hechos, con distintos medios de comunicación radial de Maldonado. Además, la jueza actuante deberá establecer la veracidad de una serie de denuncias formuladas contra el personal del penal, respecto a su forma de actuar.

 

Los reclusos dicen otra cosa

En el entorno de la hora 20.00 del viernes, cuando el problema sumía a toda la población y los medios de prensa en una gran incertidumbre, varios reclusos, utilizando teléfonos celulares, se comunicaron con radios de Maldonado. Por ejemplo dos de ellos, que dijeron estar heridos por balas de goma, lo hicieron a través de FM Gente.

«Acá la situación se fue dando así, estábamos en el horario de pasar lista, pasaron la lista, se metió un grupo de cascudos (así denominan a los efectivos del grupo Geo) y entraron a dar tiros; a mi compañero que estaba en la cama tomando mate le dieron un tiro en el medio del pecho y seguían tirando tiros para todos lados», relató con gran nerviosismo el recluso que se identificó como Gustavo Silva (lastimado por balas de goma en sus piernas según dijo), quien agregó: «nosotros en ningún momento hicimos represión ninguna, lo único que queríamos era que se terminara, que sacaran al grupo Geo para afuera de la cárcel, y si quieren hacer el recuento que lo hagan». El recluso aseguró que el incidente se dio porque hay un problema de larga data con el oficial a cargo de la tarea, al que ellos tomaron momentáneamente de rehén provocándole lesiones en el cuello. «Nosotros estamos denunciando los abusos de poder de este funcionario que parece que es inamovible; con la ayuda de otros funcionarios de acá siempre hace lo que quiere; ha maltratado familias, entra acá y hace lo que quiere», denunció.

Inmediatamente el teléfono celular pasó a manos del recluso que supuestamente había recibido un disparo en el pecho, Richard López, quien dijo: «la policía indiscriminadamente vino a tirar tiros. Yo estaba acostado en la cama tomando mate, salimos a la lista y nos hicieron entrar, el oficial este, y dio la orden a los cascudos, los Geo esos, y entraron tirando balas a todo el mundo, dándonos cachiporrazos y golpeándonos». El interno dijo que ellos no habían desobedecido la orden de salir de la celda para el «recuento», y acusó a los policías actuantes en el operativo de provocarlos haciéndolos retornar a donde estaban. «Estos están buscando un chivo expiatorio para justificar las malas cosas que ellos hacen acá adentro, el robo de carne, el robo de comida, el robo de materiales de los presos, todo lo que el Estado nos tiene que dar para estar acá presos en condiciones humanas, porque no somos nosotros los que rompemos la cárcel; son ellos que rompen cuando vienen las requisas, y ahora están buscando que rompamos todo pero nosotros no queremos, no queremos pelear contra nadie», decía. Finalmente reconoció que a pesar de estas herido, «no me animo a salir, están todos esperándonos ahí, nos pegaron acá adentro se imagina si salimos afuera», dijo Richard López desde el interior de la celda que él y sus compañeros mantenían cerrada. Con la llegada de la jueza Mexigo y un fiscal, los ánimos se aplacaron, los heridos fueron asistidos y la normalidad -aunque tensa- retornó al superpoblado penal, donde en estos momentos hay recluidas casi 350 personas, cuando el edificio en su momento fue construido apenas para unas 150. *

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