Experto brasileño, preocupado por"fuga de cerebros" uruguayos
El dirigente internacional, fundador de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), visitó la semana pasada nuestro país y se entrevistó con legisladores, dirigentes de organizaciones sociales y sindicales. Este encuentro con organismos uruguayos forma parte de una gira anual que realiza por la región Sulik a fin de tomar contacto con las distintas realidades que en la totalidad de los casos tienen causas comunes.
En estos encuentros con las fuerzas vivas de Latinoamérica el veterano y experimentado integrante de la Cladehlt impulsa acciones participación y de solidaridad entre los pueblos, además de interiorizarse de las dificultades y avances por los que atraviesa cada país.
«Sentimiento negativo»
Sulik notó, luego de los contactos mantenidos en nuestro país, que hoy «existe un sentimiento negativo y que la gente no sabe bien para dónde ir».
Para el dirigente internacional el movimiento de los trabajadores uruguayo «está muy aplastado (desmovilizado) y la cesantía (desocupación) es muy alta».
«En un país pequeño como el Uruguay, los niveles de cesantía que existen son absurdos e inexplicables». En la región, en tanto, se está comprobando que las autoridades de gobierno no respetan los convenios que avalan y firman en organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Todos estos temas, más los concernientes a la defensa de los Derechos Humanos, son tratados y dados a conocer por las más de 350 organizaciones que integran la Cladehlt.
«Fuga de cerebros»
Pero, lo que más llamó la atención al integrante de la Cladehlt es la emigración de uruguayos hacia Estados Unicos y Europa. Esta «fuga de cerebros, me impactó. El pueblo de este país hace el esfuerzo, a través de los impuestos, para que la gente se eduque y se forme. Y, cuando viene la hora de que comience a devolverle a la sociedad lo invertido en él se va del país». Agregó Sulik que «hoy veo impresionado la importante exportación de cerebros que tiene el Uruguay. Y, se van a países que no han gastado un centavo en su capacitación y, ahora, se ven beneficiados de la formación, la cual es buena, que se les brindó en este país. Esto me da una gran tristeza, ya que América Latina está perdiendo las cabezas mejores».
El dirigente internacional sostiene que es la primera vez que ve una situación tan grande de «fuga de cerebros». En Brasil, por ejemplo, hay gente que se va para el sur de Europa, pero van como clandestinos. Y, aquí en Uruguay, no. Entre Brasil y Portugal existe una buena reciprocidad y los portugueses pueden votar en Brasil y los brasileños en Portugal. Esto facilitó mucho el intercambio.
Pero, surgieron también algunos problemas. Recientes investigaciones de los sindicatos indican que en Portugal hay más de cinco mil dentistas brasileños. Lo que está determinando la falta de trabajo en esta área.
Lo más importante es que esta «exportación de cerebros» generará, a la larga, un gran problema para el Uruguay, ya que un alto porcentaje de los que emigran tiene buena calificación.
Derechos humanos
Sobre los derechos humanos el integrante de la Cladehlt indicó que es alarmante la situación que se vive en algunos países de la región ante la matanza de dirigentes sindicales.
Colombia, por ejemplo, llegó en 1998 a la situación de que el 80% del total de los sindicalistas asesinados a nivel mundial pertenecían a ese país. Entre 1991 y 1999 fueron asesinados 1.336 sindicalistas. Entre ellos habían 266 integrantes de las direcciones de los sindicatos.
En los últimos cuatro años 74 trabajadores sindicalizados fueron víctimas de atentados contra su integridad física, 33 sindicalistas fueron desaparecidos, 90 sufrieron detenciones ilegales, 37 fueron secuestrados y en los últimos tres años 1.276 han recibido amenazas de muerte.
A esto se le debe agregar que 14 sedes sindicales fueron blanco de atentados con bombas explosivas. Entre 1997 y 1999 novecientos trabajadores sindicalizados se vieron obligados a abandonar sus lugares de trabajo y residencia por continuas amenazas contra sus vidas.
En Brasil, en tanto, en lo que va del año ya se han registrado 18 asesinatos de líderes campesinos. «Hoy comprobamos que en estos países la extrema derecha organiza grupos paramilitares a fin de eliminar a los dirigentes sindicales, sociales y campesinos de la región», agregó.
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