Rubio: "Hay una izquierda madura, una atrincherada y una novelera"
El senador vertientista conversó con LA REPUBLICA sobre el planteo de actualización ideológica hecho por Tabaré Vázquez y también de un documento de su sector, en proceso desde hace meses, con las mismas preocupaciones contenidas en la iniciativa del presidente del EP-FA. Rubio sostuvo que la izquierda necesita un cambio de mayor profundidad, «de cabeza, cultural», más que un ajuste programático.
La razón del mismo, agregó, es la necesidad de responder a las modificaciones de la sociedad y las realidades económicas, sociales y culturales que se han generado. «La actualización hasta ahora se realizó con grandes desencuentros dentro de la izquierda. En ella existen varias culturas y maneras de posicionarse frente a los cambios vertiginosos que se han dado en el mundo en distintos órdenes», advirtió el legislador.
En la descripción del posicionamiento actual de la izquierda, Rubió observó que ni los movimientos sociales nuevos y recientes, ni las lógicas ciudadanas han tenido el análisis que se merecen. Para el dirigente, las fuerzas progresistas vienen de una lógica de encuentros y desencuentros con el movimiento social clásico (que es básicamente sindical y se halla debilitado) y de perder terreno en el mundo académico e intelectual en general. En el haber debe incluirse el tendido de líneas hacia los sectores que sufren la crisis de la economía tradicional en el agro, así como a los excluidos. «Tiene, además, votos pero pocos puentes establecidos con la llamada nueva economía (de la innovación, de la informática, etcétera).
En lo político le pasa lo mismo: hay transformaciones políticas gravitantes. A partir de nuevas reglas de juego tenemos que hacer un análisis de su impacto. La experiencia de mayo muestra que nos adaptamos muy mal al cambio de reglas de juego y a la autonomía de lo departamental. Por el contrario nos adaptamos muy bien a las elecciones de octubre». Otro aspecto en déficit es, para el senador, la pérdida de porosidad de las estructuras de base del FA, lo que provoca una tensión entre el gran crecimiento cuantitativo, los nuevos desafíos y la disminución de la capacidad de enlace de la estructura orgánica.
«Por eso es imprescindible ese proceso que hemos iniciado en la Vertiente y que Tabaré planteó para toda la izquierda. El mismo debería ser enfocado en torno a cinco o seis criterios o apuestas. La ventaja agregada –añadió– es que Vázquez institucionalizó la discusión ideológica, evitando la pasada polarización dentro de los sectores o entre éstos.
Hasta el presente, los problemas generaron tres formas de posicionarse: una parte se atrincheró en la matriz tradicional; otra, novelera –más en el mundo que en Uruguay– , adoptó todo lo nuevo y se corrió demasiado; una tercera, en un proceso de madurez donde integra nuevos datos y revisa lo necesario».
No obstante, precisó que el gobierno de Montevideo ha innovado en la práctica, de repente sin elaborarlo teóricamente, especialmente en la vinculación de estado y sociedad civil. Por ejemplo, en los convenios con ONG.
Lo nuevo
Dentro de los aspectos a incluir en el debate de la izquierda, Rubio incluyó la necesidad de precisar el papel y la característica del mercado, así como su relación con el Estado y las nuevas formas de propiedad y producción. «Hay una enorme cantidad de confusiones, por ejemplo se asimila el mercado a lo privado. Para mí eso es falso, el mercado es una institución pública, si bien los actores que operan en el mercado son de lógica mayoritariamente privada. La asimilación entre el estado y lo público también puede ser falsa, si es cooptado por intereses económicos privados o por su propia burocracia, realiza políticas que no beneficien lo público. En todo caso hay que impulsar desde el estado una lógica de servicios públicos».
Respecto a las nuevas instancias productivas o de servicios del tercer sector, el senador vertientista indicó que en Uruguay se han abierto amplios espacios con distintos nombres y modos de financiamiento, desde las mutualistas a todo el sistema cooperativo, ONGs. Por lo que «a esa dicotomía que se ha planteado entre lo estatal y lo privado debe agregársele una tercera lógica, caracterizada por la ausencia de fines de lucro». Ellas se nutren de financiamiento estatal o social, así la IMM aporta al grupo Tacurú, mientras otras como el Fondo Nacional de Recursos, especializado en los actos médicos más complejos, reciben fondos sociales y estatales. «En realidad en Uruguay están todas las experiencias y protoexperiencias en pequeño, de las más diversas variantes de lógicas puras a lógicas mezcladas».
No perder identidad
Rubio descartó que el EP-FA deba convertirse en un catch all party (partido agarra todo), como algunos analistas y políticos de la propia izquierda han señalado, que es el rasgo dominante de una izquierda que se acerca al gobierno. «Está bien que el Frente se extienda y abarque sectores nuevos en una lógica social y electoral, pero no puede perder anclajes, destaques particulares, las prioridades sociales, allí está su atención preferencial. Si no, desdibuja su propia propuesta, no sabe dónde está parado y puede habilitar profundos desencuentros al día siguiente de ganar el gobierno nacional.
La izquierda no puede contemplar los intereses de todos porque son contradictorios, porque hay ganadores y perdedores. Creo que en ese sentido debe conservar sus rasgos más clásicos, debe reformularlos a la luz de los cambios, pero mantenerlos. No debe abandonar el énfasis redistributivo y si impulsa la democratización de todas las relaciones sociales, también debe hacerlo con las económicas. No puede perder sus anclajes básicos, si no, ese camino la lleva al desdibujamiento, a ser una especie de izquierda amorfa que empieza a perder clivajes con toda la sociedad». El senador vertientista dijo que el proyecto progresista tiene niveles de enfrentamiento con determinados sectores sociales. En cuanto a no perder las referencias y planteos diferenciadores, insistió en la presencia programática del impuesto a la renta (que podría llamarse a las grandes ganancias o altos ingresos y así despejar el 90% de la población que no se incluye entre los que perciben remuneraciones altas, sin necesidad de establecer un franjeado para ser fieles al nombre de Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, que por su franjeo innecesario facilitó la campaña de la derecha en noviembre de 1999). «Sería un error total bajarse de la redistribución a partir de un impuesto a la renta, porque si lo hacemos y no identificamos las resistencias de sectores del capital financiero, entonces el proyecto de izquierda en realidad deja de existir», advirtió.
Cooperación
El senador se mostró partidario de que el EP-FA desarrolle una «oposición constructiva» con escenarios múltiples, ya que habrá campos donde los enfrentamientos con el gobierno serán mayores, porque se puede radicalizar el proyecto neoliberal, aunque también puede haber puntos de coincidencia y no sólo en torno al tema de los derechos humanos, sino también en medidas puntuales.
«Las políticas de cooperación para salir de la aguda crisis se vuelven más necesarias y valiosas que en otras circunstancias, por eso no apostamos a extremar las tensiones sociales, en un país donde la gente sufre el ‘síndrome vertiginoso’, cuando percibe que bajo sus pies no hay nada. Eso es dramático porque puede habilitar actitudes de desocialización muy fuertes y otras serie de reacciones, todas con un elemento común: la pérdida del entramado social. Esa situación en modo alguno puede ser impulsada, sería la peor torpeza. Apelar a una reacción primaria antimodelo por
la vía de la desesperación sería un error». Por ello, agregó, se debe cooperar en lo que se pueda para encontrar una salida al desastre. «Sabemos que eso tiene límite y si se radicalizan del otro lado y quieren vender todo el Uruguay como salida el enfrentamiento será más fuerte. En cambio si hacen algún gesto buscaremos entendimientos aunque sean puntuales y específicos».
Compartí tu opinión con toda la comunidad