Vivienda de Toledo impactada por proyectiles de mortero
Días atrás, LA REPUBLICA informó acerca de los problemas existentes entre la población civil y los militares en Toledo, donde está ubicada la Escuela Militar y el Batallón de Paracaidistas número 14.
Según los relatos de los propios vecinos, habitualmente son víctimas de «provocaciones» por parte del personal de ambas instituciones, lo cual ha derivado incluso en varias trifulcas callejeras.
Al vivir en una localidad «rodeada de militares», también son comunes los hallazgos de proyectiles que quedan abandonados en los alrededores de la escuela o del batallón. Hace algunos años, un joven sufrió gravísimas lesiones en una de sus manos al explotar una munición que encontró en el pasto. En aquel momento, el joven herido recibió una indemnización del Ejército. Hoy tiene 26 años, está casado y siempre evitó recordar aquel dramático episodio.
En las últimas horas, nuevamente un ciudadano de Toledo se topó con proyectiles que, por causas aún no aclaradas, se estrellaron en su propia casa, ubicada fuera del perímetro donde los militares realizan maniobras de tiro. Se trata de Sandro Guillén, quien reside junto a su familia en una vivienda ubicada en la calle 2 del barrio Zico, a pocos metros de un campo perteneciente a la Escuela Militar.
El pasado jueves a la tarde, el propietario de esa finca sintió que los disparos de mortero efectuados por los estudiantes detonaban más cerca que habitualmente. «Sonaban muy fuerte y exactamente enfrente de mi casa, cuando siempre tiran hacia una loma», afirmó Guillén a LA REPUBLICA. «Inmediatamente salí a observar qué sucedía, y entonces cayó un proyectil en el camino de mi vecino, y luego cayó otro en el techo de mi casa», relató.
Aseguró: «En medio de los estruendos, un militar retirado que vive en la zona también salió de su vivienda porque se asustó, pero enseguida me dijo: ‘Es mentira, en tu casa no cayó nada, cayó en el campo'». Sin embargo, el damnificado indicó que cuenta con dos testigos que ratifican su testimonio. «Dos militares vinieron a pedirme disculpas y me dijeron que me iban a arreglar todo», añadió.
«Como me pasó a mí, le pudo haber pasado a cualquiera. El problema es que esta es una zona de militares, la mayoría de la gente que vive acá trabaja en la escuela o en el Batallón y es muy difícil que salga todo», indicó Guillén, quien destacó que en su casa estaban sus hijos, de cuatro años y de un año y medio, su señora, embarazada, y su madre, una señora de 83 años recién operada del corazón. Remarcó que los proyectiles «provocaron un estruendo impresionante dentro de la casa».
«Actualmente tengo 25 años, y desde que era chico juntaba esos proyectiles para derretirlos e ir a pescar al arroyito que está cerca de casa», recordó. Luego explicó: «Este es un problema que ocurre desde hace años», y subrayó que días atrás «un niño de la zona encontró un proyectil sin detonar». Anoche, Guillén tenía previsto dirigirse a la Seccional 14 para formular la correspondiente denuncia policial. «Luego continuaré con todo el proceso legal», advirtió.
Acciones legislativas
En declaraciones a este matutino, el diputado de la Alianza Progresista (AP) por Canelones Edgar Bellomo señaló que junto a sus compañeros de bancada, Ernesto Agazzi (Movimiento de Participación Popular) y José Carlos Mahía (Asamblea Uruguay), estudiaron este caso. «Más allá que cayeron sólo dos proyectiles, uno sólo alcanzaba para matar a alguien», manifestó. Para Bellomo, «no puede ser que un campo de entrenamiento esté tan cercano a la gente». Reveló: «Los diputados encuentristas canarios nos pusimos a las órdenes para facilitar la vía legislativa. Si los vecinos de Toledo organizados quieren ser recibidos por la Comisión de Defensa del Parlamento, nosotros lo gestionaremos».
«El Ministerio de Defensa debe tomar cartas en el asunto, porque son los responsables directos de estas acciones», consideró el legislador. Asimismo, manifestó que «eventualmente, se podría citar al ministro de Defensa, Luis Brezzo, en régimen de comisión general» para que brinde explicaciones al respecto.
En la víspera, LA REPUBLICA consultó sobre este caso al capitán Eguren, quien estaba a cargo de la Escuela Militar. «Nosotros no estamos al tanto, la verdad es que no sé nada. ¿Usted no podría llamar el lunes?», fue la breve respuesta brindada por el jerarca militar.
En Relaciones Públicas del Comando General del Ejército, al promediar la tarde, tampoco fue posible entablar contacto con ningún oficial.
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