Acusan a Antía de persecución política
Maldonado
Torielli agrega que para hacer su tarea nombraron a tres personas que perciben cuatro veces más de lo que él ganaba; asegura que «por primera vez en la historia hay más de cien directores; sostiene que en sus veinte años en el municipio es la primera vez que lo persiguen por sus ideas progresistas, «tal vez porque nunca integré las serviles comitivas en inauguraciones y actos protocolares y nunca avalé con mi firma y menos aun con mi silencio, actos de corrupción, negligencia o ineptitud». Finalmente acusa directamente a Antía expresando: «Hubo una oscura época en que en este país se exigía una ‘declaración de fe democrática’ para ejercer cargos públicos. Ahora parece ser que en su gobierno, es el requisito de la ‘fe nacionalista’ lo que se exige para los cargos de dirección». A continuación reproducimos las partes medulares del texto de la misiva:
«Por intermedio de la presente, informo a usted los motivos que me llevaron a aceptar el ofrecimiento del diputado Darío Pérez para que pasara en comisión a su secretaría en la Cámara de Representantes, lo que determinará mi alejamiento, durante la presente legislatura, de la labor municipal a la que tanto quiero y a la que tanto esfuerzo he dedicado».
«….es probable que usted no conozca con exactitud las consecuencias de algunas de sus resoluciones, por lo que le informo que: cuando a fines de julio retorné de mi licencia, me encontré con que la Dirección de la que yo era director había sido disuelta, que la mayoría de sus cometidos se le habían asignado a otra unidad recién creada, que mi sueldo se había reducido a la mitad, que mis colaboradores dependían ahora de otros jerarcas y que el mobiliario y las computadoras de mi dirección se le habían asignado a un colega recién designado». «Dicha situación se mantuvo hasta mi alejamiento el 21 de agosto, con la circunstancia agravante de que en todo este período nadie me comunicó mis nuevos cometidos, ni de quién dependía jerárquicamente y menos aun, cuáles fueron los motivos que determinaron las medidas reseñadas.
Inicialmente pensé que la causa podía ser estrictamente económica y estar inserta en un plan más amplio de reducción del aparato burocrático. Rápidamente descarté esta hipótesis, cuando pude comprobar que con las creaciones de cargos y las numerosas designaciones y ascensos que usted firmó, la cantidad de directores se incrementó con respecto a los que había antes de su asunción, superando el centenar por primera vez en la historia. Además, para cumplir mis tareas se designó a un idóneo en informática y a dos contadores, que entre los tres perciben hoy más de cuatro veces lo que percibía yo como director».
«Sólo me resta pensar que mi cese como director se debió a motivos exclusivamente políticos.
En mis veinte años como funcionario municipal, nunca he ocultado mi adhesión a partidos progresistas, pero ello jamás condicionó mi colaboración en las áreas técnicas que me encomendara el gobierno de turno, cualquiera fuera su signo. Con algunas salvedades, pues nunca integré las serviles comitivas en inauguraciones y actos protocolares y nunca avalé con mi firma y menos aun con mi silencio, actos de corrupción, negligencia o ineptitud».
«Quizá sea esto último lo que les inquietaba a algunos de sus colaboradores, que en las últimas etapas de la pasada campaña electoral estaban muy preocupados con las filtraciones de información, a tal punto de que incluso llegaron a plantear la posibilidad de hacerme un sumario por ese motivo».
«Hubiese preferido ese camino, porque me hubiese permitido hacer mis descargos y haber demostrado que en un régimen democrático, quienes merecen sanción son quienes, desde puestos de gobierno, ocultan, manipulan y tergiversan la información para beneficiarse políticamente y perpetuarse en el poder».
«Creo importante destacar que ni aun durante el régimen militar fui perseguido por mis ideas, a pesar de que todos los intendentes interventores estuvieron perfectamente al tanto de mi militancia. Tampoco lo hizo el intendente Stern, con el cual tuve duros enfrentamientos gremiales, en mi calidad de secretario de Adeom y de único director que acompañaba las medidas de lucha». «Justamente usted, que sufrió en su familia la intolerancia de la dictadura, ha sido el primero que me ha discriminado por mis ideas políticas, anteponiéndolas a las valoraciones de honestidad, eficiencia, competencia y dedicación, que deberían regir sus actos en materia de designación de colaboradores».
«Hubo una oscura época en que en este país se exigía una ‘declaración de fe democrática’ para ejercer cargos públicos. Ahora parece ser que en su gobierno es el requisito de la ‘fe nacionalista’ lo que se exige para los cargos de dirección».
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