La ministra Berrutti dijo en Comisión que extradición a Argentina "no era inmediata"
Casi cuatro horas compareció la ministra Berrutti junto a sus más estrechos colaboradores en la Comisión de Defensa de la Cámara baja, para informar sobre la evasión desde el Hospital Militar del coronel retirado Gilberto Vázquez. Sin embargo, gran parte de la sesión se destinó a debatir sobre el honor militar y el significado que los uniformados le conceden a la palabra empeñada y las distorsiones que del honor hacen los civiles.
A pesar de todo, la ministra reveló lo que para la oposición fueron flagrantes inoperancias en cuanto al celo que se debería haber tenido sobre la figura del hoy aún prófugo.
Berrutti relató que se enteró pasado el mediodía de la fuga de Vázquez, cosa que había ocurrido aproximadamente a las 10.00 horas del lunes. Ella estaba participando de la reunión del Consejo de Ministros, «pero como allí no nos dejan entrar con celulares…», explicó.
«Después fui a mi casa a almorzar y, cuando estaba juntando las cosas para volver al Ministerio, recibí una llamada del comandante en jefe del Ejército, que muy escuetamente me dijo que se había fugado el coronel retirado Gilberto Vázquez y que él ponía su cargo a disposición. Todo fue dicho así, ligerito y en dos líneas. Desde luego que yo casi no entendía en ese momento las noticias de tanta significación que se me estaban dando, pero reaccioné, hice las preguntas obvias sobre qué pasó, etcétera, y dije que iba inmediatamente -en realidad estaba saliendo en ese momento para el Ministerio- para tomar todas las medidas pertinentes», contó casi cinematográficamente la ministra de Defensa.
Más adelante, la secretaria de Estado revela en qué momento se intuye que Vázquez decide quebrar el honor militar y poner pies en polvorosa.
«…el coronel retirado Gilberto Vázquez había sido llevado al hospital para una atención médica que recibía periódicamente por un problema de salud bastante delicado. En un momento quedó en un pasillo, frente a la puerta de una habitación que se le estaba preparando; el custodia fue a hacer un trámite interno en el hospital y, cuando volvió, Vázquez no estaba. Entonces, se buscó en el hospital para ver dónde podía estar, aquí o allá, y se advirtió que, definitivamente, no estaba en el hospital», contó la ministra y los ojos de los legisladores comenzaban a salirse de sus órbitas.
Berrutti señaló que el militar que se ausenta a realizar el trámite en el hospital dejando solo a Vázquez frente a una puerta nunca había recibido la orden de actuar como vigilante del hasta entonces detenido. «El coronel concurrió al Hospital Militar, en este caso concreto, llevando de custodia o de acompañante a un teniente coronel, es decir, una persona del grado inmediato inferior. Esa relación de grado implica que es un acompañante, un asistente, una persona que comunica y hace el enlace, pero no está cumpliendo una función policial con relación al oficial».
«No me tengo confianza»
Tal como se informara ayer en este diario, la ministra Berrutti dijo no tenerse confianza en cuanto a desentrañar el porqué de la fuga, como del posterior llamado telefónico a un canal de televisión (que confirmaron ser el propio Vázquez el responsable del llamado y desde algún lugar de Montevideo como se informó en este diario, según personal de inteligencia del Ejército) del evadido y de la acción encubierta que aparentemente vienen aplicando sectores derechistas de los militares, tendiente a erosionar el papel del comandante en jefe del Ejército ,como del gobierno en materia de Derechos Humanos. «¿Por qué se fugó Vázquez? -se preguntó Berrutti en la comisión parlamentaria-.
Parece haber razones individuales para su fuga -dijo- de lo contrario, habría razones colectivas. ¿Qué tamaño tiene ese colectivo? ¿Cómo es? ¿Qué objetivos persigue?
Yo quisiera saberlo. Voy a llegar hasta donde pueda. Desde luego que está entre mis intereses y está mi compromiso por seguir tratando de llegar al fondo de este asunto. Mi compromiso es mi voluntad de seguir buscando la solución de este problema. Pero no me tengo mucha confianza en llegar a solucionarlo».
Pasarán más de mil años
La ministra de Defensa Nacional también dejó entrever que las medidas de seguridad impuestas para los militares Gavazzo, Silveira y Rama, incluso para el hoy prófugo Vázquez, eran las escasamente necesarias porque no existían razones fundadas para evadirse ya que el proceso de extradición -en caso de concretarse- iba a llevar mucho tiempo y en consecuencia, los detenidos no tenían nada que temer. La percepción de la secretaria de Estado es incluso manejada por el juez de la causa, según ella lo reveló en la comisión. Esto incluso echa por tierra la posteriormente desmentida versión del evadido de que el comandante en jefe del Ejército había llegado a pactar una confesión de Vázquez para evitar la extradición a Argentina y así ser juzgado en Uruguay, y llegar a recibir una pena no mayor a los 8 años de prisión. «Las posibilidades de traslado a la Argentina, que es el país requirente, no eran inmediatas. Esto lo confirmé ayer cuando conversé con el juez, a quien fui a llevarle la documentación que me había entregado el señor comandante. Ahora se están tramitando las pruebas que solicitaron los defensores de las personas requeridas. Ese trámite va a llevar su tiempo, y después va a haber que apreciar las pruebas. El señor juez, que tenía el mismo problema que yo en cuanto a la apreciación de motivos, me decía: `Bueno, quién sabe qué puede resultar de eso´. Es decir que no hay conclusiones con relación a la pertinencia de la extradición. ¿Cuál puede ser la razón para tomar esa medida ahora, cuando tenemos meses, por no decir años, por delante? No se entiende», sostuvo Berrutti.
La sesión de la Comisión de Defensa fue seguida atentamente por diputados y senadores vinculados a temas militares, como así también otros legisladores que se autoinvitaron a escuchar el informe de la ministra sobre la evasión de marras.
Aunque, gran parte de las horas transcurridas se diluyó en la evaluación del concepto «honor» que manejan los militares y la aparente tergiversación que de la misma se hace en las esferas civiles.
Uno de los presentes en la comisión y que aportó claridad sobre el valor de la palabra empeñada por los militares fue el senador emepepista Eleuterio Fernández Huidobro, que dijo conocer y mucho al prófugo Vázquez: «Yo fui preso del señor Gilberto Vázquez, y yo viví en ese infierno. Sé todo lo que hizo y no porque me lo contara nadie. Por lo tanto tengo mi opinión sobre el honor de Gilberto Vázquez», disparó el senador.
«El dilema no está planteado por la figura de Gilberto Vázquez, quien ha perdido todo su honor el otro día cuando se fugó en forma indiscutible, sin participación de juez alguno, sin que sea juzgado por nadie (…), ha perdido automáticamente su carácter militar, precisamente por no haber cumplido con lo mínimo que tiene que cumplir un militar: su palabra de honor», aclaró Fernández Huidobro. *
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