Padre Regazzoni: "La forma de subsanar las heridas es destapando y no tapando"

Cura pidió reconciliación sin "exclusiones ni revanchismos"

Marcelo Bustamante

El religioso explicó que la señora del militar –que a su vez tiene un familiar desaparecido–, tras enterarse que su esposo fuera acusado de tortura, llegó a su parroquia «atormentada» a pedir su consejo. Regazzoni le recomendó que antes de entrar en conflicto con su familia, averiguara la veracidad de las acusaciones y mientras tanto dejara pasar un tiempo, para evitar enfrentamientos con sus propios parientes y la comunidad.

El religioso agregó que dentro de la comunidad de San Antonino se producen también otros casos de «desencuentros familiares por el tema de los desaparecidos».

Enfatizó que el problema verdaderamente importante para todos los uruguayos es cómo llegar a la reconciliación, sin exclusiones pero tampoco sin ocultamientos y revanchismos.

El religioso sentenció que en el país hay heridas abiertas que son una situación que no podrá solucionarse plenamente hasta que no haya una verdadera reconciliación.

Para la Iglesia llegar a esta instancia pasa a través del reconocimiento de las culpas y de los hechos.

«Lo que dijo LA REPUBLICA se puede confirmar», indicó el sacerdote Quinto Regazzoni. Aclaró que no hubo ninguna exclusión de parte del religioso ni de la comunidad de San Antonino, que desde el comienzo estuvo al tanto de esta situación un poco difícil y delicada.

Comentó que la comunidad trató siempre con mucho aprecio a María del Carmen (la esposa del coronel Washington Sosa) y sentimos mucho la situación difícil que en ella se vino a encontrar, que fue tensa, entre esa acusación que apareció repentinamente hacia su esposo, que ella considera falsa, y su propio rechazo a todo lo que es la dictadura y el asunto de los desaparecidos, porque en su propia familia vivió una situación de un familiar desaparecido.

Una vez que se enteró de la acusación, la señora sintió de inmediato rechazo de su propia familia. Se encontró entre dos fuegos: defender la inocencia de su esposo y al mismo tiempo aclarar la situación.

Ante esta preocupación de la señora, el párroco habló por separado con los familiares de María del Carmen y a todos les dio la misma versión: «Que calmaran un poco las aguas y averiguaran bien los datos antes de generarse un conflicto interno de familia y también ante la comunidad, ya que se podría levantar un escándalo.

Yo le dije a ella que debía tener paciencia y averiguar antes las cosas, y que no intentara enfrentar, sola, ni a su familia, ni a la comunidad, ya que aquí también hay personas que sufren de este tema y es difícil de discernirlo en todos sus aspectos».

Ante la aparición pública de las acusaciones a su esposo de torturador, la familia de María del Carmen, que rechazaba absolutamente el tema de la tortura, no sabía qué actitud tomar con ella misma. Fue en ese marco donde Regazzoni intentó mediar explicando que llegar a la verdad no significa excluir a nadie. «La forma de subsanar las heridas no es tapando sino destapando», aclaró el sacerdote.

Explicó que tal vez María del Carmen interpretó mal las recomendaciones de ser prudentes en el acercamiento a la comunidad: «De ninguna manera le dije que no participara de las misas. Quiza esto lo tomó como una exclusión».

Aclaró que desde el punto de vista cristiano condenamos claramente la culpa, pero buscamos siempre salvar al pecador. «Intentamos siempre la inclusión de todos: ni siquiera la persona equivocada, ni el enemigo se excluye, dice el Evangelio. Y siguiendo esta propuesta, de ninguna manera ni para ella ni para nadie, se procede a la exclusión. «Al contrario, yo le ofrecí mi apoyo», aclaró.

Reveló también que en la propia parroquia hay muchas personas que viven este tipo de problemas de desencuentros por el tema de los desaparecidos. La propuesta nuestra va por un sinceramiento y un verdadero perdón», aseveró Regazzoni.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje