Presenció secuestro de Elena Quinteros en 1976

Declara testigo clave

Miguel Millán, oriundo de la ciudad de Mercedes, afirmó que tiene «cierta expectativa» por los pasos que está dando la Comisión que trata el tema de los desaparecidos durante la dictadura.

En una entrevista concedida al diario Acción de Mercedes, Millán explicó que su comparecencia en la Comisión se debe al efecto que le produjo escuchar las palabras de Luisa Cuesta, integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que visitó días pasados la capital de Soriano.

«Fui a escuchar a Luisa Cuesta (porque) tenía la inquietud de saber qué opinaban los familiares directos de los desaparecidos sobre la Comisión para la Paz.

Ella dijo que le dan una carta de crédito y ver hasta dónde llega, y luego seguirán por las suyas si no consiguen las respuestas que quieren. Además, dijo que había casos como el del hijo de ella, Nebio Mello, donde no había testigos, entonces era muy difícil llegar a la verdad, pero mencionó que había otros como el de María Elena Quinteros en el que había asilados en la embajada de Venezuela. Cuando dijo eso, fue un llamado a mi conciencia, no podía permanecer callado más tiempo».

Millán explicó que tanto él como otros tres testigos «estuvimos siempre dispuestos a ofrecer nuestro testimonio. Lo hicimos ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Al retornar la democracia, nos encontramos con la frustración que nadie nos preguntaba nada. Ahora, con la instalación de la Comisión para la Paz, uno mira con cierta expectativa lo que pueda ocurrir». Indicó además, que los demás testigos están también dispuestos a declarar en este caso. Millán relató que el 26 de junio de 1976 en la embajada venezolana, uno de los testigos, Enrique Barone, «vio a uno de los policías, Cacho Bronzini, del Departamento Cinco de la Jefatura de Policía de Montevideo.

En el caso nuestro estábamos en ese momento en el fondo de la embajada, pero sentimos los gritos desesperados de María Elena Quinteros, diciendo ’embajador, asilo, embajador’. Nosotros subimos por una escalera y pudimos ver desde una ventana cómo la sacaron las fuerzas policiales desde el jardín de la embajada.

Cuando miramos, vimos sólo los funcionarios de la misión diplomática, magullados por los golpes que les habían dado los policías en el propio recinto de la embajada».

Agregó que el secretario de la embajada, Carlos Batista, y el ministro consejero «salieron a defender a Elena Quinteros. Batista era joven y pudo pelear hasta lo último, pero lo arrastraron a él, que iba agarrado del brazo de Quinteros, hasta el Volkswagen donde la subieron».

Información a Brasil

Por otra parte, la Comisión para la Paz solicitará la semana próxima a través de la Cancillería información al gobierno de Brasil sobre desaparecidos en ese país de origen uruguayo. Medidas similares ya se instrumentaron para Argentina, Chile, Paraguay y los Estados Unidos.

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