Los ojos y oídos de las paredes capturando el runrún de la noticia

La columna de Sherlock

* La inauguración de la zafra de la caña con bemoles cambiados

-¿Qué tenía para contarme que estaba tan ansioso?

-Nada en especial… Me imagino que se enteró de la inauguración de la cosecha de caña de azúcar a la que concurrió hasta el Presidente de la República. ¿Es así?

-Claro, salió en todos los diarios, los adictos al gobierno y en los otros…

-Claro. Fue el acto organizado por ALUR, la empresa formada por Ancap y la Corporación para el Desarrollo, en el complejo sucroalcoholero «Mones Quintela» en Bella Unión, para el comienzo de la zafra. El acto estuvo muy bien organizado, los lugares prefijados para los asistentes, con un protocolo estricto, un locutor que anunciaba cada detalle. Pero, como usted sabe, siempre pasan imprevistos.

-¿En la colocación de los asientos?

-No, eso marchó bien. En la primera fila estaba el Presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, el ministro de Ganadería y Agricultura, José Mujica, que se juega toda una parada importante con la producción de caña de azúcar, el presidente de Ancap, Daniel Martínez, el ministro de Industrias y Energía, Jorge Lepra, el director de Ancap, Raúl Sendic (sin duda, el más elegante del grupo), el intendente Julio Silveira, etc. Seguro que me olvido de otras personas…

-La gente de la Corporación… los edecanes del Presidente…

-En segunda fila estaban las embajadoras de Venezuela y Cuba, infaltables en este tipo de actos.

-¿Y? Hasta aquí todo muy bien, pero su relato es por lo formal más que aburrido. ¿Pasó algo?

-Todo fue formal y respetuoso, protocolar y serio… Pero como siempre hubo una falla.

-¿Qué falla?

-La locutora, Iris Iriartegaray, con voz engolada y tono solemne presentó a todos los presentes y, por supuesto dijo que todo comenzaría con la entonación del Himno Nacional.

-¿Y?

-Qué hubo un error. En lugar del Himno, por los parlantes se escuchó la canción Feliz Cumpleaños de Las Ardillitas.

-¿Y?

-El único, me pareció, con sentido del humor fue el presidente de Ancap, que tuvo un ataque de risa. Todos los demás se quedaron serios. Parecían que se habían tragado un palo. Pero hubo algo más…

-¿No quiero ni saberlo?

– En la mitad de la canción patria el audio se cortó y la concurrencia debió terminar cantando a capella.

-¿Un coro entonado?

-Más o menos, más menos que más…*

 

* El «Adiós muchachos» de Gardel entonado por alemanes

-Los alemanes se jugaron una parada muy complicada el pasado viernes, ¿verdad?

-¿En qué sentido?

-En el Mundial, en el partido con Argentina, que fue muy parejo, aunque los vecinos del Plata me parece que estuvieron más cerca del triunfo, pero erraron por los menos tres goles.

-¿A qué viene eso?

-A que la gente de la embajada alemana de Montevideo invitó a un grupo de amigos y colaboradores a ver el partido en sus dependencias, en una pantalla gigante, todo muy bien…

-Sí, me imagino, ya que fue un partido con muchas tensiones. Parejo hasta el final. Se definió en los últimos minutos por los penales, que son un mecanismos, dentro de todos los mecanismos para poner punto final a una contienda deportiva, más injustos.

-¿Injustos?

-Claro, porque convertir un gol en un tiro penal muchas veces depende de suerte, de actitud sicológica, se presiones soportadas o no…

-¿Y?

-Que en la embajada cuando terminó el partido hubo una explosión de alegría, pese a que más de un invitado no necesariamente hinchaba por los teutones. Además se escuchó el viejo tango de Gardel, «Adiós Muchachos…»

-Qué tono de ironía…

-Casi un chiste alemán…*

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