El PCU desata la movilización para aumentar influencia de la clase obrera
El Partido Comunista de Uruguay (PCU) está encabezando la protesta sindical, donde los dirigentes socialistas y del MPP han perdido protagonismo. Esta nueva realidad se ha manifestado en el último congreso del PCU donde los dirigentes sindicales fueron confirmados en el Comité Central partidario, pero en los primeros lugares, logrando más votos que «los políticos».
Si bien la protesta social no hay que ir a buscarla en las estrategias de los partidos de izquierda, tampoco las mismas se pueden desconocer. Vale, entonces, ver qué resolvió ese congreso de los comunistas.
Una mirada al gobierno
Las Tesis del XXVII Congreso del PCU sostienen que al gobierno accedió una fuerza política «popular», donde «la mayoría de los militantes y votantes son trabajadores asalariados», con un programa que «sintetiza las reivindicaciones históricas del pueblo trabajador». Pero la composición de clase del gobierno tiene «un correlato tendencial, pero no exacto, con el bloque alternativo y la fuerza política».
Entiende, a la vez, que «el peso de las concepciones de la clase obrera, al igual que las del Partido, es mayor en la estructura de base del FA y pequeña en el gobierno que se instaló a partir del 1º de marzo». Por ello sostiene que en la conducción del FA predominan sectores que expresan políticamente «a las capas medias, a la pequeña burguesía e inclusive a sectores de la burguesía nacional».
Ahora, sobre la marcha del gobierno – siempre a partir de ese análisis de clase-, dice que «se van produciendo diferenciaciones respecto del programa popular», proceso que se acentúa por «la gravitación de técnicos sin compromiso con el programa del Frente y hasta por miembros de los partidos tradicionales». «Hay un preocupante desplazamiento hacia la flexibilidad táctica bajo el nombre de pragmatismo, predominando en diversas ocasiones las concepciones pequeñoburguesas, tendiente al posibilismo», sentencia el Congreso, quien a la vez alerta de que esta concepción «pretende imponerse, por lo que hay que enfrentarla».
«Un gobierno en construcción»
El PCU sostiene que una vez conquistado el gobierno se abrió una nueva fase en el país que a la vez puede abrir una nueva etapa «si somos capaces de revertir la actual política económica que condiciona el conjunto del proyecto popular». «El gobierno sigue en la macroeconomía y en líneas generales las mismas pautas del neoliberalismo: ahorro fiscal y cumplimientos de los acuerdos externos», puntualiza.
Para enfrentar esta realidad «es necesario combinar la lucha política y social», dicen las Tesis, para lo cual hay que colocar en «un primer nivel el papel del PCU, el FA, el PIT-CNT y las organizaciones sociales». Los comunistas se proponen «desarrollar una intensa lucha por aislar a las concepciones que reflejan los intereses de las clases dominantes dentro del gobierno».
La garantía de que el programa de la fuerza política se concrete pasa «por continuar y acrecentar las grandes mayorías movilizadas y organizadas para defender, impulsar, apoyar y corregir al gobierno si es necesario».
«Nuestro gobierno, es un gobierno en construcción, en disputa con el enemigo y con contradicciones a la interna, gobierno que definirá su accionar en directa relación con el `peso´ de la clase obrera, del pueblo, del FA y del PCU en el equipo de gobierno y sus medidas», dice. *
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