Escrito por: ANTONIO PIPPO
-Pese a que todo indica que no estaba entre los planes del gobierno, el Pit-Cnt y otros grupos han iniciado la campaña por la anulación de la Ley de Caducidad. ¿Cuál es su opinión?
-A mà me parece que esto es el corolario de una campaña de la izquierda que tiene mucho tiempo. Yo dirÃa que comienza el mismo momento en que los tupas, los bolches y otros salen del penal de Libertad. Yo recuerdo cómo cambiaron los muros. Hasta el mismo dÃa en que salieron decÃan: “AmnistÃa irrestricta, ya”. Al otro dÃa: “Ni olvido ni perdón, paredón” o “Justicia ya, hay que juzgar a los militares”. Parece mentira cómo en veinte años le han ido planchando la cabeza a la gente, creando una cultura de la venganza sobre quienes les ganaron la guerra y les ganaron polÃticamente. Pero esta gente, al mismo tiempo, ha ido desplegando una polÃtica de impunidad propia. Porque después de todo el desastre que le hicieron al paÃs, ponerse en vÃctimas a partir de 1985, es desarrollar una estrategia hacia la impunidad respecto de su pasado. Y ahora el Pit- Cnt llega a redondear el asunto, comenzando la recolección de firmas para anular la Ley de Caducidad. Y digo: si lo que se está haciendo es, nada más y nada menos, que buscar la anulación de una ley, yo propongo que se anule toda la legislación que tiene que ver con la cuestión. Que tengan el coraje, la autoestima necesaria de decir que también anularemos la Ley de AmnistÃa que perdonó a los tupamaros. Y que se anulen todas las leyes de reparación emergentes. Y empezamos a cero de nuevo.
-Parece bastante injusto. Quienes estuvieron presos por sedición cumplieron años de cárcel en condiciones inhumanas y los otros, que a su juicio también deberÃan ser amnistiados, vivieron hasta ahora olÃmpicamente más allá de lo que hicieron.
-Una cosa fue consecuencia de la otra Es cierto, hubo militares y civiles que violaron la constitución. Pero ¿acaso la guerrilla no la violó también antes y cuántas veces?
-Me parece que siguen siendo cosas diferentes. Los guerrilleros no violaron institucionalmente la ley mayor.
-¡Porque no los dejamos! Si los hubiésemos dejado hubieran violado todo, hubieran arrasado con todo, porque lo que querÃan era el poder. Por eso digo que hay una hipocresÃa polÃtica de achacarle todo a una de las partes, que en realidad intervino porque fue llamada. Primero los blancos llamaron a la policÃa y luego Pacheco a los militares. Los tupas, el OPR 33, los comunistas y otros grupos fueron los que primero violaron la constitución y precipitaron los acontecimientos.
-Vamos a otro aspecto. ¿Qué opina de que la iniciativa de la anulación no surja del gobierno, ni de autoridades notorias, que creen que con la ley aún vigente se está dando un proceso hacia la verdad y la justicia. Yo conozco su posición, pero ¿hay para usted coherencia en la izquierda entre lo institucional, que afirmó que la ley quedarÃa y hasta que no es posible anularla, y estos sectores que promueven su anulación?
-El gobierno no se ha manejado con mucha ética en esto. A los militares les ha mentido. Durante la campaña electoral de 2004 se dio a entender muy claramente que no iba a pasar lo que hoy está pasando. Es decir, que la Ley de Caducidad iba a tener el mismo tratamiento que habÃa tenido en gobiernos anteriores. Lo está desmintiendo con sus actos…
-…permÃtame decir que lo declarado en la campaña electoral no fue exactamente eso, pues siempre se precisó que se iba a aplicar el famoso artÃculo cuarto y que habÃan casos que no estarÃan contemplados en la caducidad…
-…no coincido, pero además, el gobierno del doctor Vázquez, con su incompetencia natural, se muestra como gobierno y se muestra como oposición. Esta iniciativa no surge ni del vicepresidente de la República, ni de un grupo de legisladores del gobierno, está bien, surge del Pit-Cnt. Pero eso tiene una lectura muy especial para mÃ: en primer lugar, en el parlamento lo plantearon. TenÃan un proyecto. Recuerdo al senador Rubio en el tema, y no era el único. Después se dieron cuenta de que era demasiado grosero, porque en la campaña electoral se habÃa dicho otra cosa. Entonces terminan poniendo en acción a una de las sucursales del gobierno, como el Pit-Cnt, para que ponga en marcha esta campaña, más allá de que hay sectores del Frente Amplio que están de acuerdo en la anulación, caso del Partido Comunista, mientras otros sectores más moderados no.
-Le reitero, porque se ajusta a hechos objetivos, que el gobierno, en su campaña previa a la asunción, habló de que la ley se mantendrÃa pero también, por ejemplo, de ciertos casos que no estarÃan incluidos en ella…
-…en uno de esos casos, precisamente, es donde se manifiesta la falta de ética del gobierno. ¿Por qué desaparecidos de primera categorÃa y desaparecidos de segunda? ¿Por qué el caso Gelman y no otros? ¿O todos? Mire: Vázquez arregló con Kirchner, porque eran amigos de corazón hasta que pasaron las cosas que pasaron, que el caso Gelman iba a ser especial. Gelman es argentino, participa de la ideologÃa de Kirchner, ese gobierno con una conformación tan especial, con esos resabios montoneros, y por eso se convirtió en el caso insignia de la exigencia argentina en materia de derechos humanos a Uruguay. ¿Por qué mentiras? Bueno, porque se dijo claramente que no iba a pasar lo que ahora está pasando. Se contaba, lógicamente, con el sentido común del gobierno. La Ley de Caducidad, en realidad, es una ley de amnistÃa. Mal hecha, sÃ, mal construida, sÃ, porque veinte años después empezó a causar problemas. Debió ser Ley de AmnistÃa dos y en términos muy similares a la otra, salvando las diferencias lógicas. Pero los huecos que dejó por allà permitieron que se colaran actitudes negativas y la mala intención. Para mÃ, la ley extinguió los delitos. Cuando Sanguinetti promulgó la ley, en ese mismo momento se cumplió su efecto: extinguió los delitos. Y pasó a ser una ley como la otra, salvo por el artÃculo cuarto…
-…un artÃculo que es bastante especÃfico, que habla de investigar…
-…pero el presidente no puede violar la ley ni la Constitución de la República interpretando como se le antoja la Caducidad. No es asÃ. Por supuesto que lo del artÃculo cuarto lo podemos discutir, lo de los mandos lo podemos discutir. Yo presenté un proyecto de ley en el gobierno anterior, que no fue aprobado, interpretativo de la Ley de Caducidad, en el sentido de que ésta no ampara sólo a los policÃas y militares sino también a los civiles. Para nosotros, la Ley de Caducidad actúa sobre los hechos y no sobre las personas, extingue los delitos, sin diferenciar entre civiles, policÃas o militares.
-A ver si entiendo. ¿Su convicción es que son iguales el caso de Michelini y Gutiérrez Ruiz y algunos otros que hoy se están manejando públicamente?
-Pero en el caso de Michelini y Gutiérrez Ruiz no hay absolutamente ninguna prueba de que hayan sido militares uruguayos los responsables. Todo indica que eso fue parte de la barbarie que se estaba desarrollando en la Argentina, con la banda de AnÃbal Gordon y tantos otros grupos que operaban por fuera de los mandos. Aquello era como la pelÃcula de Cóppola, “Apocalyspe now”. Digo más: podemos plantear el esfuerzo de algunos militares de Uruguay, y pongo por caso a Gavazzo, cuando saca a compatriotas de allà con el argumento de que eran uruguayos y tenÃan importantes datos para las autoridades nacionales, especialmente ge
nte del PVP y del OPR 33, e impide que los argentinos los hicieran boleta. No fue tan sencillo. ¿Cuántos de esos compatriotas, que volvieron en esos vuelos ahora mal llamados de la muerte, salvaron su vida de ese modo? Algunos son agradecidos hoy, otros son parte del espÃritu vengativo.
-…espere, yo entiendo su argumento, pero me pongo en la posición de gente que puede decir: pero por esa “extracción” desde la Argentina después acá vivieron un infierno. Y muchos igualmente desaparecieron aquÃ…
-…de eso no hay pruebas. Eso es lo que dicen quienes no tienen pruebas.
-Le pongo un caso concreto: la nuera de Gelman. Fue traÃda desde Buenos Aires, pasó todo lo que pasó, trágico, indignante, y el hasta hace poco comandante en jefe del Ejército, Bertolotti, con información de militares, le indicó a la hija que su madre habÃa sido enterrada en un establecimiento del ejército uruguayo. ¿No le importa todo esto?
-Para empezar, yo he tenido muchas discrepancias con el año que Bertolotti pasó al frente del Ejército. Fue nefasto. El propio Bertolotti no pudo demostrar lo que habÃa afirmado. Llevó a la pobre chica a un lugar, se lo señaló y ahà no habÃa nada. Fue lamentable. Fue la explotación de la desgracia ajena, de los familiares, montando un acto mediático sin resultado concreto alguno. ¿Para qué fue? ¿Para distraer?
El regreso de Arismendi
-Pero hay otras cosas que hasta la ciencia ha probado. Ya nadie duda, imagino que usted tampoco, que los restos de Cháves Sosa y del escribano Miranda fueron claramente identificados…
-…sÃ, sÃ. Lo de Chávez Sosa fue en una chacra de Pando…
-…¿no significa nada para usted?
-Significa, sÃ. Yo tengo mucho respeto por los familiares de todas aquellas personas que fallecieron. Pero no de un solo lado, sino de los dos. Respeto el sufrimiento de esa gente. Chávez Sosa era del Partido Comunista ¿no? Bueno, ya que estamos, ¿por qué no investigamos más? Vayamos a Arismendi, cuando era el pope del comunismo latinoamericano. Moscú hizo todo lo posible para sustraerlo y llevarlo a la Unión Soviética. Y lo logró. ¿Salió antes o después de la muerte de Chávez Sosa, por ejemplo? ¿Por qué no investigamos eso? Porque una de las cosas que se ha dicho es que Arismendi, para obtener su libertad, entregó el fichero del Partido Comunista…
-…eso tampoco está probado, diputado. SerÃa una especulación más…
-…tal vez, pero me sigo preguntando: ¿la detención de Chávez Sosa ocurre por una operación militar o porque fue entregado? Es simplemente un llamado a la reflexión, porque en esta historia todo importa…
-Entiendo que esto se pueda plantear como una investigación histórica a realizar. No sé si se ha hecho. Pero no cambia que hubo personas que murieron por ejecución o apremios fÃsicos de militares uruguayos. Lo prueban los restos que, ya fuera de toda duda, han aparecido y han sido identificados. Incluso no importa el número, porque solo uno serÃa suficiente. Y volviendo al caso de Michelini y Gutiérrez Ruiz, usted debe ser consciente que está descreyendo de múltiples testimonios que van en otra dirección, incluso el de Wilson Ferreira tras la reunión con el ministro del Interior de Argentina, Harguindeguy, quien le pone en la mesa una carpeta del gobierno uruguayo -con responsabilidad de Bordaberry, Blanco, militares, en fin- conteniendo supuesta información sobre Michelini y Gutiérrez Ruiz como integrantes del MLN. Ellos estaban desaparecidos y fue el último intento de Wilson por saber su destino.
-Yo no puedo interpretar qué pensaba el gobierno uruguayo cuando produjo ese documento. Pero me imagino que no era para que pasara cualquier cosa. Más bien serÃa para que fueran devueltos al Uruguay. Yo creo que lo que les pasó no fue bueno para el gobierno uruguayo, que debe haber hecho esfuerzos para que no ocurriera. Pero pasó, porque insisto, Argentina era el apocalipsis.
-Cuidado, que en Uruguay todavÃa no estaba el gobierno militar estrictamente…
-…cierto, habÃa un presidente con quiebre institucional…
-…que violó la Constitución, pero era un presidente civil y habÃa un canciller civil y, se supone, con autoridad. Por algo hoy está considerándose la responsabilidad de Bordaberry y Blanco en todo este proceso. Por otra parte, hay gente, no poca, que dice haber visto a militares uruguayos actuando en la Argentina en esa época… ¿Usted descalifica también esos testimonios?
-No recuerdo esos testimonios ¡pero han dicho tantas cosas! Se tejen fábulas en torno a algunos casos. Como lo del Goyo Alvarez, declarando en el caso de Barrios…
-…¿y la carta de los generales asumiendo la responsabilidad?
-Pero los mandos no pueden asumir todo. A la carta le buscaron una interpretación tendenciosa. La carta levanta un viejo principio de la vida militar de que el comandante es el responsable de lo que hacen sus subalternos. Pero lo es dentro de cierto margen. Si un subalterno va y mata a su familia, el superior no va a ser responsable de eso. Pero déjeme recordar otra cosa importante. El 9 de febrero. A veces conviene revisar el origen de algunas cosas. ¿Nos vamos a olvidar de la actitud de la izquierda, de la CNT, en aquel acto en la Curva de Maroñas, cuando se apoyó los comunicados 4 y 7? Entonces la izquierda era golpista, tanto como los militares. QuerÃa un golpe contra Bordaberry, que era presidente constitucional. No cuidaron las instituciones. Y ojo, no fue solo la izquierda. Pero no hay que olvidar esto. Claro, pensaron que los militares acá iban a ser del estilo de Velazco Alvarado, peruanistas, y se equivocaron. Porque, al final, el gobierno militar les pegó un boleo. Ellos quisieron participar y no pudieron. No es poca cosa lo que estoy diciendo.
-Es su interpretación. Volviendo a la Ley de Caducidad, mucho de la represión que genera detenciones, torturas, muertes y desapariciones, ocurre después de que, dicho por los propios militares, la sedición habÃa sido derrotada. Ahà pierden entidad los argumentos vinculados a efectos de la guerra misma y deja al descubierto que quienes estaban en el poder siguieron llevándose por delante todo lo que habÃa y se excedieron trágicamente.
-No olvidemos que en esos años el Partido Comunista seguÃa organizado y tenÃa su ejército propio. TenÃa un poder de fuego que no lo tuvieron ni los tupamaros. TenÃa un arsenal que preocupaba a todo el mundo. Para mÃ, una vez que los tupamaros quedaron fuera de la conversación, los comunistas analizaron la posibilidad de adueñarse del poder.
-¿Lo que está diciendo es que derrotado el MLN…?
-…habÃa grupos armados en el paÃs: el Partido Comunista, el OPR 33 y otros. Más los grupos del MLN que habÃan quedado en el exterior y trataban de volver. Y aquà podemos hablar del Plan Cóndor. Todos sabemos a qué se refiere la izquierda cuando habla del Plan Cóndor. Pero yo hablo del Plan Cóndor al revés. Los grupos subversivos -el MIR chileno, los bolivianos, los montoneros, el ERP, los tupas- se reunieron en el norte de Chile para coordinar esfuerzos y seguir llevando adelante la lucha. Y también actuaban aquÃ, con un arsenal importante. Y mire, si hay algo militar en la izquierda es el Partido Comunista, por organización, por compartimentación, por disciplina. En mi opinión, todo lo que pasó de 1973 en adelante apuntó a eso, a desmantelar el aparato armado del comunismo.
-Se está hablando de generar una polÃtica de defensa de Estado, hasta de una Ley de Defensa Nacional. ¿Cuál deberÃa ser esa polÃtica?
-La misma que hemos tenido. La izquierda ha incurrido en la mala intención de decir que, según las circunstancias, no ha habido una polÃtica de Estado en Defensa, como también lo ha dicho de las Relaciones Internacionales y hasta de Salud Pública. El Uruguay siempre tuvo polÃticas estables. Y más en defensa. La hemos ido perfeccionando, pero existe. Decir lo contrario es una canallada. La hay tanto en el componente militar como en los otros potenciales componentes, como son las relaciones exteriores, la economÃa, el medio ambiente, porque todo forma parte de la defensa nacional.
-Entonces hay que mantenerla…
-…sÃ, pero siempre hay que perfeccionarla, irla adaptando. Pero existe, están las bases. Somos una república seria, no pueden venir a decir graciosamente que no la tenemos.
-¿Y qué pasa con el debate actual?
-Hay que trabajar. Hoy tenemos otras formas de terrorismo, está el narcotráfico. Hay que irse adaptando y lo hemos hecho. ¿Debatir? SÃ, está bien. Ahora, ¿queremos debatir en serio o hacer un circo? Ese es el problema del gobierno. Prometió un debate sobre defensa nacional y ahora está obligando a meter en él a todo el mundo. Son tantos participantes que todo se transforma en una cosa poco seria. El otro dÃa, en la primer mesa temática del debate, en la segunda sesión, yo estaba esperando para intervenir y pide la palabra una señora, dice que viene a hacer un aporte y aclara que representa a la Asociación de Familiares de Desaparecidos. Entonces me levanté y me fui. *
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