Mujica anunció que Engler traerá innovadora "tecnología" médica
Sonia Breccia- ¿Qué pasa con el equipo de gobierno, con las internas, las relaciones con el Presidente, con el ministro de Economía, con la discusión de la reforma tributaria, con el funcionamiento político?
José Mujica- El presidente es mi compañero mayor. Yo no soy soldado del presidente, soy compañero, más allá de ser ministro, que es circunstancial, pero fui de los que empujé y peleé para que nos representara y tengo que seguirlo respaldando todo lo que pueda.
Astori es mi compañero de equipo, se ha tejido una novela, claro que yo tengo mis matices, los hemos tenido siempre y nos vamos a morir con esos matices. Pero ojo, yo no estoy para hacerle la guerra a mi ministro de Economía ni a ponerle un palo en la rueda.
En lo más duro que tiene, que es la Rendición de Cuentas, yo no le voy a pedir un vintén, lo voy a respaldar sin chistar, porque los ministros de Economía en el país, por historia nadie les quiere pagar y todo el mundo les pide.
Con respecto a la cuestión impositiva en lo único que me metí fue en el impuesto al vino. Le recomendé a mi gente un criterio, lo hice por una cuestión eminentemente táctica, creo que tenemos 40 millones de litros de vino de clavo y que vamos creciendo a un sobrestock que se va amontonando que es igual que una zafra entera, porque la vitivinicultura se quiso reconstruir con la hipótesis, tal vez saludable, de exportar, no se pudo, se puso rancio.
SB- Entre los temas que se planteaban se discutía si una reforma tributaria debió abrirse así a la población. ¿La metodología empleada fue la correcta?
JM- Las reformas tributarias, los Parlamentos, que son de «parlare», se inventaron en el mundo por eso, para controlar los gastos a los monarcas. La cuestión tributaria es penosa, en una sociedad nadie quiere pagar impuestos y todo el mundo demanda.
Es una etapa la reforma y habrá que ir afinándola. Hay diferencias en ciertos topes, en ciertas franjas, en ciertas cuestiones, que no son tan abismales.
SB- ¿No cree que una de las grandes tareas del gobernante es intentar una transformación cultural?
JM- Creo en la cultura cada día más y creo que la cultura es lo que quedó en el tintero en nuestro sueño de transformación de la sociedad. Pensamos que el mundo se transformaba cambiando las relaciones de producción, craso error, si no cambiás vos hermano, en el balero no cambiás nada.
Cultura es también saber resistir, es saber hacer una comida con muy poco, sobre todo con lo que está barato y abundante y no dejarse llevar de la nariz en una sociedad de marketing. Cultura es también una forma de resistencia cuando nosotros somos determinantes y no nos determinan de afuera.
SB- ¿Usted cree que la semana que viene se llega a un acuerdo en torno a la reforma tributaria?
JM- No tengo dudas, vamos a ir llegando a un acuerdo, esa es nuestra historia. Vamos a rezongar y ninguno sacará el cien por ciento de lo que piensa, vamos a llegar.
El jueves tuve una reunión notable, sacamos el biodiesel en lo chico y en lo grande, un grupo económico importante de los que hay en Uruguay estaba metido en el asunto y alguien que viene de afuera va a invertir. Estuvimos afinando lo que va a ser el proyecto con los técnicos para que vaya la semana que viene en el marco de una ley. Estamos hablando de una inversión del 5%, tal vez bastante más del 5% del combustible diesel que consume el país, pero no es para las calendas griegas, creo que el año que viene está en marcha esto.
SB- ¿Qué es esa carta?
JM- Este es un viejo compañero, una eminencia llegó con 42 años a Suecia, no se había podido recibir de médico, estuvo tirado en un calabozo muchos años, era uno de mis compañeros de ronda. Me refiero a Henry Engler.
No le aceptaron los años de medicina hechos en Uruguay, se tuvo que recibir de médico de vuelta, hoy es jefe de investigación de Universidad de Uppsala; ese equipo ha inventado una tecnología que permite registrar el funcionamiento vivo de una célula, es una tecnología para el mal de Alzheimer, para detectar el cáncer precoz cuando recién aparece en la célula, es una tecnología que revoluciona la medicina.
Quiere traer la tecnología a Uruguay; en América no existe todavía. Quiere formar gente y hace tiempo que está, habló con el Presidente y el Presidente se embaló.
Escribe, «querida Lucía, porque es la que atiende el e-mail (pucha con las abreviaciones, que son el mal de la época, la próxima voy a poner lo que todas esas siglas significan), pero te puedo mandar un resumen porque la mayor parte son de aparatos para ver dentro de los seres humanos, de los contactos que me decís son todos bienvenidos, porque si armamos una red internacional podemos ir agarrando la sartén por el mango y ya es hora de que los que quieren hacer el bien tengan poder porque el poder para equilibrar la balanza sirve, sino estamos siempre dándonos cascotazos contra la pared, al fin y al cabo, los que empujan la huella en el mundo tienen mucho en común, lo mismo que los que están reventando, se juntarán al fin los unos y los otros y no hay tiempo que perder, yo estoy viajando en octubre o noviembre, y me quedo por unos cinco meses para empezar, yo pienso más y más que con la tecnología y la ciencia vamos a desarrollar muchas fuentes de empleo y vamos a poder crear ocupación en base a transformarnos en un modelo de desarrollo de conocimiento».
También le quiero decir al pueblo uruguayo que creo en el destino agropecuario, industrial y agrointeligente, un país de cultura en el que yo no voy a vivir a caballo de la ideología y esto tiene que ver con lo de Engler.
He peleado por los endeudados, se dicen disparates, de 8 mil deudores rurales la mitad debe menos de 15 mil dólares, son pobres de solemnidad. Si tenemos en cuenta los que deben menos de cien mil dólares son el 83%, es decir son el grueso, la mayoría. Cualquier tractorcito cuesta cincuenta mil dólares, plantar una hectárea de arroz son más de mil dólares, estamos hablando porque la gente se cree que uno está defendiendo al latifundista o a los grandes.
No, esos no son paisanos, son señores atildados con manos de marqueses que viven acá a la vuelta, no me jodan, los paisanos tienen la nariz colorada de andar en el tractor, los dedos gruesos como una morcilla, tuercen alambre, es otra historia.
Por esto quiero vivir un poco más, no para ser ministro sino para ser un agitador en el campo de las ideas, porque yo sé que tengo un poder de comunicación que es mucho más importante que el que tengo como ministro.
SB- ¿Qué sintió cuándo el Presidente manifestó en estos estudios que los mandos militares no están amparados por la Ley de Caducidad?
JM- Sentí una larga lucha, es fruto de una larga lucha que se ha ido abriendo paso y nunca me quiero colocar delante de la fila porque tengo responsabilidad histórica, porque me puse la 45 al cinto. Yo no tengo los mismos derechos que tienen los familiares, no tengo. Y no me gusta el oficio de torturómetro tampoco, ni del pamento, lo dije, yo me comí la que me comí porque me faltó velocidad, nada más.
Pero la justicia no llega porque es tarde, nos morimos todos, pero llega un cacho de verdad, esa es la justicia posible, un cacho de verdad. El cacho de verdad es que nos veamos cuán feos somos todos.
Entrevista completa en www.1410amlibre.com *
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