ENTREVISTA: DOCTOR PABLO PEBÉ (CANDIDATO A RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA)

"El cogobierno nos da identidad y es una gran escuela de ciudadanía"

– De las posturas históricas de la Universidad de la República ¿cuáles son los aspectos positivos que usted destaca?

– Hablamos de una Universidad latinoamericana y uruguaya, fuertemente comprometida con los destinos de la sociedad. Una Universidad autónoma, pensada como ambiente para proteger la libertad, pensar y crear, pero que no es una barrera para ser permeable a todas las demandas, los intereses, los problemas que la sociedad tiene. Hay que poner a la Universidad al servicio del país, de la construcción de nación, desde la investigación, la extensión y la enseñanza. Para eso necesitamos reformas internas, colocándose a favor de lo que la sociedad reclama.

– La Ley orgánica de la Universidad debe ser conservada o ¿hay que revisarla?

– Estamos en la puerta de una gran reforma de la enseñanza y de concretar un gran esfuerzo descentralizador de la Universidad de la República, creando en todo el territorio nacional nuevas sedes universitarias, contribuyendo a la creación de otros espacios terciarios particularmente con la ANEP en el campo de la formación técnica y tecnológica.

La Ley Orgánica debe ser revisada próximamente, pero a la luz de las reformas, creando un sistema de gobierno que sea útil para la Universidad y el país. Esto significa crear nuevas sedes en el Interior y esto supone generar un nuevo sistema de gobierno para esas sedes, que sea de alta inclusión de todos los actores universitarios y de la sociedad local. Implica un gobierno que se descentralice, no solo en las funciones, sino también en la gestión y del propio gobierno.

Cada sede universitaria, para ser más fuerte deberá hacerse cargo de los problemas que tiene que atender localmente. Pienso que un Consejo Directivo Central o un Consejo Superior de la Universidad debe ser el responsable último de las políticas centrales de la institución, que le dan identidad y unidad para alcanzar los grandes objetivos estratégicos.

La reforma de la Ley tiene que acompañar la reforma y la descentralización universitaria, tiene que aportar flexibilidad en los aspectos normativos para habilitar nuevas transformaciones y tiene que incluir a todos los actores, a sus trabajadores, a sus estudiantes, a sus egresados y a sus docentes, así como a la sociedad, creando nuevas formas de gobierno para la etapa que iniciamos.

– ¿Mantiene el cogobierno?

– Sí, entiendo que es un gran valor de la institución. Creo que el cogobierno no solo nos da identidad y nos distingue dentro de las instituciones universitarias del mundo, sino que además es una gran escuela de ciudadanía. El cogobierno enriquece la formación de nuestros estudiantes y de quienes trabajamos en la Universidad. Por ello la participación y el cogobierno deben profundizarse, entendiendo que nuestros jóvenes no solamente necesitan formación científica y técnica, sino que necesitan otra formación que se da a través de la vida universitaria y en el contacto con los problemas de la realidad.

Hay que llevar los problemas reales de la Universidad y de la enseñanza, allí donde está la gente. No podemos generar visiones elitistas. Si la gente entiende que puede hacerse responsable de las cuestiones que le interesan y que su voz y su voto es útil para lograr un mejor desarrollo de la institución, ahí va a haber una motivación genuina en el conjunto de los actores que va a permitir acrecentar la participación.

– ¿Qué Universidad imagina en un país que comienza a transitar por el camino productivo?

– Nuestra institución tiene el derecho de realizar investigaciones y generar conocimiento en todos los planos, así como en todos los objetos que estudia. A la vez debe lograr la incorporación creciente de los grandes problemas nacionales y cómo se expresan nacional o regionalmente en cuestiones concretas a la agenda de la investigación. Debe de haber investigación aplicada, más de lo que ya hay, que es el 80% de la investigación que existe en el país. Pero, manteniendo nuestra agenda, la Universidad debe de crear un conocimiento transformador del país. Tenemos que ocuparnos de lo que ocurre en las cadenas agroindustriales, en la producción de bienes y servicios, en los fenómenos sociales o culturales, en todos los campos del conocimiento, del arte y de la cultura.

– Se ha dicho que la Universidad está estructurada en base a las carreras clásicas, lo que impide una rápida respuesta a los cambios y, a la vez, limita la posibilidad de que los muchachos puedan entrar o salir con facilidad de esas carreras. ¿Es así?

– La Universidad nació con el país y creció primero con cátedras, después con Facultades que se fueron ocupando de las grandes carencias que tenía el país en materia profesional.

Es cierto que por momentos hubo poco dinamismo en la Universidad, pero hoy tiene 108 posibilidades de egresos con títulos universitarios. Hoy estamos planteando una nueva estructura académica y curricular en toda la Universidad, en la metropolitana y en la descentralizada, en las nuevas sedes del Interior. Esto implica generar nuevos mecanismos de tránsito de los estudiantes, que le permitan avanzar de otra manera, lo que implica tener estructuras académicas compartidas y un gran programa de movilidad estudiantil. Hoy estamos en condiciones de aumentar ese número de 108 carreras. Serán carreras cortas y largas, con nuevos títulos, con posibilidades de seguir estudiando, que atiendan las inquietudes de los estudiantes y las necesidades del país en materia de transformación y de recursos humanos.

– ¿Está en contra de crear otra universidad pública o estatal?

– Estoy a favor de un esquema de Universidad nacional responsable de lo que ocurre en todo el territorio nacional, que avance fuertemente contra las groseras inequidades existentes, donde de los 88 mil estudiantes que cumplieron un acto académico en los últimos dos años, solo seis mil están estudiando en sedes del Interior.

Hay que darle nuevas oportunidades a los estudiantes del interior del país, generando modelos nuevos a partir de las capacidades existentes y no de esquemas teóricos. Nuestro planteo es absolutamente realista. Uruguay tiene su capacidad institucional y académica en su Universidad pública, que es responsable del 90% de la matrícula, del 80% de la investigación y de casi el 100% de la extensión universitaria. Esta acumulación la debemos de poner al servicio de un gran proyecto nacional, que incluya a aquellos departamentos y regiones que no tienen servicios universitarios.

– ¿Está dispuesto a instalar el pago de la matrícula y el examen de ingreso?

– Parte de la identidad de la Universidad es la gratuidad, que implica una señal muy fuerte de la institución de avanzar contra las inequidades. La gratuidad contribuye a abatir esas inequidades, que arrancan de una estructura de la sociedad uruguaya que tiene los problemas que tiene, con un altísimo porcentaje de su población en condiciones de pobreza, que no se resuelve desde la Universidad, pero la Universidad debe hacer todos los esfuerzos para que un día muy lejano los hijos de los trabajadores vuelvan a ser estudiantes universitarios.

Sobre el examen de ingreso, considerado como posibilidad de limitar el número de estudiantes universitarios, va en contra de mi pensamiento. Uruguay no necesita tener menos estudiantes universitarios, sino que necesita tener más, en tanto hoy estamos en la media de los países desarrollados.

Ahora, un examen de ingreso colocado como una evaluación de las capacidades del estudiante al ingreso a la Universidad es otro tema, que debe ser discutido en el marco de la construcción de un sistema nacional de educación pública, para conocer qué
estamos haciendo en la formación de nuestros jóvenes en el conjunto de los niveles de la educación, como para garantizar que tengan el mejor tránsito y el mejor rendimiento escolar posible. Junto con la ANEP hay que construir los mejores tránsitos curriculares, la educación de la más alta calidad, una gran orientación flexibilizadora del sistema que mejore las oportunidades del estudiante y que no las limite. Con el concepto examen de ingreso como limitante no estoy de acuerdo. *

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