Pese a polémica, partió a Cuba avión con cien pacientes oftalmológicos
Los uruguayos pobres, que padecían enfermedades oculares como cataratas, regresan desde La Habana alegres y cantando, como sucedió anoche tras el arribo a Montevideo del vuelo de Cubana de Aviación que los trasladó.
Además de los costos de la intervención quirúrgica, Cuba asume los gastos de pacientes y familiares en materia de transportación, hospedaje y alimentación mientras permanecen en la Isla. Abrazado por su familia, que lo recibió con expresiones de elogio a Cuba, el uruguayo Roque Roldán expresó a Prensa Latina la alegría que lo invadía al regresar y poder ver todo lo que le rodea. «No tengo palabras para expresar el agradecimiento a Cuba, a sus oftalmólogos, a los asistentes y a todos los trabajadores de la salud que nos acompañaron y atendieron», dijo emocionado Roldán, quien fue operado de sus dos ojos. Otro de los operados que regresó a Montevideo fue Silvio Castaldo, quien dice haber llegado feliz y con muchos deseos de apoyar a la Revolución Cubana, que le ayudó a recuperar su vista. Castaldo fue intervenido quirúrgicamente para resolver sus cataratas y comenta la rápida recuperación que tuvo, lo que le permitió regresar en pocos días.
«Recibimos una atención magnífica de parte de los oftalmólogos cubanos y todos los asistentes y trabajadores sociales» que nos acompañaron en esos días, agregó Castaldo, un hombre vinculado al trabajo cultural en Uruguay. Otros de los operados de cataratas en Cuba fue Domingo Seferino Castro, quien el próximo 22 de julio cumplirá 93 años de edad.
Aunque acompañado por su hija, María del Carmen, Castro se manejó solo desde que salió a la sala central de arribos en el Aeropuerto de Carrasco, con lo que parecía querer demostrar lo bien que había resultado la intervención quirúrgica. Entre los pacientes se pudo constatar un gran sentimiento de amor y reconocimiento para Cuba, Fidel Castro y el pueblo cubano, por las atenciones recibidas en la Isla.
Muchos de los pacientes uruguayos trasladados a La Habana, se mantenían en este país en espera desde hace años, y con muy pocas posibilidades de ser atendidos alguna vez en su propio país por falta de recursos, comentaron varios de los familiares. En Uruguay, una operación e instalación de lentillas puede llegar a costar unos 72 mil pesos (alrededor de tres mil dólares), cuando un maestro escolar puede ganar mensualmente cerca de cinco mil pesos (unos 208 dólares).
Gracias a la Operación Milagro se han atendido en Cuba cerca de 600 uruguayos de los sectores más humildes, que aquí jamás habrían tenido posibilidad de ser intervenidos por sus males oculares. *
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