Para Uruguay, el día después del fallo será "tranquilo"
Al término de las audiencias el clima que reinaba en el Radisson Victoria Plaza, donde distintos actores políticos seguían las audiencias en la pantalla instalada por VTV, era de gran satisfacción. Tanto que en la interna los integrantes del gobierno y de la oposición aseguraban, con aires mundialistas, que «ganamos tres a uno por lo menos». Sin embargo ante los micrófonos prefirieron una actitud más recatada.
El canciller Reinaldo Gargano, tratando de ocultar una irrefrenable alegría por lo presenciado, evitó aires triunfalistas y se limitó a indicar que la defensa de Uruguay «se mantuvo en la línea de refutar la argumentación argentina con solvencia y coherencia».
También aseveró que «esperaba más tensión» durante los alegatos como consecuencia de los comentarios previos realizados por líderes políticos y dirigentes sociales de la vecina orilla, pero que «por suerte los abogados de Argentina no escucharon a la barra y se condujeron sin declaraciones agraviantes».
En otro orden, el ministro dijo que imagina que «el día después» del fallo del tribunal será «tranquilo» ya que con la comparecencia de las partes en La Haya se «satisfizo un pedido argentino», y añadió: «Creo que estarán satisfechos con lo que han hecho». En el mismo sentido aseveró que no se debe «exagerar los resultados» para preservar las relaciones históricas, culturales, sociales y económicas de los dos pueblos. Desde La Haya el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, calificó de «sólida y fundada desde el punto de vista jurídico» la presentación de los abogados de Uruguay para demostrar que las medidas cautelares son «improcedentes».
Fernández explicitó «no querer caer en triunfalismos ni en interpretaciones mágicas» pero aseguró que los magistrados «escucharon con mucha atención y siguieron con interés las indicaciones de los documentos contenidos en sus carpetas». En la misma linea recordó los escasos antecedentes de fallos favorables a la aplicación de medidas cautelares por parte de la Corte y afirmó ser «optimista».
Nuevamente, el subsecretario de Medio Ambiente, Jaime Igorra, fue el más severo al cuestionar los argumentos argentinos al señalar que el país vecino «interpreta el Estatuto del Río Uruguay de la manera que más le conviene», pero también que el fondo del conflicto es «claramente político vinculado a una estrategia de peso económico porque la industria forestal argentina tiene un atraso importante mientras que la de Uruguay registró un avance muy rápido y sienten la necesidad de equilibrar esa situación».
Según Igorra esos factores son evidentes, razón por la que aseguró «es muy difícil que haya medidas cautelares».
El embajador de Uruguay en Chile, Carlos Pita, llegó a Montevideo por cuestiones personales pero extendió su estadía para presenciar las audiencias junto a otros integrantes del gobierno nacional. «Este es un proceso inédito en todos los sentidos», afirmó Pita para luego destacar que la legación uruguaya se desenvolvió con «la serenidad, la precisión y la transparencia de quien se ajusta al marco del Derecho. Porque la verdad y el Derecho están de nuestro lado».
A su vez el diplomático relató que en la clase política chilena observa el conflicto con gran interés y que «continúa respetado a Uruguay porque cumple con las normas vigentes y el Derecho Internacional, actitud que también le reporta el respeto del resto del mundo».*
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