Otro directivo de La Pasiva fue procesado con prisión
Alvarez Muiño, de 60 años, se desempeñaba como director de la Empresa Cimoral SA, que gestionaba el local de La Pasiva ubicado en Av. Gral Rivera 2697, esquina Francisco Soca.
El procesado se encuentra detenido desde el lunes en Cárcel Central, si bien es factible que la defensa interponga una apelación, y según los procedimientos penales debería ser trasladado a otra dependencia penal luego de cinco días, a partir de la notificación, la que, según fuentes judiciales, se hará efectiva el día de hoy.
Cabe recordar que Alvarez Muiño es uno de los cinco directores de la cadena de cervecerías, que fueron recientemente procesados sin prisión por el doctor Pablo Eguren.
En tal sentido, Eguren solicitó el expediente a Da Costa, alegando que existe una misma conexión de causas.
Según fuentes vinculadas al caso, esta solicitud no corresponde ya que, en primer lugar, la denuncia fue presentada por la Dirección General Impositiva (DGI) en el Juzgado Penal de 13er Turno.
La DGI realizó diferentes denuncias sobre distintos delitos de varias sociedades anónimas.
Además se trata de una «acumulación subjetiva de causas» porque Alvarez Muiño no había sido procesado por estos mismos hechos.
También se argumenta que las diferentes casas de La Pasiva, por tratarse de sociedades anónimas, mantienen una total relación de independencia.
Los hechos en concreto, que se detectaron en Cimoral SA, no están relacionados con los sugeridos en el expediente en el que actuó el juez Eguren.
La deuda de Cimoral SA con el fisco ascendía al momento de la denuncia a 3.001.318 dólares americanos, suma a la cual deben agregarse los recargos por mora.
Las inspecciones de la DGI en Cimoral SA comenzaron en 2003 y se extendieron hasta fines de 2004.
Según fuentes judiciales, la maniobra material fue ideada, en principio, por Guillermo Alvarez Muiño, quien ante la supuesta presión de los accionistas de la sociedad reclamando mayores dividendos decidió optar por «pagar un poco menos».
La maniobra consistía básicamente en registrar en la cinta de control de la caja registradora menos operaciones de las que efectivamente se hacían, por lo que muchos de los tiques no figuraban en la cinta de control.
En igual forma, los tiques que se constataban en la cinta de control no eran tenidos en cuenta al momento de realizar la correspondiente declaración de impuestos, constatándose además por los inspectores de la DGI que con un mismo número de tique se documentaban dos operaciones de diferentes días y por montos diversos, tal como surge relatado en la denuncia efectuada por la autoridad tributaria.
Alvarez Muiño admitió ser responsable de las maniobras, en ocasión de declarar ante la sede judicial.
El magistrado actuante rechazó las alegaciones de la defensa, expresando que no se ha incurrido en doble juzgamiento ni existe la pretendida caducidad aducida por los abogados Inés Pereda y Renato Echeverría.
El magistrado actuante dispuso el procesamiento con prisión considerando la enorme gravedad de los hechos. Se trata de una maniobra de enorme envergadura económica que se prolongó por varios meses, causándole al Fisco una pérdida importantísima, a la vez que es demostrativa de un dolo continuado y persistente en el tiempo, signo inequívoco de una peligrosidad específica superior. *
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