Según su abogado, efectuó declaraciones presa de la pasión en forma impulsiva

Zaidensztat "no actuó con intención de menoscabar el poder de nadie"

En entrevista con LA REPUBLICA, Fagúndez dijo que su defendido «actuó presa de su pasión, haciendo declaraciones de forma impulsiva». Agregó que al momento de enterarse del fallo sobre los directivos de La Pasiva, «telefónicamente y en el exterior, según el periodista interlocutor, su conducta fue de absoluta sorpresa, y sin duda no actuó queriendo menoscabar el poder de nadie».

Hoy, lunes 5 de junio, el juez penal de 16º Turno, Néstor Valetti, hará pública su resolución sobre si hace lugar o no al pedido de procesamiento con prisión por 10 meses solicitado por el fiscal Luis Bajac.

 

-¿Qué significación, tanto a nivel de Justicia como socialmente, tiene este juicio?

-Detrás de este juicio, más allá de ganar o perder, hay mucho más. Un juez lucha por su prestigio. Un fiscal acusa porque, desde su función eligió acusar. Otro juez es quien decidirá si se atentó o no. Y otro funcionario público se está tratando de defender, y en función de cómo ha actuado, enfrentando estas acusaciones, creo yo, con mucha dignidad. Pero ¿qué motivó todo esto? Y es el mensaje que la gente está leyendo. Yo entiendo en el gabinete la objetividad de decidir una cuestión, pero hay que mirar para el costado. ¿Qué provocó todo esto? Decisiones de la Justicia, de un juez, de un funcionario público cuando decide denunciar empresarios; y reacciones humanas que todos hemos tenido al respecto, porque es un tema popular. No podemos obviar que puede haber un silogismo con conclusiones totalmente erradas. Esto es: el bueno persigue a los malos, los malos se benefician, el bueno pierde. Y ese silogismo, totalmente errado, va a ser el que quede en la cabeza de la personas si Zaidensztat es condenado.

 

-¿Entonces, hay detrás una cuestión de imagen?

-Hay una cuestión muy fuerte de transmisión hacia la opinión pública, a través de la voz de los jueces. ¿Cuál es la voz de los jueces? Su sentencia. Por eso creo que este asunto es muy delicado, tiene mucha carga técnica, de sentido común, y política, en su sentido general, de política social, de la política del Poder Judicial, y de la política criminal, que hay que tener muy en cuenta para decidir este tipo de cosas.

 

-¿Cómo considera que los denunciantes, una vez efectuada la disculpa pública de Zaidensztat, hayan mantenido la denuncia?

-Creo que hubiera estado bárbaro hasta que se escuchó a Zaidensztat al principio de la audiencia, hubiera estado muy bien comprender lo que dijo, «ir a tablas» y decir: «Señor Zaidensztat, tenga mayor cuidado, sea más prudente». Modestamente, yo hubiera exigido un poquito más de comprensión. Hubiera cerrado muy bien la actuación de todos nosotros. Ahora, cuando entramos en juicio, entramos en el terreno al que me refería anteriormente; empiezan a volar los sentimientos y eso empieza a distorsionar el trabajo técnico. Más allá que en el plano técnico creo, modestamente, que al no haber intención, se agota la figura. Estoy hablando del famoso «dolo». Sin duda no actuó queriendo menoscabar el poder de nadie. Si no, hubiera dicho: «Miren, nuestros jueces, cómo dejan salir a los criminales. Miren cómo se va todo nuestro trabajo por la borda». Eso es algo reflexionado. Pero decir: «Qué suerte que no hay tantos Eguren, parece una república bananera» no es una argumentación intelectual válida para menoscabar un poder.

 

-¿Cuál fue, en la audiencia, el punto fuerte de la defensa?

-Principalmente la actitud y lo que dijo Zaidensztat en el juicio. Y antes del juicio el haberse llamado a silencio. Reconoce el error y se calla; otro sale a tratar de arreglarlo. Fue a la autoridad, y cuando se enteró que estaba denunciado esperó la audiencia pública. Eso es un muy buen argumento.

Cuando el periodista de El Observador explica que él es quien le da la noticia y que Zaidensztat actúa sorprendido, y se queja porque no fueron presos, sin ninguna intencionalidad, es un gran punto a favor.

En tercer lugar, cuando Zaidensztat es interrogado, cómo se manifiesta al respecto. Y por último, todos los argumentos técnicos.

 

-¿La extraterritorialidad es un recurso válido?

-Sí, abre la defensa. Es un elemento que le planteamos al juez para que lo tuviera en cuenta. Ni siquiera la conducta fue cometida en Uruguay. Me pueden decir entonces que los efectos sí lo fueron, pero creo que en la cadena causal no se puede prever, desde otro país, el efecto de las declaraciones. Además está siendo noticiado por teléfono de algo, es totalmente espontáneo.

 

-¿Y qué diría sobre los denunciantes?

-Cómo se desarrolló respecto de la comparecencia de la parte acusadora (dos denunciantes). Cuando pedimos un cuarto intermedio para rearmarnos, y no se dio. Cuando vi determinadas actitudes y pedí que se suspendiera la audiencia, tampoco se hizo lugar. Necesitábamos el tiempo porque, sinceramente, considerábamos, como todo el mundo, que se iba a conciliar.

Además, no cayó muy bien que el juez haya pedido los antecedentes del contador Zaidensztat, elemento que puede pesar en una apelación.

 

-En caso que el juez Valetti falle en favor de la solicitud de la Fiscalía, ¿cuál será la actuación de la defensa?

-En estos juicios se va derecho a la condena, entonces la condena de los diez meses de prisión sería inmediata, pero nosotros lo que vamos a hacer, en ese caso, es apelar.

 

-¿Con qué objeto?

-Lo principal es lograr que el Tribunal de Apelaciones vuelva a rever el tema de fondo. Además, también se logra suspender los efectos de la condena, aunque sabemos que por el tema de la Ley de Prensa (16.099) se cumple efectivamente preso la condena, la condena está en suspenso, no hay cosa juzgada.

 

-¿Por qué no iría efectivamente preso?

-El ejemplo de lo que hizo el juez Vomero, con el asunto de Esteban Silva (propietario de Aranjuez), lo explica. Vomero llega a la condena, cosa que muy pocas veces ocurre, porque mayoritariamente se llega a una conciliación. Entonces Vomero dice: «La ley me obliga a condenar; tengo que imponer una pena». El Código de Proceso Penal, artículo 326, dice: cuando voy a imponer una condena, si la persona está en libertad, no lo puedo reintegrar a la cárcel, entonces pasa automáticamente a estar en libertad provisional; en este caso de libertad absoluta, a libertad condicional. No pasa por la cárcel, pasa de estar en libertad a estar en libertad condicional. A partir de ahí empieza el año de vigilancia, en el que si no se comete otro delito se borra el antecedente. Ahora, si se tienen antecedentes, en lugar de un año son dos años de vigilancia, pero aún teniendo antecedentes, tampoco iría preso si está en libertad.

 

-¿En este caso, tiene que ver el hecho de que se trate de un primario para que no vaya preso?

-No. Toda la prensa ha manejado esto desde ese punto de vista, de porque es primario, y no tiene nada que ver. Es un sistema previsto en la Ley de Prensa en combinación con el Código de Procesamiento Penal.

 

-¿Cuáles serían los argumentos para la apelación, en caso de procesamiento?

-Aunque conteste esta pregunta, tengo muchas esperanzas de que el fallo sea a favor de la defensa, entonces no habrá necesidad de apelar.

Pero los elementos para apelar son sustanciales. Porque no hay «dolo». Porque los pactos internacionales sobre los derechos humanos nos protegen en el sentido de la igualdad ante la ley, esto es, somos todos iguales por ser funcionarios
públicos. O por estar relacionados con funcionarios públicos, no podemos tener un estatuto de privilegio, entonces, tener una figura de «desacato por ofensa», que eleve al funcionario por encima de todos nosotros los mortales. En fin, no hay nada nuevo con respecto a lo que antepusimos en la audiencia, salvo detalles. Reelaborar y profundizar los mismos argumentos.

También, tratar de demostrar que hubo determinadas actitudes, en el juicio, con las que no estamos de acuerdo, en los aspectos formales. Por ejemplo, en que se haya permitido coayudar a una parte que en realidad era testigo de la Fiscalía. La abogada de Eguren hizo preguntas, y para eso está el fiscal.

 

-¿No participó Eguren en calidad de codenunciante?

-No existen los codenunciantes; el denunciante es el fiscal. Entiendo que a los efectos de solucionar el tema se haga una especie de consorcio activo. Por eso desde el inicio, Zaidensztat ofreció su disculpa de todas las maneras posibles. Una vez que el fiscal siguió adelante, Eguren pasó a ser testigo de la Fiscalía. Esos son aspectos formales, y nosotros, en la audiencia, indicamos nuestra disconformidad. *

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