Ahorro energético llegó al Parlamento

En el Palacio Legislativo se tomaron muy en serio las medidas restrictivas en el consumo de la energía eléctrica dictadas recientemente desde el Poder Ejecutivo en virtud de la falta de agua en las represas y por la menguada fluidez con que los países vecinos nos remiten gas y voltios.

Desde hace algo más de quince días, el entorno exterior lumínico del octogenario edificio parlamentario brilla por su ausencia, aunque esto parezca un contrasentido.

Igual suerte corrieron los ascensores del edificio anexo José Artigas, donde están los despachos de los legisladores y los recintos donde funcionan la mayoría de las comisiones. Allí funcionan cuatro y desde hace un tiempo solamente dos ascensores están a las órdenes de sus usuarios.

Las escaleras mecánicas ubicadas en un extremo del túnel subterráneo también funcionan en un 50%, estando detenida la que antes se utilizaba para descender. Es mucho menos trabajoso bajar que subir, como en todos los órdenes de la vida.

La necesidad de ahorro energético ha llevado incluso al diputado del MPP por el departamento de Lavalleja, Hebert Clavijo a sugerir modificar el horario del trabajo parlamentario, trasladándolo a horarios diurnos. Pero el diputado no tuvo en cuenta que la gran mayoría de las áreas del parlamento por su arquitectura y diseño tanto en el edificio «viejo» como en el anexo tienen escasa ventilación y la luz solar es difusa lo que haría casi una obligación encender luces aún cuando el sol estuviese en el cenit.

Pero la corriente ahorrativa del parlamento se topó con un inconveniente no previsto.

Recientemente se dio la orden de ir paulatinamente bajando la compra de agua mineral que por otra parte, en el parlamento se consume abundantemente.

La decisión sobrevino luego que se constató que de las botellas sólo se consumía una parte y se desechaba el resto perdiéndose gran parte del contenido y más en aquellas con gas donde no es posible reutilizar el líquido.

Para sustituir el agua envasada ya se compraron dispensadores de agua mineral sin gas y se colocaron en casi todas las áreas y pisos del edificio anexo. Pero los modernos aparatos portadores de bidones de 10 litros de agua sin gas que suministran indistintamente líquido caliente o fría están sin funcionar porque para ello deben estar conectados a la red eléctrica y, precisamente, electricidad no debe malgastarse.

Hasta ahora y hasta que las cosas no cambien, los dispensadores despachan agua fría. *

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