Semana decisiva: Mujica aportó fórmula para endeudamiento y aguarda respuesta
Durante el evento, hizo uso de la palabra el senador y presidente del Directorio del Partido Nacional Jorge Larrañaga, quien en forma inesperada ofreció a Mujica los votos de su sector político no los del partido- para apoyar una ley sobre endeudamiento. Dentro del Partido Nacional no hay posición fijada de antemano sobre el tema aunque el Herrerismo no era partidario de una solución legislativa. El planteo de Larrañaga causó sorpresa en las propias filas nacionalistas (ver recuadro).
Mujica, en tanto, subrayó que solo el 5% de los deudores del agro se acogió a las pautas fijadas desde el Banco República, y anunció un mecanismo de refinanciación de adeudos que comprende quitas de hasta 50% para pagos al contado.
En su discurso, seguido por más de un millar de personas, el secretario de Estado volvió a plantear sus discrepancias con la política económica del gobierno hacia el agro. No obstante, dijo que en el fondo la discrepancia «no es la deuda, ojalá fuera la deuda» sino «el cómo vemos el país productivo».
El Congreso, iniciado el viernes con las reuniones preparatorias, tuvo su punto de máxima atención cuando a la hora 16.35 ingresaron al recinto del Club Sarandí el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca José Mujica y el senador Jorge Larrañaga.
Ambos escucharon, acompañados de decenas de legisladores del Frente Amplio y del Partido Nacional, las ponencias de la Federación Rural. Entre ellas sobresalió la palabra del vicepresidente Andrés Brioso quien indicó «nuestra única esperanza es el ministro Mujica» uniendo los aplausos y la ovación de centenas de productores que colmaron el salón principal del club decano de la ciudad.
«El BROU nos ha traicionado y queremos la auditoría externa de la institución». Añadió frases como que «el sector agropecuario ha pagado con creces su endeudamiento» o «debemos festejar ahora, porque pronto lo harán Suecia, Finlandia, Brasil y Argentina». En general, hubo coincidencia en reclamar una «solución política». El primer orador, el productor de Flores Alejandro Arregui, quien en 2002 cobró notoriedad luego que el entonces presidente Jorge Batlle paró el remate de su establecimiento, dijo sentirse «traicionado por este gobierno». Al hacer uso de la palabra, dijo que hablaba en su condición de «productor, ejecutado y frenteamplista».
Larrañaga: «Ofrecemos los votos»
El senador nacionalista le pidió la palabra al presidente de la Federación Rural y recordó que estuvo en contra de una solución administrativa porque «no termina siendo cumplida por la burocracia bancaria» y afirmó que solo 8% se acogió al plan de refinanciación propuesto por el gobierno. Dijo que «si el sector del ministro Mujica que es el mayoritario dentro del gobierno no puede obtener una voluntad política al tema del endeudamiento, nosotros le ofrecemos los votos que le faltan para sacar una ley». Larrañaga dijo no tener todos los votos del Partido Nacional, pero sí los suficientes «para sacar una ley de refinanciación, la que sea».
Criticó al gobierno por haber prometido en la campaña electoral soluciones definitivas para el agro y además sostuvo que «no creo que en este cuento de que hay un ministro bueno y un ministro malo». «Se criticó el atraso cambiario, se criticó el tema del endeudamiento y se dijo que no iba a haber más impuestos para la población. Y perdóneme ministro, sigue habiendo atraso cambiario, sigue habiendo endeudamiento y va a haber más impuestos fundamentalmente para el sector agropecuario. El sector agropecuario en la reforma tributaria del gobierno va a pagar más, entonces que no nos vengan con esa visión productiva del Estado cuando incluso lo único productivo que había proyectado era el gasoil productivo y también se echó para atrás». Criticó a Astori por adelantar pagos de intereses de la deuda externa y por no disponer recursos para el agro. «Se terminó el tiempo del doble discurso. O aprobamos una ley o que digan definitivamente que no hay voluntad como ya lo dijo el presidente de la República», afirmó ante la concurrencia más nutrida en congresos de la FR en los últimos años.
Mujica: «…me voy a la mierda»
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca José Mujica llegó rodeado de una gran expectativa ante su posible renuncia, algo manejado por propios y ajenos.
Durante su discurso, reivindicó su independencia de criterio para cuestionar aspectos del gobierno y esbozó la posibilidad de dejar su cargo si no llegaba el apoyo oficial para su propuesta para el agro.
Fuentes del MPP incluso señalaron a LA REPUBLICA que durante el Congreso del sector a desarrollarse los días 2 y 3 de junio puede haber novedades, inclusive no se descartó la posibilidad de que todos los hombres de gobierno que responden al MPP dejen el Poder Ejecutivo. Sin embargo, ningún miembro de ese sector confirmó públicamente esta eventualidad.
Mujica dijo que hubiera preferido hablar de la trazabilidad, de la carencia hídrica. Pero abordó el endeudamiento del sector agropecuario desde sus primeras palabras extendidas por algo más de media hora.
Al inicio de su discurso, en respuesta a Larrañaga, aclaró que todos los partidos políticos uruguayos, incluido el Frente Amplio, «siempre» tuvieron contradicciones.
«Yo soy viejo, cumplí 71 años, y me acuerdo de la UBD con el Herrerismo, de la 14 con la 15, de la honda división entre blancos independientes y herreristas con el golpe del 30, del riverismo con don José Batlle y Ordóñez. Pero si quieren ir más pa´atrás vamo´a Oribe, y Acevedo, Timoteo Aparicio y los doctores que fundaron el Partido Nacional», recordó.
«Son diferencias en el campo de las ideas porque así somos. Acá no hay ningún ministro bueno ni ministro malo, hay diferencias de carácter intelectual en la forma de ver el país ¿y qué, sería la primera vez? Esa es la historia nacional y lo ha sido siempre ¿o acaso Wilson qué pensaba de Echegoyen con el apoyo de la dictadura, por favor, ésa es la historia nacional», dijo Mujica.
Aclaró que a esta altura de su vida no persigue votos ni posiciones políticas porque con 71 años «a mí se me acaba el aliento». Empero, afirmó que si bien la edad puede ser un inconveniente «por el reumatismo y la vejez» también tiene sus ventajas como el «no tener compromiso definitivo».
En alusión al planteo de Larrañaga, dijo: «Sé perfectamente lo que se me ofrece, pero en el propio ofrecimiento de mi querido amigo Larrañaga están las contradicciones de lo que hablé; él me puede garantizar determinados votos del Partido Nacional pero no todos. Está igual que yo, porque ésa es la vida. Pero no por eso voy a rechazar el ofrecimiento».
Mujica reconoció el atraso cambiario como una decisión impuesta en administraciones anteriores para combatir la inflación, recalcó que no cree en la «mala fe» de los gobernantes del país aunque sí en los «errores».
Respecto al endeudamiento en el agro, dijo que de las pautas del BROU «no se cumplieron en su aplicación» y aseguró que del 73% de los deudores vencidos que se presentaron a refinanciar, solo arregló un 5% (187 casos). «Por eso pienso que las pautas que surgieron y que tenían como puntería central ayudar a los endeudados a pagar no se cumplieron», agregó. Más adelante, en nombre de su cartera, anunció que planteará al gobierno un mecanismo de refinanciación y adelantó que dejará su cargo si la misma es rechazada.
La fórmula incluye una rebaja «de entrada de 50% de lo que se debe, y un sistema de cuotas calculado en relación a la probable productividad con una tasa de 5% del saldo». También se considerará pago cont
ado el compromiso de abonar en el plazo de un año, lo que incluirá también rebajas a los efectos de darle tiempo al productor para «maniobrar». Mujica admitió que en caso de ser rechazada debería renunciar al ministerio. Al respecto, se preguntó «¿qué me puede pasar?, que no la lleven. Sí. Y que vuelva a perder. Sí. Y ya se lo he dicho. No preciso que nadie me pida nada. Yo tengo un juez acá en mi conciencia. Me voy a la mierda. Se acabó. Porque, tienen razón, si estoy en el Ejecutivo tengo que obedecer al Ejecutivo, y si discrepo profundamente me tengo que ir».
También planteó que si se va «entonces me acordaré de los que hacen ofrecimiento. Pero tengo que recobrar mi libertad. Eso son los pasos que tengo por delante».
Recordó que 2005, fue el año que «se vendió más tierras a favor de las transnacionales, y yo no pude hacer un carajo» y sostuvo que «si me queda un aliento más le voy a poner un palo en la rueda a ese proceso». Afirmó «si duro, la batalla que hay que dar es por la tierra».
«La tierra subió el año pasado el 117% y yo quiero ver a los grandes tenedores de tierra del Uruguay si bancan que uno le ponga un palo en la rueda a la tierra rica como mercadería. Vamo’a decirla toda», agregó.
«Si el Presidente lo entiende, llamaremos a las autoridades de las gremiales rurales todas y conversaremos nuestra propuesta. Y si no, se van a enterar. No estamos más de paragolpes, ni poniendo la jeta, queremos libertad. No le vamos a hacer la guerra a un gobierno que es nuestro y por el cual hemos peleado a muerte y hemos gastado más de 50 años de militancia. Podemos volver a trabajar una chacra, tranquilamente eso sí, mantener la independencia de lo que pensamos y de lo que decimos», culminó.*
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