ENTREVISTA: GERARDO AMARAL (INTENDENTE DE TREINTA Y TRES)

Intendente Amaral: "Treinta y Tres ya no será furgón de cola del país"

 ¿Qué cambios está encarando esta nueva administración?

 Nosotros establecimos grandes líneas de trabajo. En primer lugar, decidimos encarar el fortalecimiento institucional. Tenemos que transformar a la Intendencia Municipal de Treinta y Tres, partiendo de un aparato clientelístico, sin normas claras en las políticas de ingreso de personal y de ascenso de los funcionarios, sin capacitación, sin controles. Nosotros queremos una institución eficiente, transparente, con normas claras para los ingresos, los ascensos y la capacitación del personal y también que existan los controles. Todo ese tránsito es de carácter cultural, para poder funcionar correctamente. El eje de la transformación es la dignificación del funcionario municipal, que se sienta un verdadero servidor público, eficiente, digno de respeto, donde las iniciativas que tenga para mejorar su área sean bienvenidas.

 ¿Este cambio cultural alcanza a la cúpula de la Intendencia?

 Efectivamente. Cuando asumimos, tanto yo como los directores de la comuna, renunciamos a los privilegios que las autoridades tenían históricamente. Nosotros marcamos tarjeta de entrada y salida como cualquier funcionario, no tenemos gastos de representación, pagamos la patente y todos los tributos como cualquier ciudadano. Estamos sometidos a las mismas normas que el resto de los trabajadores. Yo personalmente pagué con atraso una cuota de la patente y tuve que abonar la multa. También mi secretaria fue multada por estacionar su moto en un lugar no autorizado.

 ¿Qué incentivos tiene el funcionario para apoyar esta transformación?

 Además de todas las iniciativas que estamos llevando adelante con nuevas normas, pautas y criterios, pensamos implantar a la brevedad un sistema por el cual los funcionarios que cumplan con eficiencia determinada función, si lo hacen en un tiempo menor al establecido de antemano, recibirán un plus en dinero como forma de incentivar su productividad. Ese tiempo que se ahorró, lo vamos a poder invertir en otra tarea que en definitiva terminará beneficiando a toda la sociedad, que es la que paga sus impuestos.

Esta nueva forma de encarar la gestión no nos diferencia de una administración prolija de derecha, que existen y son muy eficientes. Pero claramente nos diferencia de administraciones anteriores que habían aflojado los controles.

 ¿Qué otros aspectos diferencian a esta nueva administración de las anteriores?

 El énfasis en distintos rubros. El énfasis en la cultura, concebida no como un centro de eruditos que ilumina al resto de la sociedad, sino convocando a todos los vecinos y a los pobladores del campo, que conocen el delicadísimo equilibrio del medio ambiente. Ellos se guían por detalles imperceptibles para los desconocedores del tema, esto también es cultura. Tenemos grandes deudas como sociedad en materia de cultura, por ejemplo, con gente que fue borrada de la sociedad o que estuvo exiliada. En Treinta y Tres antiguamente teníamos una gran efervescencia cultural, pero hubo una especie de vaciamiento que ahora estamos tratando de llenar. Tenemos que recuperar a los científicos, a los conocedores del arte, de la biodiversidad, de la naturaleza en su conjunto. Hay una enorme tarea por delante para recuperar estos aspectos, que deberá ser descentralizada y participativa, lo que significa un enorme crecimiento para el colectivo en su conjunto.

 ¿Este cambio cultural también incluye al sector productivo?

 Por supuesto que sí. En primer lugar, tenemos que apostar al pequeño y al mediano productor. Los grandes, el gran arrocero y el gran ganadero son bienvenidos, les vamos a facilitar las cosas, lo estamos haciendo y están muy agradecidos. Los estamos ayudando por ejemplo con mejoras en materia de caminería rural. Pero ellos no necesitan de nuestro apoyo más allá de la infraestructura. Quienes más nos necesitan son aquellas personas que se cayeron de la trama social y hoy están atravesando por una etapa de supervivencia, inclusive de delincuencia en muchos casos.

 ¿Y cómo se puede ayudar desde la Intendencia?

 En primer lugar tratando de rescatarlos ante sí mismos, haciéndoles comprender que son gente, personas, ciudadanos. Hay que empezar por construir su confianza, su capacidad de dar y ayudarlos a enjugar su rencor frente a una sociedad que los desplaza. Como gobierno progresista tenemos que ser capaces de poner nuestro mayor esfuerzo para generar las capacidades de rescate de ese sector y en Treinta y Tres lo estamos haciendo.

Hay que darle la posibilidad a la gente más humilde para que pueda formar cooperativas. Se han formado mesas de huertas, coordinando con Primaria y con la Intendencia para ayudarlos a ofrecer sus productos. Se han formado mesas de apicultores, que ofrecen una miel excelente, a quienes apoyamos técnicamente para que, por ejemplo, puedan tipificar y certificar su producción. Con ayuda internacional y del Estado estamos procurando instalar en el departamento una planta de extracción de miel que será modelo en el país.

También hay muchos pequeños productores que se están vinculando con otros departamentos del país, generando soluciones que no hubieran sido posibles sin la colectivización. Hay emprendimientos de cunicultores, granjeros, pequeños ganaderos, etc. La Intendencia apoya técnicamente y con la poca maquinaria que dispone, colabora con productores que tienen menos de cinco hectáreas, sin preguntarles a qué partido votaron, porque eso no nos interesa y es una actitud que se ha convertido en la grifa de esta administración. Por otro lado, nos estamos preguntando si Treinta y Tres, que siempre fue furgón de cola, podrá ser primero en algo. Yo aseguro que sí, porque este departamento tiene muchísimas cosas valiosas. En cada rincón del departamento estamos generando espirales de crecimiento y desarrollo, tanto en lo productivo como en lo cultural, sociológico, histórico, en el turismo y en la parte vial.

Tenemos mucho para ofrecerle al resto del país en distintos rubros. Por ejemplo, en materia energética se podría producir energía a partir de biomasa, aserrín, cáscara de arroz, de sorgo, todas fuentes potenciales que existen en el departamento. Tenemos capitales alemanes interesados en invertir millones de euros en la Laguna Merín. Hay una empresa de extracción de piedra caliza que está trabajando intensamente y cumpliendo con todo lo que prometió, apoyándonos en caminería, con empleados oriundos del departamento, dándonos parte del producto de las canteras, entre otros aspectos. Este es un gran ejemplo del capital privado asociado con el Estado, permitiendo el avance del departamento como tal.

 ¿Se han encarado emprendimientos conjuntos con la zona fronteriza de Brasil?

 Estamos trabajando con los prefectos del sur brasileño. No teníamos envases de vidrio para nuestras artesanas, que producen excelentes productos agroalimentarios, y ellos los proporcionan. Estamos avanzando para crear una marca de frontera. Nuestra red de pescadores anteriormente vendía a Brasil de contrabando y a un precio mezquino. Ahora se ha formado una cooperativa para abastecer el mercado interno. Ya tenemos interesados en el sur de Brasil para cuando llegue el momento adquirir el pescado por la vía correcta, a un precio digno y trasladado en camiones refrigerados, no a través del tráfico ilícito. Por otro lado, el país se debe una discusión geoestratégica sobre la instalación de un puerto en las costas del río Cebollatí, que permita unir esa zona de Uruguay y del Brasil con ultramar. Hay una empresa interesada en instalar una terminal de cargas en ese lugar, con toda la infraestructura necesaria para entrada y salida de productos.
En nuestro caso, nos interesa tener salida para madera, arroz y clincke, que es el producto de la caliza, entre muchísimas otras cosas.

 ¿Qué perspectivas existen para la generación de más puestos de trabajo?

 Tenemos emprendimientos muy fuertes en algunos lugares olvidados del departamento, a través de un excelente proyecto que se denomina «Uruguay Profundo», apoyado por Naciones Unidas y países europeos. Eso ha incrementado los puestos de trabajo, pero en muy poco tiempo habrá cientos de nuevos puestos. Hay otro polo de desarrollo en Vergara, con productores asociados. Allí hay posibilidades de concretar un emprendimiento canadiense de más de 40 millones de dólares para la extracción de alcohol a partir de la paja de arroz. Este producto puede usarse como combustible, utilizando un porcentaje tanto en vehículos a gasoil o a nafta. Incluso, habría posibilidades de exportar alcohol a Estados Unidos, de acuerdo a datos surgidos de la reciente visita del presidente Vázquez a ese país. Realmente, tenemos una situación fermental, con generación de proyectos y nacimiento de emprendimientos. Esto nos ha llevado a la idea de crear un Consejo Económico Departamental, como primer paso para la instalación de un futuro parque industrial que atraiga a las empresas interesadas en radicarse en el departamento. *

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