La columna de Sherlock
* Un error de 100 millones de pesos y el fin del «vale todo»
-Es insólito lo que pasó en Antel el mes pasado.
-¿A qué se refiere?
-No me diga que usted no está enterado del «premio» que recibieron los alrededor de 6 mil funcionarios del ente de las comunicaciones.
-Esta vez debo reconocer que no sé de qué está hablando.
-El asunto es sencillo. Debido a un increíble error administrativo en el cálculo de lo que debían cobrar los funcionarios se liquidaron y pagaron 100 millones de más.
-Pavadita de error. ¿Y cómo piensan enmendarlo?
-Mire, no me pida que le explique todo. Creo que el tema del reintegro de ese dinero pagado de más va a ser todo un lío. Lo que sí puedo asegurarle es que en el área de los recursos humanos alguna cabeza, a nivel gerencial, va a tener problemas serios.
-¿De qué habla?
-Según mis informantes, el Directorio ya inició un sumario a un jerarca responsable del «error» que costó 100 millones a Antel, y que el mismo incluye separación del cargo.
-Medida fuerte.
-Sabe qué pasa, la estructura gerencial de esta empresa pública, que por cierto no es nada barata, estaba habituada a los tiempos en que Antel se había transformado en una subsidiaria del Foro Batllista y todo se arreglaba de otro modo. Son los nuevos tiempos en que todos comienzan a ser más iguales ante las normas, en lo bueno y en lo malo, y la drástica medida es una señal para toda esa estructura, para que comprendan la nueva lógica de la gestión de los dineros públicos.
-Mire usted. *
* Un almuerzo significativo hubo el martes en La Corte
–Me dice que hubo un almuerzo significativo en La Corte el martes al mediodía. ¿Está seguro?
-Le cuento quienes eran los comensales y usted dirá: Eduardo Bonomi, ministro de Trabajo y Seguridad Social, el diputado Luis Rosadilla, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados y el presidente de Cutcsa, Juan Salgado.
-¡Me interesa! ¿Por qué fue un almuerzo significativo?
-Por la importancia de los personajes. La significación no es solo por los temas que se tratan sino también por quienes los tratan.
-Entonces, ¿usted no sabe de qué hablaron? ¿Para eso me hizo venir hasta aquí y pagarle un café?
-Tampoco sé de que hablaron… Estaban en la «cave» de La Corte y yo los vi, pero estaba lejos para escuchar lo que decían… ¿Cómo quiere que le diga la razón del encuentro?
-Entonces, permítame, defenestrar su información. Creo que la misma no tiene ningún valor, decir que tres tipos notorios comieron juntos en el mediodía del martes, no es ninguna noticia. Y ni siquiera debe saber lo que comieron… ni quién pagó la cuenta… por lo menos eso serviría para vestir la información.
-No tampoco, lo que sé es que entre los tres se bajaron una botella de Cabernet Sauvignon, lo que tampoco es mucho.
-En eso también tiene razón. Pero le digo algo, lo suyo, en materia informativa, es más que deprimente. *
* Siguen los desencuentros en el Partido Nacional
-Vio que el presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional sigue insistiendo en que los soldados, por saber «manejar las armas», pueden ayudar en tareas inherentes a la Policía.
-Lo tengo claro. Al parecer no le alcanzaron las explicaciones dadas por la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, que indicó que por ley los militares tienen vedado actuar en tareas policiales.
-Y sigue insistiendo…
-En cuanto al asunto del manejo de armas, todo es relativo. Ãltimamente se dio un caso de un militar que vive en Malvín Norte, a quien le estaban robando la radio del auto y le disparó al ladrón, hiriendo a una muchacha del barrio que no tenía nada que ver y que en ese momento pasaba por el lugar.
-Mala puntería la del hombre, y además se le puede reprochar la utilización del arma de fuego cuando, quizás, no era necesario. No está claro que el ladrón estuviera armado…
-Claro, pero dentro del Partido Nacional, se sigue propiciando esa línea divisoria, la del liberalismo. O se es «liberal» o no se es nacionalista.
-¿Una nueva definición ideológica?
-Le está molestando a mucha gente. Hay quienes sostienen que el liberalismo económico es contrario a los intereses nacionales, y bueno, pueden tener razón. Por le menos están en su derecho de pensarlo. Pero, si lo planteaban así a nivel de la Convención, hay voces que reclaman el alejamiento del Partido.
-¡Qué intransigencia!
-Por ese mar de fondo, el que está a la espera de todo es Cuqui Lacalle, que tranquilo, mira prácticamente desde afuera.
-Pero, en algo participa.
-Sí, pero espera…
-¿Espera?
-Espera. *
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