"Vázquez no tiene visión estratégica"

-¿Cree que buscar acuerdos bilaterales con Estados Unidos y otras potencias económicas mundiales, por más que se mantengan los acuerdos regionales, debilita el avance progresista?

-No. Los acuerdos bilaterales pueden ser firmados con todas las potencias, siempre que no perjudiquen las normas del acuerdo regional, como la unión aduanera, que el Mercosur representa, a pesar de sus imperfecciones, perforaciones y retraso.

-¿Está usted pensando en el gobierno del doctor Tabaré Vázquez?

-Su comienzo me parece muy malo, en términos de política exterior. Sigue la misma línea de su antecesor Jorge Batlle, amenazando salir del Mercosur, etc. Hasta ahora la percepción es que no hay mucha diferencia entre los dos. Vázquez demuestra que no tiene visión estratégica y se olvida de las razones por la cuales el Frente Amplio siempre se batió. Mi viejo conocido Guillermo Chifflet, desde el tiempo en que viví en la hermosa ciudad de Montevideo, tiene razón en oponerse a Vázquez. Chifflet es un hombre coherente, correcto, inteligente. Y hay en Uruguay un pueblo muy lúcido, una intelectualidad muy brillante, gente muy esclarecida que no va a conformarse y permitir la perversión del Frente Amplio por el gobierno que eligió, después de tantas luchas. Optar por un acuerdo con Estados Unidos, abandonando el Mercosur, es una traición a sus ideales de integración regional y de resistencia a la hegemonía del Imperio.

-¿No cree que a Vázquez lo obligan a recorrer ese camino las políticas de los dos grandes: Argentina y Brasil?

-¿Cuales son las políticas de los dos grandes, Argentina y Brasil? Los dos países (Brasil menos que Argentina) pasaron por graves crisis económicas y financieras, y es claro que eso se reflejó sobre sus políticas y afectó también los dos socios más chicos, Uruguay y Paraguay. Es necesario, entonces, que esos países menores planteen claramente lo que quieren. No basta reclamar. Hay que presentar propuestas, tener una agenda positiva. El Mercosur tiene un gran número de huecos exactamente para atender al Uruguay y al Paraguay, que quisieron por sí mismos adherir a la unión aduanera. El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti forzó su presencia en los encuentros de los presidentes José Sarney (Brasil) y Raúl Alfonsín (Argentina), en 1987, cuando empezaron los acuerdos Argentina-Brasil, que eran entonces bilaterales. El decía que Uruguay sería la bisagra en la integración Brasil- Argentina. Esto no quiere decir que los dos grandes  Argentina y Brasil  no deban preocuparse y no cuiden del desarrollo de Uruguay y Paraguay. Preocupación hay y mucha. Tanto es así, que Brasil ha permitido la importación de neumáticos recauchutados del Uruguay, que en verdad le son vendidos por China. Hay ciertamente que hacer más por el desarrollo de los países menores, buscar dentro del Mercosur soluciones estructurales a largo plazo, para impulsar tanto el desarrollo de Uruguay como el de Paraguay». *

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