ENTREVISTA: ALBERTO PEREZ PEREZ (ABOGADO, AMIGO DE ZELMAR MICHELINI)

"La mamá de Zelmar (Michelini) tuvo un sueño de que a él le iba a pasar algo"

El doctor Alberto Pérez Pérez conoció a Zelmar Michelini en 1952 y desde ese año establecieron una gran amistad. Juntos crearon la 99, juntos se fueron al Frente Amplio y juntos resistieron desde Buenos Aires. «A Zelmar lo recuerdo con mucho cariño y por suerte tenemos a Elisa y a sus diez hijos para que continúen lo que él quería hacer», dijo durante una entrevista con LA REPUBLICA.

–¿Recuerda en qué circunstancia conoció a Zelmar Michelini?

–Nos conocimos hace 53 años, cuando los dos estábamos en el batllismo de la Lista 15 de Luis Batlle Berres. En ese momento Zelmar integraba lo que era la izquierda juvenil. Era un grupo que se había formado en 1952, cuando las medidas prontas de seguridad, que se llamó la Comisión Batllista de Seguridad Social, donde también estaba Manuel Flores Mora.

–¿Estuvieron juntos en el diario Acción?

–Sí, claro. Yo integré un grupo que se destinó a sacar el semanario Canelones, que lo dirigía Flores Mora. Allí trabajaron Zelmar y Teófilo Collazo. Entre los más jóvenes estaba Julio María Sanguinetti, también Melogno, después ingresó Luis Barrios Tassano y yo, que en ese momento tenía 16 años. Eduardo Paz Aguirre ingresó en una segunda etapa del semanario.

–¿Cómo era ese Zelmar joven?

–Lo conocí un día en que llegaba de una gira por Treinta y Tres, en particular en la parte arrocera. Me acuerdo que me sorprendió un poco su terminología que no era habitual dentro de los partidos tradicionales. Zelmar habló de conciencia de clase y dijo que en los arrozales había explotación de los hombres, pero que estaban a 100 años de distancia de tener conciencia de clase.

Desde el primer día establecimos una amistad muy fuerte. En esos momentos él debía tener 29 años, porque Flores Mora tenía 32, el doble que los míos. Siempre lo consideré una especie de hermano mayor.

–En estos días han coincidido la muerte de Zelmar y los 150 años del nacimiento de José Batlle y Ordóñez. ¿Qué significaba don Pepe para ustedes?

–Era un referente fundamental. Un poco después de conocer vino el centenario de Batlle y Ordóñez, en 1956. En ese momento el diario Acción organizó un concurso de biografías. Yo presenté una, con 19 años. Sigo creyendo que era buena, que tenía mucha investigación y meditación, pero nunca se supo el resultado. El organizador era Jorge Batlle Ibáñez. En el jurado estaba Carlos Maggi. Nunca hubo un fallo y eso que el monto del premio no iba a llevar a la ruina a nadie (se ríe).

Esto pasó aunque Luis Batlle me había tomado bajo su protección. El redactor responsable era Francisco Gómez Haedo, que era de la familia de Juan Carlos Gómez. En un momento publicó un editorial elogiando a Juan Carlos Gómez, lo que provocó la reacción del diario El Día, que era la voz de la Lista 14. Alguien de El Día se acordó de que Juan Carlos Gómez había formado el Partido Conservador, lo que significó que se escribiera varios artículos embromando con que los renovadores de la 15 eran admiradores de un conservador.

Yo, que era ratón de biblioteca, ahora soy ratón de Internet, encontré un editorial de El Día en la época en que era presidente Batlle y Ordóñez, de tremendos elogios para con Juan Carlos Gómez. Le di eso a Luis Batlle y Acción le tapó la boca a El Día. Ahí Luis Batlle me quiso conocer y establecimos una muy buena relación. Después me fui de la 15 y mi primera votación, en 1958, fue al socialismo, pero con Zelmar siempre tuvimos una gran amistad. Incluso lo acompañé cuando se formó la Lista 99 en el Partido Colorado. Zelmar llegó a decirle a Luis Batlle que no tenía que presentarse al Consejo de Gobierno, porque había que renovarse. Luis Batlle lo escuchó, no le debe haber gustado lo que estaba escuchando, pero igual le planteó que hiciera un grupo con Renán Rodríguez, que estaba desconforme dentro de la 14. Esa fue la semilla de la 99 (se ríe).

–¿Ustedes estudiaban el pensamiento de Batlle y Ordóñez?

–Sí, sí, Zelmar también lo estudiaba.

–Después se van del Partido Colorado…

–Nos fuimos porque era imposible que la izquierda ganara dentro del Partido Colorado y así se recuperara el pensamiento de don Pepe Batlle y Ordóñez y de Julio César Grahuert. Nos fuimos por la resolución de un Congreso a finales de 1970 y ya estábamos en conversaciones con el PDC de Juan Pablo Terra, para crear el Frente del Pueblo, que después será sector fundador del Frente Amplio.

–Hablemos de Buenos Aires… ¿Allí usted se encuentra con Zelmar y el ingeniero Oscar Maggiolo?

–Fui a Buenos Aires a pasar un fin de semana por un congreso de la Federación Universitaria Argentina. En esos días explota la bomba en Ingeniería, muere un estudiante y van presos todos los directivos de la Universidad. Por eso no vuelvo a Montevideo. En Buenos Aires trabajo con Zelmar como periodista en La Opinión.

–¿Ustedes tuvieron contactos dentro del Uruguay para encontrar una salida a la dictadura?

–No, Zelmar dudaba de eso. El que tenía más esperanza era Héctor Gutiérrez Ruiz, probablemente porque tenía contactos con militares blancos.

–¿Con Végh Villegas no hablaron?

–Sí, Zelmar habló cordialmente con Végh, como dos personas bien educadas, pero no buscando una salida política. Zelmar pensaba que teníamos que seguir en la resistencia.

Teníamos un grupo en el que estaba Zelmar, Maggiolo, Gutiérrez Ruiz (El Toba), José Díaz, Reinaldo Gargano, Niko Schvarz, Julio D´Elía, lamentablemente desaparecido, y yo, que publicaba un boletín que se llamó Informaciones Uruguayas. Las reuniones eran en casa de Maggiolo o de Gutiérrez Ruiz, que eran atendidas por Isaura o Matilde. Comíamos muy bien, bebíamos y además coordinábamos los artículos. Yo era el secretario de redacción (se ríe), porque me consideraban imparcial.

Recuerdo que en esas reuniones el Toba decía que al boletín le faltaba «el pueblo que arde y anda en la calle» o que había que escribir un editorial «más herrerista».

–¿En algún momento Zelmar le confesó que tenía miedo de que lo pudieran matar?

–Temía que lo secuestraran y lo trajeran al Uruguay, inventando alguna cosa. Creo que por su vida no temía. Zelmar estaba muy preocupado por su hija Elisa, que estaba presa en Uruguay. Sufría mucho por ella.

Sí me acuerdo que la mamá tuvo un sueño de que a él le iba a pasar algo y por eso lo fue a ver a Buenos Aires. También le dijo que temía que a Zelmar no lo iba a poder ver más. Después pasó lo fatal.

A Zelmar lo recuerdo con mucho cariño y por suerte tenemos a Elisa y a sus diez hijos para que continúen lo que él quería hacer. *

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