La columna de Sherlock

* Las dos varas con que mide el Tribunal de Cuentas

Una llamada telefónica lo había puesto al día con la actual problemática del Tribunal de Cuentas que, obviamente, sigue actuando   según el informante vía Antel  con criterios más políticos que técnicos. Por ello nuestro sabueso convocó a un tradicional informante, invitándolo a compartir una mesa de «salade» en el café Irazú, frente mismo a las puertas del organismo, con el fin de confirmar algunos datos que al periodista le parecieron importantes.

El informante ya estaba servido cuando Sherlock llegó al lugar. El plato rebozaba de ensaladas, de porciones de matambre y pollo rellenos, todo engalanado con unos tomates también rellenos que aparecían más que atractivos. Fue tal la fuerza de la visión, que nuestro sabueso, luego de saludar, tomó un plato y también se fue a servir. Al volver a la mesa se inició la conversación.

-¿Es verdad que el Tribunal de Cuentas sigue actuando con criterios políticos?, preguntó nuestro sabueso mientras se llevaba a la boca una muy vistosa «kiche lorraine», de la que extrajo un muy buen trozo. El hombre, apuró el bocado, tragó y se puso a hablar.

-Y mire, si nos atenemos a algunos hechos, se puede decir que sí. El Tribunal se apuró en enviar a dos representantes a Maldonado, con el fin de investigar todo lo atinente a los contratos de publicidad firmados por el intendente frenteamplista Oscar De los Santos, pero del caso de Rivera, en donde hay 23 ediles procesados por maniobras dolosas de todo tipo contra la Intendencia colorada que allí funciona, el Tribunal de Cuentas no se ha dado por enterado. Nunca se le solicitó un informe al contador delegado, ni este elevó ninguno al Tribunal.

-Entonces, los ministros se enteraron por los diarios   dijo nuestro sabueso mientras la emprendía con el sabroso matambre- ¿Es así?

-Claro, que es así en apariencia, pero no en sustancia. En mi opinión algunos ministros no quieren que las olas del mar embravecido salpiquen a sus partidos de origen, aunque si usted pone esto van a saltar, diciendo que son imparciales. Pero, para darle más datos, le digo otra cosa grave, del mismo estilo, donde el Tribunal de Cuentas, mira para otro lado.

-¿Qué?   dijo Sherlock tratando de apurar su bocado, quizás con demasiada ensalada para su cavidad bucal.

-En Artigas hace un mes y medio está procesado con prisión el contador delegado del Tribunal en la Junta de Bella Unión, el contador Camilo Lemos, al encontrársele vinculado a las maniobras con cheques que llevaron a la cárcel también al intendente interino, Carlos Soria.

-¿Y?

-De ese hecho tampoco el Tribunal de Cuentas se dio por enterado. Inclusive el actual intendente de Artigas, Julio Silveira, pidió que lo saquen, que nombren a otro contador delegado, porque, entre otras cosas, el hombre desde la cárcel no puede seguir actuando como contador delegado de ningún organismo.

-¿Se imagina?   dijo Sherlock, con una media sonrisa en la boca, mientras en el tenedor hacían equilibrio granos de humita y arvejas.

-¿Qué?

-Que a este contador le llevarán los documentos de la Junta para firmar a la cárcel. ¿No le parece?

-No lo sé, quizás lo tengan que hacer.

-Pero que la situación es irregular, lo es y muestra fallas en el Tribunal de Cuentas, porque no se diga que no puede adoptar medidas en los temas de Rivera y Artigas. Solo actuó con celeridad en Maldonado.

-Confirmando manejos políticos…

-Qué le parece. *

 

* Las «colas sucias» de muchos y las presiones de Nino

-¿Se acuerda cuando el general Hugo Medina, que era el comandante del Ejército en el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, al parecer guardó en su caja fuerte las citaciones de la Justicia para varios violadores de los derechos humanos?

-Claro que me acuerdo, ya que ese fue un momento de inflexión de nuestra historia post dictadura, hecho que habría impulsado la redacción de la Ley de impunidad, o sea la llamada Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que sirvió para que los violadores de los derechos humanos, que todavía se sentían fuertes, quedaran satisfechos.

-¿Nada más que para eso? También sirvió para evitar citaciones a la Justicia, pero no procesamientos, porque el Poder Judicial por aquella época no estaba en condiciones de adoptar medidas de este tipo contra esta gente. ¿No le parece?

-Es muy probable.

-Por eso quiero contarle un hecho que se conoce poco. José Nino Gavazzo, uno de los peores represores, que estuvo vinculado a cuanta tropelía hubo, inclusive es posible que a los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, cuando lo citaron aquella vez, parece que dijo que no se presentaría. Ello habría motivado la reacción del general Medina guardando los expedientes en la caja fuerte… Pero… hay más…

-¿Usted tiene otra versión?

-De la mejor fuente. Gavazzo, cuando supo que lo iban a citar, se reunió con Medina y le dijo que si él caía en manos de la Justicia, iba a «quemar» a todos, inclusive al propio general.

-¡Era duro el hombre!

-Además realizó otra cosa que es lo más extraño. Se hizo ordenar por escrito (un amigo vio el expediente) no presentarse ante la Justicia, por lo cual ni siquiera lo que hacía era desacato. ¡No sé qué era! Pero se lo ordenó directamente el general Medina.

-A ver, ¿qué está diciendo?

-Le digo que Nino Gavazzo le hizo firmar al comandante del Ejército, general Medina, un documento por el cual este le ordenaba no presentarse al requerimiento judicial. ¿Entiende ahora?

-Ahora sí.

-Y verá lo que ocurre, si este hombre es extraditado y lo interrogan en la Argentina…

-¿Qué?

-Será otro Amodio Pérez pero al «verres».

-A la mierda, que mal conceptuado lo tiene.

-Usted utilizó la palabra exacta. *

 

* La Corte Electoral resolvió «por sí» la prohibición de fumar

Sherlock, luego del almuerzo en el café Irazú, se dirigió al Café Brasileño, con el fin de alejar el sueñito del comienzo de la tarde con una buena y cargada infusión «al vaso». Claro, al entrar mismo, se encontró con otro de sus informantes, este el que le trae detalles sobre el funcionamiento de la Corte Electoral, donde también se cuecen habas, de todos los colores.

-¿Cómo le va amigo periodista?

-Muy bien   dijo Sherlock e invitó al hombre a acompañarlo en la mesa.  Lo veo hoy con cara de contento.

-Claro, porque en la Corte Electoral, por primera vez están teniendo consideración por un sector de funcionarios.

-¿Qué está diciendo?

-Luego de las notas que usted publicó, sobre un integrante de jurídica que cobra el sueldo desde hace años pero que no pisa la Corte, al que un abogado joven le lleva los expedientes para firmar a su estudio de 18 y Vázquez, hasta los funcionarios que se van de la oficina habitualmente para cumplir tareas en otro lado, sin tener ningún pase en comisión asignado, el ambiente allí se puso algo espeso.

-Era lógico… Cuando se dan a luz situaciones así, bueno, hay reacciones, enojos, justificaciones y hasta modificaciones. Pero usted dijo que la Corte al fin hizo algo en consideración de un sector de funcionarios.

-Claro. Sabe lo que hizo. En el primer piso, hay una especie de «cuchitril», entre dos oficinas, que fue disimulado con armarios, en donde los fumadores van a pitar.

-¿No me diga? Pero, me parece, que se está violando la disposición del Poder Ejecutivo sobre el tema. ¿A usted no le parece?

-Si nos atenemos estrictamente a lo que dice el decreto
, por supuesto que se está violando lo que dispone, pero que los ministros hagan la vista gorda sobre algo que favorece al grupo de funcionarios que prefieren morirse con el cigarrillo que dejar de fumar, es importante. Muestra sensibilidad, ¿no le parece?

-¡Qué quiere que le diga! Mejor nos tomamos otro café y hablamos de algún otro tema,

porque en este no nos pondremos de acuerdo.

-¿Le parece?

-Claro. *

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