El general retirado Oscar Pereira también le respondió al "Goyo" Alvarez

"El que huye siempre cae boca abajo y capaz que ese sea su destino final"

Pereira dijo a LA REPUBLICA que Alvarez «se olvidó de una cosa, porque el que huye siempre cae boca abajo y quizás ese sea su destino final». En primer lugar, dijo sentirse «reconfortado» por la resolución del Poder Ejecutivo que revocó la sanción que en enero de 2005 lo había descalificado por «falta gravísima», pasándolo a retiro en situación de reforma a raíz del contenido del libro de su autoría «Recuerdos de un soldado oriental del Uruguay».

«Para mí es tremendamente reconfortante que se produzca esta revocación, porque en un acto de prepotencia institucional fui privado de mi grado con el castigo mayor que se le puede imponer a un oficial, por el solo hecho de haber escrito un libro diciendo una verdad que nadie ha desmentido ni podrá desmentir», señaló.

 

«Tercera fase»

Pereira dijo que su sanción la concretaron los cuatro militares integrantes del Tribunal de Honor que lo juzgó, quienes se hicieron eco de sugerencias de retirados que pedían su castigo y encontraron un mando superior de las Fuerzas Armadas proclive a homologar un fallo «absolutamente ilegal».

«Ahora este nuevo mando de las Fuerzas Armadas rectifica la situación y pone las cosas en su lugar», sostuvo. A su entender, esta nueva resolución le permite comprobar una vez más su teoría de que el país ha transitado por dos fases, a partir de la década de 1970, y actualmente está transitando por la tercera.

«La primera fase fue la dictadura cívico-militar a partir de 1973, la segunda fue una democracia cívico-militar que comenzó en 1985, porque la autonomía de los militares siguió siendo muy grande y el poder que fueron cediendo los civiles ante las arremetidas militares fue notorio, tanto en casos como el mío como en muchos otros», comentó.

Según Pereira, «a partir de la asunción de este nuevo gobierno empezamos a transitar la tercera fase, que es el período de democracia cívica plena, donde las autoridades electas por el pueblo y los jerarcas designados legítimamente toman decisiones con una independencia cívica que corresponde a una situación de institucionalidad democrática plena y a un Estado de derecho».

El militar aclaró que nunca se sintió degradado por la sanción que se le impuso, ya que «no reconocí al tribunal el mérito de juzgar mi honor. Mi honorabilidad no la juzga nadie y, como todo ciudadano, solamente puedo ser juzgado por los jueces de este país y acato sus dictámenes».

Consultado por el entorno en que se da esta revocación, fundamentalmente por la concurrencia de militares a los juzgados para responder sobre violaciones a los derechos humanos, Pereira respondió: «En la medida que actúa la Justicia, siempre se producen estas confrontaciones y discusiones que de alguna manera conmocionan a la opinión pública, sobre todo porque son hechos novedosos o inesperados».

 

«Boca abajo»

Acerca de las afirmaciones del teniente general retirado Gregorio Alvarez, quien dijo que no pedirá perdón y prefiere «caer de espaldas antes que de rodillas», el general Pereira sostuvo: «Creo que son declaraciones lamentables. Si había gente enemistada con las Fuerzas Armadas, después de un gesto de este tipo queda mucho más enemistada. Y los pocos que no lo estaban, con estas afirmaciones logró enemistarlos».

«El general Alvarez es el más absoluto responsable de los delitos de los que se le acusan. Precisamente, él es doblemente responsable, porque aparte de las violaciones a los derechos humanos, no hay que olvidar que fue el último dictador y dejó fundido al Uruguay».

«Personalmente tiene muchas cuentas que rendir. Por otra parte, para pedir perdón hay que tener un espíritu superior, que obviamente no lo tiene», subrayó.

«De cualquier manera, creo que llegado el momento deberá rendir cuentas y tendrá que concurrir a la Justicia». Pereira lamentó que Alvarez tenga los privilegios de un ex presidente, como el derecho a cobrar jubilación y funcionarios públicos a su disposición.

«Lo único que logró con esos dichos es generar en la gente mayor ansiedad para que se haga justicia con él lo antes posible. Pero se olvidó de una cosa cuando dijo que más vale caer de espaldas que de rodillas. El que huye siempre cae boca abajo y capaz que ese sea su destino final». *

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