El teniente general (r) Gregorio Alvarez rechazó la posibilidad de pedir perdón

"Antes, caer de espaldas que de rodillas"

El ex presidente de facto, teniente general retirado Gregorio Alvarez, dijo que la misiva que firmó junto a otros nueve ex comandantes del Ejército no significa un arrepentimiento por los hechos ocurridos durante la dictadura y consultado sobre la posibilidad de pedir perdón respondió: «Antes caer de espaldas que de rodillas».

Las expresiones fueron realizadas ayer por la mañana durante al homenaje realizado a los cuatro soldados asesinados por un comando tupamaro el 18 de mayo de 1972, cuando custodiaban la casa del comandante en jefe del Ejército de la época, general Florencio Gravina. Los soldados muertos eran Saúl Correa Díaz, Osiris Núñez Silva, Gaudencio Núñez Santiago y Ramón Jesús Ferreira Escobal.

La ceremonia fue organizada por la denominada «Asociación 14 de abril de 1972 de Homenaje Permanente a los Caídos en Defensa de las Instituciones Democráticas y de la Libertad», y se realizó en la intersección de Av. Italia y Abacú, donde se encuentra una placa recordatoria del hecho.

En el lugar se colocaron dos ofrendas florales, una por cuenta de la asociación organizadora del acto y la otra enviada por el Círculo Militar.

Entre los concurrentes estuvieron la mayoría de los ex comandantes del Ejército que firmaron la carta abierta que se conoció en las últimas horas, además del actual comandante Carlos Díaz y el ex jefe del Ejército Angel Bertolotti. También concurrieron el diputado Daniel García Pintos, el dirigente colorado Alberto Iglesias y Graciela Rompani de Pacheco Areco.

 

«Â¡Cómo voy a pedir perdón!»

El ex comandante Raúl Mermot dijo en relación a la misiva que «nosotros nos hacemos responsables, como lo marca la tapa del libro, de todo lo que hace un subalterno a nuestras órdenes».

Consultado sobre si están dispuestos a responder ante la Justicia, Mermot respondió: «Si es necesario sí». Agregó que «nosotros queremos demostrar la sensibilidad que tenemos para este momento, nada más».

En tanto, el teniente general retirado Gregorio Alvarez se limitó a decir que «nosotros nos hacemos responsables de todo lo que hacen los subalternos a nuestro mando», al tiempo que indicó que la misiva no significa arrepentirse de nada de lo que ocurrió durante la dictadura.

Consultado sobre la posibilidad de pedir perdón, Alvarez respondió: «Â¡Cómo voy a pedir perdón! Antes caer de espaldas que de rodillas» y se retiró del lugar donde estaba siendo interrogado por los periodistas.

Por su parte, el comandante en jefe del Ejército Carlos Díaz dijo que apoya en muchos aspectos la carta abierta de los ex comandantes. «Hay muchas cosas con las cuales coincido, por ejemplo, que el superior es responsable de todo lo que el subalterno haga o deje de hacer». Dijo que hay pasajes de la carta que no puede comentar porque está sujeto a jerarquía, en razón del cargo que ocupa, aunque señaló que «no se trata de un mea culpa».

Acerca de su presencia en un acto donde estaban presentes ex represores, Díaz dijo que «yo voy a todos lados, si voy a un supermercado a comprar no sé quién está a mi favor o en mi contra. Estoy muy satisfecho de estar en este acto, porque estoy rindiendo homenaje a soldados que cayeron en el cumplimiento de su deber».

«Acá no es un problema de compartir o no un acto con dictadores, sino que voy a muchos lugares donde comparto con mucha gente que no sé lo que piensa. En definitiva, me están preguntando si comparto o no estar en un acto con el teniente general Gregorio Alvarez y yo respondo que él pertenece al Ejército y vino a un acto en homenaje a los soldados igual que yo. Vine al acto por el homenaje en sí mismo y no para estar exclusivamente con alguna persona en especial».

Interrogado sobre si siente vergüenza por la presencia de Alvarez, contestó: «No me avergüenza absolutamente nada y no tengo por qué avergonzarme de nadie». *

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