Couriel: "Jorge Batlle es un antiindustrial ideológicamente y después en política exterior se hace el chico rebelde"
En entrevista con LA REPUBLICA, el senador encuentrista calificó la actual política cambiaria de «una locura» y abogó por «una recuperación gradual del tipo de cambio real para mejorar la competitividad y evitar devaluaciones traumáticas».
Agregó que el presidente Batlle «es un antiindustrial ideológicamente» y en política exterior actúa en forma opuesta a la del canciller Opertti y coómo si fuera «un chico rebelde» frente a Brasil o la Unión Europea.
Couriel fue muy crítico hacia el ex ministro de Economía, Alejandro Végh Villegas. «Tiene un diagnóstico equivocado y de pronto está esperando ponerle una vela a la Virgen de Guadalupe para ver si se da un milagro» y Uruguay se recompone.
Y tampoco ahorró calificativos hacia la ex ministra de Finanzas de Nueva Zelanda, Ruth Richardson: «Es una vergüenza para la soberanía de los uruguayos que haya venido una extranjera ignorante como si fuéramos indígenas. Siento asco por lo que dijo esta señora».
–Senador Alberto Couriel, desde su punto de vista, ¿hacia dónde debe centrar Uruguay su acción en política exterior y comercial? ¿Hacia el Mercosur, el ALCA o la Unión Europea?
–En un país chico como Uruguay las posibilidades comerciales debieran ser lo más abiertas posible y lo más plurales.
Desde ese punto de vista tal vez algo paradigmático es el comercio exterior chileno: le vende 1/3 a la Unión Europea, 1/3 a América del Norte y 1/3 a Asia. Ojalá tuviéramos esa chance nosotros de poder vender al mundo desarrollado en tercios. Tiene una diversificación de destinos muy importante, y nosotros debiéramos tener la misma diversificación.
El Mercosur tiene dos cosas muy importantes: tiene la posibilidad de que más que tener relaciones comerciales tengamos relaciones productivas, tengamos complementariedad productiva, integración productiva. Podamos participar en las distintas actividades de la industria manufacturera especializándonos en un rubro, en un proceso, en una materia prima, en una tecnología. Eso es lo que nos da económicamente el Mercosur además de las relaciones comerciales. Pero el Mercosur nos da relaciones políticas extraordinariamente importantes. El Mercosur nos da la potencialidad de negociar con los distintos bloques del mundo desarrollado y esto también es un hecho trascendente.
Hay que negociar los subsidios agrícolas de la Comunidad Europea, hay que negociar los cupos de Estados Unidos, hay que negociar los subsidios a los lácteos que nos están afectando en este momento como nos afectaron tantas veces los subsidios al trigo que da la economía norteamericana, los subsidios al arroz, que da el Japón.
El Uruguay solo no puede negociar esto, necesita más fuerza. Por lo tanto, el Mercosur es el inicio de una mayor fuerza para eso. Hay que negociar las condicionalidades de los organismos financieros internacionales, hay que negociar con las empresas trasnacionales para que en sus objetivos de rentabilidad sean compatibles con los intereses nacionales de los países de destino, porque hoy hay países tan pequeños que no están en condiciones de negociar con una trasnacional que tomó el monopolio de un servicio público en ese país pequeño, como podría llamarse Bolivia.
Por eso en los medios de comunicación aparece la noticia de que Brasil quiere generar un bloque sudamericano para negociar en las mejores condiciones con el ALCA. Estamos de acuerdo con esa posición de Brasil, y si Uruguay no la acompaña, si el doctor Jorge Batlle no la acompaña, vamos a salir a decir con total nitidez que no hay política de Estado en materia internacional. Que cuando el ministro de Relaciones Exteriores se llena la boca diciendo «acá hay políticas de Estado y todos estamos de acuerdo», le vamos a decir al ministro de Relaciones Exteriores y al Presidente de la República que en este tema no hay política de Estado.
Brasil dice bien: ALCA sí ¿pero cuál ALCA? ¿de qué forma? ¿cómo negociamos? Porque si es ALCA con 0 de arancel simplemente se destruye el Mercosur, desaparece el Mercosur. La unión aduanera del Mercosur, el arancel externo común del Mercosur desaparece, porque si yo tengo arancel 0 con Estados Unidos me desaparece el arancel externo común. ¿Lo voy a fijar con Europa, con Japón, y no con Estados Unidos? Es imposible. Es la destrucción del Mercosur y de todas sus potencialidades económicas y políticas.
Negociar con Estados Unidos para entrar al mercado norteamericano, sí, absolutamente todo que sí. El Uruguay y Argentina no pueden entrar.
Por eso cuando Végh Villegas dice que está perplejo del estancamiento del Uruguay, él dice cómo el Uruguay va a estar tan estancado si el Uruguay está abierto, si bajamos los aranceles. Es simplemente el dogma de los libros de texto.
Es el dogma del neoliberalismo, es no ver la realidad. Végh Villegas no es de los economistas que cuando el libro de texto no coincide con la realidad dice «peor para la realidad». No es de esos Végh Villegas. Sin embargo su perplejidad parecería que se empieza a acercar a esos neoliberales dogmáticos, porque Argentina y Uruguay estarán abiertos pero tienen un atraso cambiario de tal naturaleza por el cual no pueden competir en los mercados internacionales. No pueden exportarle a Europa que devaluó 30%, no pueden exportarle a Estados Unidos, no pueden exportarle al sudeste asiático, no le pueden exportar a Brasil.
La perplejidad de Végh Villegas es muy llamativa.
Caos productivo y social
–¿Y cómo repercute esta situación en la economía uruguaya?
–En el Uruguay de hoy tenemos un desempleo abierto que en Montevideo superó el 15%, en el Uruguay de hoy uno de cuatro ciudadanos está en la línea de pobreza. En los menores de 5 años son 45% los que están por debajo de la línea de pobreza, y si lo miro por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), el 50% de los niños menores de 5 años, está debajo de la línea de pobreza. Esos van a tener problemas de trabajo, de salud y de educación, en el futuro. Pueden quedar marginados.
Los que están por arriba de la línea de pobreza, los más calificados, hoy quieren emigrar. Estamos viviendo una catástrofe demográfica en el Uruguay. Los que nacen lo hacen en hogares pobres, y los que se califican, y pueden generar la competitividad del futuro del Uruguay, se quieren ir del país. Y esto no lo ve Végh Villegas y lamentablemente no lo ve el gobierno y no lo ve el doctor Jorge Batlle. Esto tiene que ver con el modelo implantado en las últimas décadas en el Uruguay y por las políticas económicas de los últimos diez años, que empiezan con Lacalle, siguen con Sanguinetti y continúan con el doctor Batlle.
Es verdad que la situación financiera del Uruguay no es mala. No hay inflación, las reservas internacionales están altas, pero los uruguayos están muy mal. Esta es la mejor demostración de que hay un modelo económico y una política económica que hay que cambiar cuanto antes.
Y la otra cosa, es que yo como senador del Frente no le puedo decir a los uruguayos, denle ahora otra vez hasta 2004. Los uruguayos quieren resolver sus problemas mañana, y yo tengo que pelear para resolver los problemas de los uruguayos mañana, hoy, pero no pasado mañana.
No hay caos financiero, pero hay caos productivo y caos social.
Se empiezan a dar movilizaciones sociales tremendas en el país. A propósito del presupuesto, los productores rurales, el «Paysandú entre todos», el «Bella Unión entre todos», el movimiento de Río Negro, el movimiento de Tacuarembó, los comerciantes de Durazno, porque esta política económica atiende básicamente a los importadores y al sistema financiero, y deja d
e lado a los productores agropecuarios, a los comerciantes del interior, a los industriales, a los de la construcción, que ahora baja la inversión pública en los próximos años, al turismo.
¿Adónde se van a ir los uruguayos y los argentinos sino a Brasil en el próximo verano que es el más barato?
Acá también hay un fenómeno que es muy importante: el objetivo básico es el empleo. Para que haya empleo tiene que crecer la demanda interna y para crecer la demanda interna lo tiene que hacer la inversión pública y el crédito. Pero eso no alcanza porque la oferta de bienes y servicios no tiene rentabilidad, y para que tenga rentabilidad hay que modificar la política cambiaria. Hay que modificar la estructura de precios relativos del Uruguay, y eso significa modificación en la política cambiaria.
Por eso, el Frente en su conjunto, el día lunes (28 de agosto) apoyó nuestra posición de que en política cambiaria se requiere una recuperación gradual del tipo de cambio real para mejorar la competitividad y para evitar devaluaciones traumáticas que tanto afectaron a la mayoría de la población uruguaya.
–¿Usted cree que la postura uruguaya debe ser la de profundizar el Mercosur?
–No. Uruguay tiene que pluralizar su comercio exterior, diversificar su comercio exterior. Yo no quiero quedar pegado a Brasil y a Argentina como estoy pegado. Pero no es por el Mercosur que quedé pegado, es por la política cambiaria.
Hoy no le puedo vender a Argentina que no me compra porque tiene una brutal recesión, pero no le puedo vender a Brasil porque devaluó. Y no le puedo vender al resto porque tengo un atraso cambiario brutal. El euro se devaluó un 30% en los últimos meses. ¿Qué sentido tiene esta política de atraso cambiario que mantiene el Uruguay? Es una locura, absolutamente una locura.
Pero el Mercosur es muy importante en su potencialidad productiva y en su potencialidad política para negociar con los bloques del mundo desarrollado.
Yo soy partidario de un bloque regional de América del Sur para negociar con Estados Unidos.
–Cuándo usted plantea que el ALCA liquidaría al Mercosur, ¿qué significado tiene hacia el industrial uruguayo?
–El industrial uruguayo está brutalmente afectado por la política cambiaria de nuestro país. No puede competir con los productos importados que entran baratos y no puede competir para colocar sus productos en Brasil porque no tiene competitividad después de la devaluación del país norteño.
Si es un ALCA con arancel 0, si es una zona de libre comercio con arancel 0, destruye el arancel externo común que hoy es del 23%, y si lo destruye, las exportaciones que Uruguay está haciendo de productos manufacturados, por ejemplo a la Argentina, pueden verse afectadas. De pronto a los argentinos, con arancel 0 les conviene traerlo de Estados Unidos y no comprárselo al Uruguay. De pronto, las ventajas que tuvimos con el Cauce y con el PEC, desaparecen si el ALCA es una zona de libre comercio con arancel 0.
Batlle es un antiindustrial
–¿La apuesta del presidente Batlle es hacia un modelo agroindustrial o el tema industrial está fuera de sus planes?
–El presidente Batlle siempre tuvo una ideología liberal y para los liberales no hay cosa peor que la protección. La industria avanzó durante todo el siglo XX en el mundo sobre la base de la protección. Y Batlle está en contra de la protección, y por lo tanto, Batlle es un antiindustrial en su ideología, y no quiere decir que como presidente sea un anti-industrial. Buscará los mecanismos tendientes para ver cómo resuelve este tema, pero él ideológicamente es un antiindustrial.
–¿Cree que ha existido una coherencia entre la línea de política exterior llevada adelante por el presidente Batlle y el ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti?
–No, francamente no. Hay una contradicción entre la actitud correcta, serena, del Ministerio de Relaciones Exteriores y las declaraciones que le encantan hacer al presidente Batlle, como de niño rebelde. Volver al Virreinato del Río de la Plata, es una cosa de un niño chico rebelde. Que él iba a ir a Seattle a negociar, que él quiere el ALCA en posiciones completamente distintas a las de Brasil, creo que no es positivo.
Estamos más cerca del Ministerio de Relaciones Exteriores que de las declaraciones del Presidente de la República, pero si ahora el Ministerio de Relaciones Exteriores como posición oficial no acompaña un bloque regional –si es que está planteado para negociar en mejores condiciones con el ALCA– en este caso no estaremos ni con Batlle ni con el ministro Opertti.
–¿Cree que Uruguay está incidiendo lo que debería en el Mercosur?
–Tenemos que ser realistas: Uruguay es un país pequeño. El Mercosur es una creación de Argentina y Brasil. Uruguay entró como adscripto y tiene que hacer los mayores esfuerzos por tener la mayor presencia posible y defender sus intereses. Pero no es sencillo.
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