DESDE DIPUTADOS: Alcoholismo, drogas, ocupaciones y defensa nacional en la agenda

Wilson Ferreira fue inesperadamente homenajeado en Diputados a raíz de un asunto del orden del día

También se recordó con respeto y emoción a la educadora Reina Reyes y, entre la media hora previa y el final, varios diputados expresaron su inquietud por temas tan variados como el aumento del alcoholismo y la drogadicción, la legitimidad de las ocupaciones de lugares de trabajo y la necesidad de seguir debatiendo acerca de la defensa nacional.

 

Media hora previa

Gonzalo Morales (Alianza Nacional), enfático, aludiendo a la vigente prohibición de fumar, la emprendió contra el alcoholismo, al que culpó de la mayoría de los males que hoy disgregan a la sociedad uruguaya. Admitió que hay suficientes normas para enfrentar el problema, pero sostuvo que no se cumplen y hay que hacer un seguimiento. Dos o tres aspectos me conmovieron: su descripción del efecto del alcohol en una persona (juro que no tomo más), la noticia de que los bailes empiezan demasiado tarde y los que van ya llegan borrachos (¿habrá que hacerlos matutinos?), y que próximamente se ocupará  sonó como la voz de un cruzado- de otro mal doméstico: el juego.

Bertil Bentos (Alianza Nacional) rindió homenaje a José Rafael Moreira, oriundo de Guichón, hijo de libaneses inmigrantes, buen padre y amigo, dirigente del Partido Colorado y verdadera fuerza emprendedora en la zona sanducera. Su familia y amigos, desde las barras, aplaudieron con prudencia las palabras de Bentos.

José Quintín Olano (Correntada Wilsonista) planteó el problema de los transportistas del Interior, y sobre todo del interior profundo, que no llegan a Montevideo y que no pueden afrontar las obligaciones pactadas en los Consejos de Salarios. Pidió que se estudien otros acuerdos, bajo riesgo de que estas pequeñas empresas imploten o se diluyan.

Víctor Semproni (Claveles Rojos) reflexionó acerca de las ocupaciones de lugares de trabajo. Para él no hay duda de que son extensiones del derecho de huelga y por tanto legítimas  lo dijo con tono de obispo canchero, desde un cómodo púlpito- y terminó sugiriendo la creación de mecanismos que promuevan relaciones armónicas entre las partes (esto sí sonó teológico).

Luis Rosadilla (Espacio 609) destacó la importancia del seminario que se hizo para aportar ideas a una Ley de Defensa Nacional. Elogió el respeto que hubo durante el debate y algunas coincidencias. Venía bien, pero de pronto apareció una queja: la prensa destina poco espacio a un tema tan trascendente (habrá que ver qué opina Fasano). Concluyó declarando que la sociedad carece aún de información suficiente como para tener un juicio responsable sobre la cuestión (y dejó a medio pueblo preocupadísimo).

Finalmente, Sandra Etcheverry (Alianza Nacional) recordó el caso del jovencito muerto por una sobredosis de droga y adujo que todos somos responsables. La pasta base es terrible, está haciendo estragos con nuestros muchachos y algo hay que hacer, arguyó; luego anunció la presentación de un proyecto de la bancada nacionalista sobre el asunto. Como estaba realmente conmovida, sus últimas frases fueron matizadas por enérgicos ademanes de la mano izquierda que, enseguida, fueron complementados por otros de la mano derecha (supongo que para que no hubiera confusión ni especulaciones).

 

El homenaje a Wilson

El quinto punto del Orden del Día fue la designación con el nombre de Wilson Ferreira Aldunate a la Estación Experimental Las Brujas, dependiente del Instituto de Investigaciones Agropecuarias.

El asunto, obviamente aprobado por unanimidad, derivó en un inesperado homenaje a Ferreira Aldunate, a quien varios legisladores de todos los partidos le ofrecieron su admiración, su respeto y su cariño.

Alberto Casas (Herrerismo), miembro informante, abrió el abanico de la apología que se fue construyendo, recordando una de las creaciones más queridas del líder nacionalista, la Comisión de Investigación y Desarrollo Económico (CIDE); Hermes Toledo (Partido Socialista) recordó el proyecto de reforma agraria elaborado por Wilson; Liliam Kechichian (Alianza Progresista) resaltó el perfil de estadista y de luchador por la democracia de Ferreira Aldunate, recordando también a la CIDE, de la cual, dijo (sorprendiendo a unos cuantos, cuyas cervicales crujieron al darse vuelta para mirarla), se pueden sacar ideas como aporte a la Reforma Tributaria que el gobierno está elaborando; Guido Machado (Foro Batllista) eligió verlo como una figura que trascendió a su propio partido y se ha convertido en referencia nacional; Javier Salsamendi (Espacio 609) fue un tanto enigmático al decir que prefería quedarse con lo bueno y olvidar las diferencias; Rodrigo Goñi (Alianza Nacional) de algún modo lo compensó, haciendo un discurso largo y concluyentemente admirativo; Juan José Domínguez (Espacio 609) trajo de la memoria una anécdota para algunos sorprendente, anotando que Sendic había dicho de Wilson: «Este es uno de los hombres que está pensando en el país que queremos tener»; Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional) hizo notar que «esta bancada está conformada en su mayoría por los jóvenes de Wilson», quien trató de legarles la capacidad de saber siempre adonde ir y por qué; Eduardo Brenta (Vertiente Artiguista), tal vez sin quererlo, por pura traición de los recuerdos que más presente están en su corazón, dio un matiz diferente: su homenaje, sincero, se basó en recuerdos de sí mismo, recién salido de la cárcel, cuando se acercó al puerto a ver el regreso de Ferreira Aldunate y lo estremecieron, confundidas y flameando, las banderas del Partido Nacional y del Frente Amplio; Alberto Scavarelli (Foro Batllista) aclaró que éste era un homenaje espontáneo que debía ir a cuenta del otro, enorme, que el país le debe al gran político blanco, de quien, sobre todo, valoró su aporte a la paz del país; finalmente, a Sergio Botana (Alianza Nacional) lo agarró una veta más épica, y confesó que «a Wilson lo vamos a homenajear como él nos enseñó, erguidos -aunque no se paró, así que fue una metáfora- y en su rebeldía y su generosidad».

 

Otras cuestiones

Se aprobó llevar hasta el 31 de julio la autorización a los gobiernos departamentales para entrar en terrenos privados  por necesidad que impongan las emergencias, caso del tornado e incendios del 23 y 24 de 2005-, agregándose la posibilidad de que, vencido ese plazo, el Poder Ejecutivo lo extienda por decreto.

A efectos conmemorativos y del feriado correspondiente, se resolvió que la fecha de fundación de La Paloma es el 1º de setiembre de 1874; se designó a la escuela rural Nº 8 de Zanja Honda, Soriano, con el nombre de Juan Manuel Torreglosa, y con el nombre de Eduardo Víctor Haedo  del que se habló también bastante aunque, tal vez porque fue más pícaro, sin el consenso que logró Wilson- al Liceo Nº 4 de Maldonado.

Cuando se hizo lo propio con el nombre de Reina Reyes al Jardín de Infantes Nº 223 de Montevideo, Pablo Alvarez (Espacio 609), Daisy Tourné (Partido Socialista) y Enrique Pintado (Asamblea Uruguay) se turnaron para alabar la personalidad de la gran educadora uruguaya, la intensidad y creatividad de su trayectoria y su compromiso inalterable con la educación y el bienestar de la sociedad. Lilián Kechichián (Alianza Progresista), que aprovechó la media hora final para compartir la preocupación expresada en sala sobre el aumento de la drogadicción, aclaró que se están haciendo cosas, que nadie está quieto y menos el gobierno. Recordó la tarea de la Junta Nacional contra las Drogas, la coordinación con las intendencias y pidió no convertir esto en un tema tabú, aunque aceptó que es necesario incorporarlo al debate parlamentario.

Como estaba inquieta -elegante como siempre, pero inquieta- i
ncursionó en otro tema. Precisó que el Tribunal de Cuentas levantó las observaciones que había hecho sobre la conceción a la empresa Buquebús y notició que ya hay dos empresas presentadas para competir con esa compañía.

 

Dos apuntes finales

Primero, fue de una honestidad intelectual impresionante el prólogo de Alvarez a su recuerdo de Reina Reyes. Dijo, más o menos: «Nos hacemos gárgaras con la historia, con la importancia de las figuras y después ni la mitad estamos en sala, pero… como igual cobramos». El legislador más joven de la Cámara dio, así, una lección de dignidad que debería ser advertida y atesorada.

Segundo, hubo un momento en que me perdí algunas cosas. Fue cuando Diego Cánepa (Nuevo Espacio) se me acercó empeñado, un tanto espesamente, en darme una lección rápida sobre historia y cultura de la Grecia clásica. Me agarró distraído; en otro momento le doy el teléfono y que me llame. *

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