DESDE DIPUTADOS: No tuvo andamiento una propuesta para introducir cambios al Código de la Niñez y la Adolescencia

Predominaron planteos políticos de la oposición en un calmo Plenario de la Cámara de Diputados

 

Asuntos sociales

Sorpresas da la vida. Caminando por el túnel que comunica el anexo con el Palacio, me topé con el diputado David Dotti (Alianza Nacional). Matando el tiempo, mirando nuestros abdómenes, nos invadió una nostalgia espantosa. Yo sugerí empezar a correr un día de estos. Quedó en avisarme pero, no sé, me parece que no se hace.

Luego tuve un simpático aparte con el diputado Esteban Pérez (Espacio 609), dirimiendo civilizadamente una mínima diferencia y, para demostrar que la buena gente hablando se entiende, me entregó una carta de puño y letra. La atesoraré entre mis más gratos recuerdos (aunque haya quienes tejan hipótesis equívocas).

Finalmente fui bendecido por sendas y lamentablemente breves conversaciones con las diputadas Adriana Peña y Beatriz Argimón (ambas de Correntada Wilsonista). Mero intercambio de información. (¡No le cuento ni a Fasano!).

 

La media hora previa

La media hora previa comenzó a las 16.27, cuando el presidente Cardozo mostraba cierto nerviosismo. Hablando de Cardozo, debo destacar que volvió de Kenia enterito, que no es poca cosa, y sin haberse quemado demasiado. Y algo más: conservando su proverbial gentileza, ya que, sin hesitar, envió un café a los periodistas que lo saludamos entusiastamente, siendo correspondidos por una sonrisa de aquellas de boliches de antes.

Gustavo Espinosa (Foro Batllista) declaró con solemnidad que el país necesita coherencia y mensajes claros en política comercial. Aunque este gobierno, a su juicio, no los ha dado, reputó bueno que a un país al que antes se calificaba con desprecio -en obvia alusión a esa cosa inmensa que dice gobernar un tal Bush- ahora se recurre a él a la búsqueda de soluciones. (Su voz, más bien queda, del tipo de aquellos actores de Vittorio De Sica en el amanecer del neorrealismo italiano, se iba perdiendo en medio de un murmullo que crecía en sala y no precisamente para acompañarlo). Los tiempos corren y el mundo no se detiene, dijo, resumiendo en pocas palabras (menos mal) una obviedad tan grande. Y concluyó, sentencioso, «ser gobierno obliga hoy a ciertas reconsideraciones». Me pareció que le estaba soplando a Vázquez que agarre viaje con el TLC nomás; total, como viene la cosa…

David Dotti (Alianza Nacional) levantó la apuesta. No se apoyó en una sola cuestión para criticar al gobierno. Habló del sistema integrado de salud, del que recordó cierta promesa oficial de aplicarlo este año y su pasaje al año que viene; del Uruguay productivo, proyecto que halló comprometido por el adelanto de pagos al FMI y la demora en aplicar el gasoil rebajado; de los niños que no han sido sacados de la calle; y del endeudamiento, en el que metió (¡cuándo no!) a Mujica, recordando que le viene pidiendo al Presidente una ley para resolver el asunto.

Siguió Rodolfo Caram (Alianza Nacional), quien le hincó el diente a la campaña oficial contra el tabaquismo y se puso, enérgico, emotivo, casi dramático, a defender a los monocultivos nacionales de tabaco del Norte, que afincan a la gente en la tierra y generan puestos de trabajo. Después mezcló el tema del contrabando -un 30 por ciento- y a las compañías que importan y no favorecen la producción nacional. Como entonces yo esperaba alguna vitualla además del café de Cardozo, y estaba un poco distraído, me perdí. Creo, de todos modos, que Caram está de acuerdo con que la gente fume menos, pero tiene otras inquietudes que -menos mal- la Cámara pasará, como se debe, a conocimiento del Poder Ejecutivo.

Sergio Botana (Alianza Nacional) embistió contra la demora en la aplicación del plan de gasoil productivo. Acusó a Ancap de tener el gasoil más caro que Argentina y aportó datos con voz firme, enronquecida por la severidad, como la que empleaba Damiani cuando era joven: el 35% del gasoil lo consume los camiones de transporte, el 14% los ómnibus, el 12% los taxis, el 4 % los vehículos del gobierno y sólo el 15% los autos particulares. En este camino, sentenció, ahora vibrando, se pierde producción, trabajo y futuro. Para culminar -timbrazo mediante de Cardozo, porque el cotorreo se había multiplicado- apeló a Isaac Alfie, que no goza, en general, de simpatías, uno de cuyos informes afirma que el costo de producción de Ancap implica una -pérdida social- (esto requeriría un apéndice) de 154 millones de dólares anuales. Como para Botana la palabra de Alfie es como la de Jehová, sugirió que la solución es desmonopolizar.

 

Aparece el oficialismo

Uberfil Hernández (Espacio 609) -ignoro si con intención de equilibrar las cosas-, usando voz de hombre experiente, sufrido, que lo ha visto todo, prefirió visitar la alegría, como dice Antonio Gala, el caballero renacentista de la literatura española. Y se refirió a la obra que los trabajadores de Cutcsa están realizando en Pajas Blancas, en un predio de cinco hectáreas que adquirieron, para crear una colonia de vacaciones que no sólo los beneficiará a ellos y a su familia sino también a niños de zonas marginadas de los alrededores.

Finalmente, Edgardo Rodríguez (Espacio 609) volvió al dramatismo. Recordó que los pequeños productores se están quedando sin tierras. El precio de la misma sólo es accesible para quienes planifican enormes áreas forestales o para quienes producen grandes extensiones de soja. Ya no hay tierra ni para pastorear el ganado, adujo con tristeza inocultable, y pidió que el Instituto de Colonización cumpla con la ley que le permite acceder, para distribuirlas, a tierras improductivas del Estado. Y, entre ellas, apuntó a tantas que posee el Banco de Seguros (y que están al cohete, supongo).

 

Orden del día

Tras una larga polémica, que comenzó un tanto anémica y luego creció al ritmo de un flamenco clásico, fue aprobado -y regresa a la Cámara Alta- el proyecto de ley que exonera de sanciones a quienes no hubieran votado ni justificado su omisión en las elecciones de representantes sociales al directorio del BPS. Por un segundo artículo agregado al único que había aprobado el Senado, esta exoneración obliga a que el BPS abone sus haberes a los afiliados sin necesidad de presentar justificación alguna, y aún sin el comprobante de multa expedido por las oficinas electorales.

Aquí hablaron varios – Bertil Bentos (Alianza Nacional), Javier Salsamendi (Espacio 609), Luis Lacalle (Herrerismo), Gustavo Borsari (Herrerismo), Pablo Abdala (Herrerismo) y Pablo Alvarez (Espacio 609)- sin que cambiara lo esencial.

En cierto momento, descubrí a mis espaldas una encendida pero respetuosa discusión entre Edgardo Ortuño (Vertiente Artiguista), Diego Cánepa (Nuevo Espacio) y Daniel García Pintos (Lista 15). Minutos después, como un gentilhombre y ante mi mirada inquisitoria, García Pintos accedió a explicarme que sólo había dejado constancia de que el primer proyecto presentado sobre este tema le pertenecía y que, incluso, en el Senado se lo había birlado alguien (ya no se puede creer en nadie, Daniel, ni en Mirabal).

Luego se aprobó la creación de una Comisión Permanente para el tratamiento de las pensiones graciables, un acuerdo de cooperación cultural con Argelia y la extensión de la autorización a los gobiernos departamentales para ingresar a terrenos de propiedad privada por razones de emergencia. Se recordó, al respecto, todo lo que pasó después del tornado del 23 de agosto del año pasado, con una descripción digna de García Márquez que Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) hizo de las consecuencias que derivan de desgracias producidas por la naturaleza (o por el hombre, a veces).

La última posibilidad de un encontronazo polí
tico lo introdujo Correntada Wilsonista, con la misma delicadeza que tiraba los penales Juan Martín Mujica: propuso la creación de una comisión especial para estudiar la reforma del Código de la Niñez y la Adolescencia, recibiendo aportes de la sociedad civil.

No prosperó porque los oficialistas -de quienes, como se vive una ilusión, los blancos esperaban que levantasen las manos- estaban ocupados conversando y tal vez decidiendo otros asuntos con los brazos enterrados debajo de las bancas. Federico Casaretto y Nelson Rodríguez, sobre todo, quedaron calentitos, calentitos. *

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