ENTREVISTA: MARIA NILSA Y NESTOR LUZARDO (HERMANOS DE ROBERTO, MUERTO EN EL HOSPITAL MILITAR EN 1973)

"Que me interrogue, ya es como un ruego"

El comunicado 481 de las Fuerzas Conjuntas decía, en referencia a Roberto Luzardo: «Este delincuente resultó con una gran lesión en la región cervical… En este episodio se ha puesto en evidencia… la desesperación y peligrosidad de los asesinos… poniendo en peligro inclusive la vida de personas inocentes…» ¿Qué imprecisiones, a su criterio, hay en el comunicado?

María Nilsa (MN)- ¿Qué podrían decir? No tenían otra cosa para decir.

Néstor (N)- Ellos entran de particular, Hengler (Henry, dirigente del MLN), Piedecasa (el «Gallego» José Serrano, ciudadano español) y Roberto estaban sentados a una mesa, en el bar «Asturias» de 8 de Octubre, entonces, al verlos venir, Roberto se abalanza sobre ellos y, luego de tirarlo al piso, una bala de gran calibre le destroza la cervical.

MN- Le tiran a una distancia de menos de 50 centímetros. Yo estuve internada con él y en un momento, que me dejaron estar con él, me dijo: «Mirá lo que me hicieron, caí de espalda y me tiraron de medio metro».

N- Algo importante es que estaba desarmado, estaban en un bar pequeño, donde había no más de dos mesas y un mostrador, sin embargo entraron las Fuerzas Conjuntas e Inteligencia y Enlace.

MN- Después, lo único que hicieron fue encerrarlo, por eso tengo gran interés de pedirle al juez Fernández Lecchini que me interrogue, ya es como un ruego, porque tengo elementos que pueden coayudar al esclarecimiento del caso y al juzgamiento de ciertas personas que están involucradas en la muerte espantosa de mi hermano, que muere totalmente septicémico.

 

-¿Qué pasa con él luego del episodio del bar?

N- Se lo llevan al Cuartel 9º de Caballería y queda tirado hasta el otro día sin atención. Luego es internado en Sala 8 del Hospital Militar.

MN- Entre marzo y abril lo sacan de la Sala 8, porque lo estaban culpando de hechos que no había cometido, le ofrecían la atención médica que requería a cambio de que lo asumiera. Roberto se niega rotundamente a aceptar, y menos colaborar. Quiero denunciar públicamente que los días que estuve con conciencia, no vi jamás en la Sala 8 algún médico acercarse a la cama de mi hermano. Yo estaba al lado de la cama de Yesi Macchi, frente a la de la doctora María Elena Curbelo, y al otro lado estaba la doctora Azarela Muñoz. Ellas hablaban, según la guardia que había, para que yo pudiera verlo. Cuando pude caminar me llevaron al lado de Roberto, hoy día pienso que fue para torturarnos sicológicamente a ambos, porque él no podía moverse. Cierta vez me abracé a él, y fue cuando me dijo cómo había sido la caída y por qué. Eso es lo que quiero declarar ante el juez.

-¿Por qué estabas internada en el Hospital Militar?

MN- A mí me hicieron una «ratonera» cuando llegaba a mi casa de Punta Gorda, dentro del jardín estaba lleno de gente armada con metralletas, allí estaba mi madre y la hija de mi hermano Ernesto, que también solicita declarar ante el juez Lecchini, y me llevan detenida. Me llevaron encapuchada y desaparecí, luego aparezco operada en el Hospital Militar. Estuve internada por una operación de apendicitis. Antes de internarme me maltrataron, me ponían el caño de un arma en la nuca, y hasta hoy siento los golpes en mi vientre y en mi espalda. Me daban patadas y me decían que hablara, pero yo no era militante del MLN, entonces, de que iba a hablar?

 

-¿Sabés donde estuviste detenida?

MN- Lo primero que supe es que era Hugo Campos Hermida (en ese entonces jefe de Inteligencia). Lo reconocí plenamente porque yo era estudiante de educación física y cuando hicimos una ocupación en el Instituto de Educación Física, él fue quien hizo la intervención militar.

 

-En el acta de defunción de Roberto figura «caquexia» (trastorno que produce un extremado adelgazamiento) ¿Cuál es para ustedes la causa de su muerte?

N- La causa de su muerte fue la falta atención médica. Lo único que le quitaron fue una apófice espinosa de una de las vértebras cervicales y parte del manubrio del esternón, que se incrustó en la columna vertebral. Eso fue lo que le produjo el trastorno a nivel de miembros inferiores, o sea, desde la séptima vértebra cervical hacia abajo no, tenía movimiento.

MN- Cuando volví de Cuba, le pregunté al doctor Rodríguez Juanotena, que era médico en el Hospital Militar, por que no le dieron la atención que necesitaba. Me contestó: «Cuando atendí a su hermano, después renuncié». Quiero aclarar que nunca lo vi acercarse a mi hermano.

N- En las condiciones en que estaba no podía moverse, entonces comenzaron a formarse escaras, luego se pudre y comienzan a producirse gusanos. O sea, su muerte fue espantosa. La causa de la muerte fue la no atención médica, si al tipo lo hubieran atendido, hoy estaría vivo.

MN- Mi padre vino a hablar con Hugo Chiappe Pose y el Goyo Alvares (ambos generales) y no pasó absolutamente nada. Queríamos sacarlo, atenderlo, llevarlo a otro país. ¿Qué iba a hacer él? ¿qué podía hacer una persona cuadripléjica?

N- Ahora, ¿porqué la importancia de mi hermano? Yo le pregunté a Raúl Sendic si lo conocía, y no. No lo conocía nadie, él tenía su propia infraestructura.

 

-¿Por qué fue perseguido entonces?

N- Mi hermano fue entregado, para alguien era muy importante.

MN- Cuando me dejan estar con mi hermano, me cuenta cómo caen, y quien los llevó al lugar fue un enlace.

 

-¿Hay evidencias que señalen directamente a los responsables?

MN- Yo quiero creer que los médicos estaban presionados, por algo alguno de ellos renunció. El que lo operó fue el Dr. Servino. El tema es que desde la cúpula militar, una de las acusaciones que le hacían a mi hermano, era haber dado muerte al hermano del Goyo Alvarez. Y eso es falso, totalmente falso; hay testigos y Alvarez lo sabe bien.

 

-¿Recibieron alguna explicación de por qué lo detienen?

N- Y… mi hermano era parte del «Collar», parte de la dirección del Movimiento de Liberación Nacional, junto con Hengler y Piedecaza.

MN- El «Collar» en ese momento había tomado autonomía.

N- De todas formas, el más importante, era Hengler.

 

-¿Hay más testigos en la causa?

MN- De la causa no sabemos absolutamente nada, quiénes declararon o quiénes atestiguaran, no estamos informados.

N- Van a salir testigos que no somos nosotros, hay muchos testigos dispuestos a declarar, testigos clave que presenciaron cómo fue la actuación de los milicos en el bar.

 

-El velatorio en Durazno fue muy particular ¿Luzardo siguió siendo peligroso después de muerto?

N- Mirá, primero hicieron un operativo militar terrible. Sancionaron gente que fue al velorio, los echaron del trabajo. Mucha gente no firmó el libro a la entrada del velatorio. Asistieron militares, nosotros no podíamos creer, ¿quién era Roberto?, ¿líder del MLN?… no.

MN- ¿Te das cuenta de la debilidad de ellos? Le temían al muerto.

 

-Como testigo directo ¿cuál es tu aporte en esta causa?

MN- Yo condeno totalmente la muerte espantosa que tuvo mi hermano, y llamo, a través de este medio, a lo médicos, a los enfermeros, a todos aquellos que estén dispuestos a colaborar. Eso no puede ocurrir nunca más. La forma en que muere Roberto, es un común denominador de las torturas atroces que hicieron estos criminales. Ellos sí que son criminales. No vamos a descansar hasta que no se haga justicia. Y ya estamos haciendo justicia, porque nosotros nos estamos acercand
o a la verdad, aunque el juez no nos quiera escuchar o alguien por ahí mire para el costado. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje