Aclaración parlamentaria
En mi crónica del plenario de la Cámara de Diputados del pasado miércoles incurrí en un error involuntario (puede haber sido auditivo o de interpretación; no sé cuál atenúa más mi responsabilidad).
Al escuchar al diputado Esteban Pérez (Espacio 609), entendí, aunque admitiendo que no había escuchado bien, que los epítetos «cagatintas» y «tinterillos» que pronunció estaban dirigidos a los periodistas. Y, por una cuestión de clase (no siempre aplicable, además), me molestó levemente y escribí, luego de la consignación del hecho, un comentario sobre Pérez, a mi juicio respetuoso pero cuya leve ironía admito pueda haberle molestado.
El diputado, como tuvo la amabilidad de informarme, se había referido a «cagatintas» y «tinterillos» que enlentecen las decisiones en la burocracia del sistema financiero (se estaba hablando del gran problema del endeudamiento). No tenía nada que ver con los periodistas.
Vayan las disculpas al legislador y, en el futuro, tenga la seguridad de que le escucharé con más atención; (de todos modos, ¿podría usted hablar un poco más alto?) no volveré a enojarme por lo que no corresponde y, por tanto, jamás volveré a decir que me recuerda a «viejos imprenteros que armaban los textos a mano, en componedores, con buenas intenciones y mucha desprolijidad».Aunque a esa gente yo la quise mucho.
Antonio Pippo
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