Desde Diputados: Cuando se recordó dichos de Mujica, un diputado aludió a "cagatintas" y "tinterillos"

Los blancos insistieron en Diputados acerca de la necesidad de una ley para el endeudamiento

Los dichos de Mujica

Sergio Botana (Alianza Nacional), saliendo en primera lenta y segunda cansina, agarrando ritmo recién con una tercera larga, declaró que la situación de los productores endeudados es crítica y necesitan certezas para saber qué les espera. Pero, dijo, este gobierno  aquí ya había calentado el motor  ha preferido darles certeza a los inversores financieros y, al igual que el gobierno anterior (comparación que erizó a unos cuantos legisladores oficialistas), optó por la solución administrativa cuando lo que se requiere es una ley.

Y abrió fuego graneado al recordar que Jorge Saravia, senador del Espacio 609, hoy exige una ley. Luego, apelando a munición gruesa, mencionó que José Mujica, ministro de gobierno, envió al presidente Vázquez un texto precisamente para abrir una solución legislativa. No contento con esto  estaba ahora muy excitado-, recalcó que Mujica ha dicho, refiriéndose a la solución administrativa que el gobierno ha aplicado, que «no arregló un carajo» (Botana pidió perdón por repetir semejante vocablo, que, por su actitud habitual, uno supone no emplea ni cuando le pisan un callo).

Se ha argumentado  insistió Botana  en que una solución legislativa violaría los contratos y quitaría estímulo a la inversión financiera. Pero, a su juicio (que a esta altura estaba a punto de perderlo por la calentura), la solución administrativa, o sea tratar caso por caso, entre deudores y acreedores, ha sido la peor y está estimulando la burocracia y la corrupción de los gerentes del Banco República.

Finalmente, expuso datos que cayeron en sala como va a caer Saralegui: hay 70 mil deudores de más de 2 mil dólares; el 49 por ciento de la deuda está en carpetas del República, aunque los bancos privados, a los que se adeuda el 23 por ciento del total, tienen, sin embargo, más gente que les debe. En el agro hay 9 mil deudores, pero las familias productivas que tienen deudas en todo el país son más de 40 mil. Y lanzó la estocada que creyó definitiva, antes de pedir a la mayoría que abriera la puerta a estudiar una solución legal: donde había un productor y su familia, hay árboles y una sociedad anónima; donde había industrias, hay ruinas.

 

El contragolpe

Antes de la respuesta del oficialismo, hubo una curiosa circunstancia. Adriana Peña (Correntada Wilsonista) pidió la palabra y de inmediato, desde su bancada, le solicitaron una interrupción; la concedió con su habitual gentileza y una sonrisa radiante; cuando quiso retomar su turno, le pidieron otra interrupción y también la concedió; al final, cuando le tocó hablar y le quedaban cinco minutos, renunció a expresarse. No hay derecho.

Gonzalo Mujica (Nuevo Espacio), probablemente ajeno a los padecimientos de Peña, salió trancando con contundencia: el gobierno ha propuesto un camino de certezas; se formó la Comisión Técnica del Endeudamiento y de su trabajo surgió la verdadera naturaleza de la tragedia  término que usó sin que su prolija cabellera prematuramente canosa exhibiera el mínimo temblor- y las opciones fueron una negociación libre entre deudores y acreedores o la intervención del Estado. Con voz firme, de registro parejo y ademanes controlados, recordó que se fue a una solución administrativa porque era la única equitativa frente al complejo universo de la deuda de los productores. No se podía enfrentarla con una ley general, dijo, mirando fijo a Botana (emulando a Tony Kamo, que antes hipnotizaba gente).

Luego, en casi alegórica referencia a su tocayo, argumentó que «este Mujica, no el otro, nunca ha ido a un Congreso de la Federación Rural, pero capaz que ahora, cuando se reúna el próximo, voy a defender la posición del gobierno». Aclaró que jamás se ha querido hacer demagogia, recordó acciones de esta administración frente al problema y concluyó tratando de convencer a los blancos (que lo miraban con la simpatía que despierta el personaje del pingüino de la película de Batman) de que se está en la etapa de la evaluación y hay que seguir trabajando en la comisión parlamentaria correspondiente.

Mientras los diputados del Partido Nacional preparaban su artillería para seguir la pelea, Esteban Pérez (Espacio 609), recordando confusamente las alusiones a dichos de Mujica  José, no Gonzalo- se refirió a «cagatintas» y «tinterillos», epítetos que, desde antaño, suele endilgarse a periodistas a quienes se quiere desacreditar. En la bancada de prensa nos miramos, dudamos acerca de lo escuchado y, finalmente, decidimos que había sido una anécdota más (aunque Pérez, por lo menos a mí, me recuerda a aquellos viejos imprenteros que armaban los textos a mano, en un componedor, con buenas intenciones y mucha desprolijidad).

 

El final previsible

Después se siguió hablando de uno y otro lado  con cierta altisonancia pero manteniendo el respeto- y el asunto caminó hacia la nada. Los blancos (no todos, según se supo después, y tampoco los colorados) insistían por una ley para resolver el endeudamiento de los productores y la bancada oficialista la descartaba convocando a seguir el trabajo en la Comisión de Agricultura.

Debo añadir que Adriana Peña al fin pudo hablar, que Scavarelli y Semproni se enroscaron (es un decir) en una animada charla en medio del debate y que el diputado David Dotti (Alianza Nacional) se acercó a mí y me espetó: «Yo soy el de la inversión abdominal», recordando cierta alusión humorística a su persona que me pertenece. Contrariamente a lo que pudo alguien esperar, terminamos como chanchos (por la simpatía mutua nacida, no piensen mal) y me contó que está obeso de «ahí» porque come mucho de noche; yo le dije (y le mostré, pudorosamente) que también lo estaba, y de «ahí» mismo, pero porque tomo mucho whisky. Quedamos en seguirla un día de estos (¿terminaremos compadres?).

 

Otros temas

Antes del asunto del endeudamiento, el plenario aprobó el Protocolo sobre los Privilegios e Inmunidades de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos; expresar preocupación por los inmigrantes uruguayos residentes en Estados Unidos; otorgar a la Fundación Teletón un crédito por el IVA y el Cofis incluidos en la adquisición de bienes y servicios para a la construcción del Centro de Rehabilitación Pediátrico; y el Acuerdo sobre aplicación de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. *

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