Elegancias varias
Es pertinente destacar que, una vez más, hubo competencia entre quienes promueven la elegancia y quienes no reparan en ella.
Entre las mujeres, la lucha fue pareja: Charlone, con un trajecito crema que resaltaba su negra cabellera (y no sólo eso); Adriana Peña, volcada al marrón y nuevamente afiliada al pantalón ajustado (donde corresponde); Beatriz Argimón, reaparecida, con otro trajecito pero virado al gris y un chal celeste pálido sobre los hombros; Sandra Etcheverry, también enamorada del marrón, pero con luces (como diría un andaluz), y con pollera acampanada y unos tacos altos que ni Lola Flores podría contarte.
Entre los hombres, ya se habló de Varela y hay que agregar a Jorge Orrico, clásico al modo británico, y a Pablo Abdala (a quien hasta su juvenil calva le cae espléndida). Lamentablemente, no cayó bien la combinación cromática de pantalón, buzo y saco de Eduardo Brenta y constaté que a David Dotti le importa poco el qué dirán y sigue invirtiendo en su abdomen. En cuanto a Carlos Gamou me agarró una duda tremebunda: ¿usa siempre el negro por una promesa o le pasa como a Raúl González Tuñón, que se vestía siempre igual y le rezaba a una virgencita que había en el Teatro Cervantes para que le regalaran un smoking, porque nunca había tenido uno? *
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