Aprobaron numerosos asuntos en un plenario de Diputados caracterizado por una rara calma
La media hora previa
La inició Júpiter Bagnasco (Alianza Nacional), preocupado por circunstancias que afectan a Pando, destacando que la principal era la inseguridad. Y aludió (tan previsiblemente como Batlle hablando de la estación Carnelli) a la falta de personal en las comisarías.
Siguió Carlos Varela (Asamblea Uruguay), elegante como siempre (no me canso de decirlo aunque se malinterprete mis intenciones), quien habló con sublime elocuencia del Nacional Universitario ante el aniversario de su fundación. No hubo lágrimas, pero casi.
Más tarde, Jorge Patrone (Asamblea Uruguay) nos introdujo en un asunto más dramático. Habló de preservar, entre los derechos humanos, el derecho a la ciudad; es decir, al uso y disfrute de la libre circulación, los servicios comunes, los espacios verdes, el paisaje. Se puso momentáneamente poético, aunque terminó diciendo que ciertos planes arquitectónicos contradicen ese derecho y pidió la derogación del Proyecto de Ley de la Propiedad Urbana Horizontal.
Le tocó el turno después a José Carlos Mahía (también de Asamblea Uruguay; parece que desde que salió el reportaje en La República al diputado Orrico están todos sus correligionarios muy activos). Mahía habló la situación actual y la trayectoria de Eduardo Darnauchans y reclamó que se le otorgara la pensión graciable que ya ha sido propuesta.
Jorge Romero (Correntada Wilsonista) se preocupó por la educación en el interior, recordando conquistas edilicias y de programas obtenidas por San Gregorio de Polanco; no obstante, y con gesto adusto apropiado, hizo lugar a una queja: hay que adecuar los cursos escolares al medio y a las características de las localidades vecinas menores.
Finalmente, Rodrigo Goñi (Alianza Nacional) discurrió por el drama de la sequía con un discurso admonitorio, reclamando ayuda diversa. Claro, sólo en Salto se han perdido 50 millones de dólares y casi nadie les da pelota (perdón, presta atención) a los productores.
El orden del día
Ya ingresados al orden del día, mientras la sesión seguía en una calma chicha muy conversada, mateada y visitada de banca en banca, eso sí- tras una presentación del miembro informante, Jaime Trobo (Herrerismo), fue aprobado el agradecimiento del parlamento al Congreso de Diputados de España, por la gestión realizada sosteniendo la interpretación uruguaya del Tratado de 1870 para resolver la situación de nuestros inmigrantes.
A esta altura ejercía la presidencia del cuerpo el diputado Manuel Barreiro (Foro Batllista), ya que Martínez Huelmo había ido a pagar los cafés de los periodistas. Barreiro debió advertir al cuerpo acerca de que el murmullo en sala impedía escuchar al expositor cosa discutible, teniendo en cuenta el tono de voz de Trobo-, pero lo hizo con un timbrazo conmovedor seguido de un pedido con voz casi trémula (para compensar, supongo).
Silvana Charlone (Independiente, Frente Amplio) apoyó lo dicho y añadió argumentos como para que no quedaran dudas hay que advertir que este agradecimiento a los españoles tardó como Miguel Strogoff llevando el correo del Zar- y el asunto quedó concluido.
La propia Silvana Charlone presentó del tema siguiente: el proyecto de adhesión de Uruguay al Acuerdo sobre la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Lo fundamentó tan bien (Uruguay tendría posibilidades de influir en los programas de esta Facultad para su propio beneficio) que a nadie quedaron ganas de retrucar y el asunto salió como chijetazo.
Advertí, durante la exposición de Charlone, a cuatro o cinco hombres en las barras. No sé si eran admiradores de la diputada, porque se retiraron enseguida, o eran algunos de los jugadores que Mario Saralegui ha desafectado del plantel de Peñarol y no saben qué hacer.
Posteriormente, Daniel Peña (Alianza Nacional) informó sobre el proyecto de Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina. Fue convincente: Uruguay no debe hacer aportes financieros y ya se ha beneficiado de algo que todavía no ha suscrito (esto me indujo a una interrogación pero preferí obviarla por mi salud). Fue aprobado, no sin que ocurriese un hecho emotivo: se necesitaba cincuenta votos y no los había en sala, por lo cual la Mesa reclamó la presencia de quienes andaban por el ambulatorio urdiendo guiones tipo Pulp Fiction; al cabo, ingresaron varios en tropel levantando la mano y sin la más remota idea de qué estaban votando.
Aquí hubo otras dos circunstancias atendibles: Daniela Payssé (Asamblea Uruguay) cruzó la sala para hablar con Adriana Peña (Correntada Wilsonista); creo que lo hizo para continuar la charla iniciada en un plenario anterior, ahora en carácter de visitante. Por otro lado, una diputada (no la deschavaré) recorrió seis bancas, sentándose o tanteando los sitios, hasta hallar uno definitivo en el séptimo intento; no sé qué buscaba o si la perseguía un problema orgánico. Después se aprobó una propuesta presentada por Víctor Semproni (Claveles Rojos), para que los diputados, cuando van al Senado a una suplencia, no cobren sólo por el trabajo en comisiones o plenarios, sino tiempo completo. Se aprobó con celeridad.
Luego quedó desafectado un inmueble del MTOP en Canelones y pasó a la OSE y se designó con el nombre de Aparicio Saravia al Liceo Rural de Masoller y con el nombre de Pedro Jacobo Etchamendy a la escuela Rural 43 de Paysandú.
Finalmente, volvió a comisión el análisis de la situación de los trabajadores de la fundida UAIR, de Jorge Rama, que prefirió a Susana Giménez. UAIR tuvo vuelo corto por una pésima gestión (¿y Rama con la Su?). La Cámara no sabe bien qué hacer con estos trabajadores y mucho menos con Rama. *
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