Llamadas al Director
Un 1º de mayo junto a Bush
Señor Director:
Me gustaría saber, partiendo de la base que Presidente de la República es el primer trabajador, qué opinión tienen los obreros uruguayos, sean de izquierda o no, de que nuestro Presidente haya optado por pasar el lº de mayo junto al Presidente de los Estados Unidos, George Bush, persona que es bastante resistida u odiada por gran parte de la población, votante del partido que gobierna. Repito, me gustaría saber qué opina nuestra masa trabajadora.
El Director: Publico su llamada, estimado lector, y traslado su pregunta a la dirigencia de la central sindical para la respuesta que tengan a bien enviar. Por mi parte, debo decirle que el doctor Vázquez no pasó el 1º de mayo con el presidente Bush; lo pasó en EEUU como parte de una gira que lo llevó a la América Septentrional en busca de negocios e inversiones para que en nuestro país los asalariados tengan mejores oportunidades y mejores salarios. De modo que la gira que ha llevado al presidente a México y EEUU me parece una inmejorable manera de homenajear a los trabajadores uruguayos.
No todos los uruguayos son hinchas de Peñarol o Nacional
Señor Director:
En el Tío Taba del 2 de abril, se publicó un excelente artículo del señor Jorge Barale, respecto a clubes de fútbol montevideanos, hoy desaparecidos. Lo compartí con amigos memoriosos, y todos coincidieron en lo interesante de su contenido y el esfuerzo empeñado en su realización. Algunos veteranos, mientras leíamos, rememorábamos anécdotas vividas en las canchas de esos clubes, hoy cubiertas por ladrillos y cemento. También coincidíamos en que el autor comienza su artículo con una afirmación que encierra un grave error, porque dice: «Todos los uruguayos dividimos, de alguna manera, nuestra preferencia entre Peñarol y Nacional».
La palabra «todos» debió reemplazarla por otra más adecuada, porque he conocido enorme cantidad de aficionados partidarios de otras instituciones, y nos sentimos molestos por el descuido que sufren a menudo, aurinegros y tricolores, olvidando al resto, y creyendo que el fútbol uruguayo se limita a dos clubes, muy respetables, pero que han vivido, a menudo, a expensas precisamente de esos chicos. Muchos de los cracks que llenan con sus fotos las paredes de las sedes de Nacional y Peñarol fueron arrebatados a esos «chicos», que suelen ser mirados por encima del hombro, por quienes sufren delirio de grandeza. A no olvidarlo. Gracias, doctor Fasano. Este espacio es estupendo.
El Director: Es exacta su observación, estimado lector. En nuestro país existen instituciones deportivas que, a pesar de ser consideradas «chicas», ostentan con orgullo un rico historial de grandeza. No obstante, creo que debemos reconocer un hecho innegable: los llamados «grandes» concitan la adhesión de un altísimo porcentaje de futboleros.
En Uruguay, ¿las mujeres no trabajan?
Señor Director:
Habla Lucía, del Parque Rodó. El lº de mayo, después de la Cadena Nacional del PIT-CNT, había diez hombres en la mesa, ni una sola mujer. Parece que las mujeres en Uruguay, no trabajan. No tenemos representación, ni siquiera pública, y eso que somos la mayoría. Gracias.
El Director: Su reflexión es pertinente, estimada lectora; la presencia femenina en cargos y puestos de dirección no refleja la realidad de nuestra sociedad. Y esto ocurre en todas las actividades. Creo, sin embargo, que esta situación va poco a poco revirtiéndose y las mujeres empiezan a lograr espacios antes reservados exclusivamente a los hombres. Demos tiempo al tiempo.
En el Parque Viera nadie vigilaba a la hinchada
Señor Director:
El domingo 23 de abril, concurrí a la cancha de Miramar para presenciar el partido que jugó con Wanderers. En la puerta de entrada a la tribuna bohemia, una decena de agentes policiales vigilaban atentamente a los concurrentes que no portaran armas de guerra o similares, o tuvieran aspecto de delincuentes. Pero en la tribuna, durante el partido, no había un solo policía que contuviese los desmanes de ciertos exaltados. Por ejemplo, un individuo de unos 30 años, que se mantuvo de pie todo el partido, empinado sobre el grupo de fanáticos bohemios, gritando como un enfermo, palabrotas del más alto calibre, informando, a cincuenta metros a la redonda, que la mamá del árbitro no tenía buenas costumbres, cosa que dudo, se atrevería a decírselo en la cara.
El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Comprendo que la actitud que usted describe hiere la sensibilidad media, pero debemos rescatar el hecho de que, por lo menos, no haya habido violencia física, ¿no le parece?
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