Con la ausencia de Uruguay y Paraguay en Iguazú, la crisis del Mercosur sigue
Si se tomaban todas las especulaciones previas, el encuentro donde campeaba los efectos políticos y económicos de la nacionalización del petróleo en Bolivia, la cumbre dio al menos formalmente un mensaje de respaldo al presidente Morales y no decidió su aislamiento, aunque sobre la controversia con Petrobrás, la empresa estatal de Brasil se mantiene, pese al decir del presidente Lula, que quedó abierto el diálogo bilateral pero a nivel de esa compañía con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, hoy recuperado su poder de control del oro negro y el gas.
Antes de ingresar, Morales calificó de «chantaje» la anulación de inversiones en su país anunciada por la compañía brasileña Petrobras. Las tres horas de charla, sin embargo, dejaron espacio a las sonrisas. «La declaración final deja claro que respetamos la soberanía de Bolivia», aclaró el brasileño Lula da Silva.
Un documento conjunto donde se subraya que el precio del gas boliviano a sus dos vecinos poderosos deberá ser negociado bilateralmente con «racionalidad y equidad», despeja una de las incógnitas previas al encuentro, donde incluso se mencionaba que Bolivia reclamaría incrementos cercanos al precio internacional del fluido.
Pero cuál será en definitiva esa tarifa, se sabrá cuando las negociaciones bilaterales finalicen y serán reuniones duras.
Hubo además un esfuerzo enorme, sobre todo de Lula y Hugo Chávez, por expresar en la conferencia de prensa que el proceso de integración salió fortalecido para que no surjan debilidades congénitas cuando en la semana próxima se realice la gran cumbre Europa-América Latina, con un aparte entre el Mercosur y la Unión Europea.
El gran gasoducto del Sur
Además, y fue Chávez el que le dio énfasis, se acordó que en agosto habrá un encuentro del Mercosur y socios para lanzar oficialmente el «gran gasoducto del sur», al que Bolivia ayer decidió incorporarse plenamente. Es que para el venezolano será el gran instrumento para una integración diferente a la ofrecida tanto por los EEUU como la que está en discusión en el Cono Sur.
Pero la no invitación a Uruguay y Paraguay a este encuentro citado de apuros formalmente para analizar la situación energética de la región tras la nacionalización boliviana, deja desnuda la fragilidad del proyecto y que no se corregirá en tanto los países del Río de la Plata encuentren la manera de despejar el futuro de las pasteras que se construyen en Fray Bentos, sin amenazas recíprocas. Hoy no es imaginable en un encuentro de esa naturaleza que estén juntos Kirchner con Tabaré Vázquez. «Es un asunto bilateral», insistió el argentino y oficialmente de las pasteras no es habló en Iguazú. Pero se supone que sí lo hicieron en off.
«Fue una de las mejores reuniones desde que soy Presidente», aseguró Kirchner al abrir la conferencia de prensa posterior al encuentro. Idénticas síntesis brindó Chávez. «Respetamos y saludamos la decisión soberana adoptada por Bolivia», dijo el argentino a nombre de todos y aseguró que «el suministro de gas está asegurado».
El presidente Kirchner también hizo referencia a la negociación con La Paz para fijar un nuevo precio para la exportación del fluido. Pero no quiso mencionar cuál sería el valor ideal. «Debe adoptarse un precio que tenga racionalidad, criterio, y que ayude a mejorar la situación bilateral», expresó.
La estatal petrolera del Brasil fue un asunto fuerte tanto por lo que dijo Morales como la decisión no despejada aún de cómo serán las relaciones de la misma con YPFB.
Lula dijo que «Petrobras es una empresa independiente que invertirá donde tenga posibilidades y donde le convenga». Además se vio obligado a salir al encuentro de críticas al decir que ningún país busca hegemonía en la región. «Si no comprendemos que lo que va a dar dimensión internacional a nuestros países es la unidad, no mereceremos la confianza de nadie», sostuvo.
La importancia de la integración energética
«La integración energética es un elemento esencial en la integración regional en beneficio de su pueblo», aseguró el documento final del encuentro.
«Los presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas, favoreciendo un desarrollo equilibrado en los países productores y consumidores, asimismo destacaron que la discusión sobre los precios del gas debe darse en un marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos», se aclaró.
Antes del cónclave entre las cuatro partes, Kirchner y Lula mantuvieron un primer encuentro a solas.
El análisis que dominó todas las conversaciones es acerca de las posibles consecuencias de la nacionalización de los hidrocarburos dispuesta por el gobierno de La Paz, en medio de una fuerte tensión diplomática de alcance continental. A su vez, Morales y Chávez llegaron juntos a Iguazú, pero el venezolano se encargó más tarde de despejar la idea que hay entre Caracas y Brasilia una lucha por la hegemonía en la región.
La cumbre fue impulsada por Lula y apoyada por Kirchner. La medida llevada a cabo por el Gobierno de La Paz supone unas condiciones más duras en la negociación sobre los precios del gas que Bolivia exporta a la región y afecta directamente a la estatal brasileña Petrobras y a Repsol YPF.
El gas boliviano es vital para ciudades como San Pablo. Lula llevó consigo a su vicepresidente y destacados ministros para exhibir en frente interno cohesión. Es que los analistas suponen que la nacionalización boliviana (apoyada por el PT) supondría un efecto electoral negativo para él que va por su reelección.
Que hay razones políticas también en Bolivia las exhibió Chávez al hablar ante la prensa. Morales tiene mandato popular para tomar la medida, pero debe consolidar poder en la próxima Constituyente. *
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